jueves, abril 13, 2017

Cristo en la Cruz - Jorge Luis Borges

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?


viernes, febrero 03, 2017

Los treinta y tres nombres de Dios - Marguerite Yourcenar

1.
Mar de mañana.

2.
Ruido de la
fuente en
las rocas
sobre las lajas
de piedra.

3.
Viento del mar
la noche,
en una isla.

4.
Abeja.

5.
Vuelo triangular
de los cisnes.

6.
Cordero recién nacido
carnero hermoso
oveja.

7.
El morro
de la vaca
el morro salvaje
del toro.

8.
El morro
paciente del
buey.

9.
El fuego rojo
en el hogar.

10.
El camello
cojo
que atravesó la
gran ciudad atascada
camino a su muerte.

11.
La yerba
El olor a la yerba.

12.
...

13.
La buena tierra
La arena
y la ceniza.

14.
La garza que
esperó toda la
noche, casi helada,
y que al fin
apacigua su
hambre al alba.

15.
El pequeño pez
que agoniza
en la garganta
de la garza.

16.
La mano,
que se pone en
contacto
con las cosas.

17.
La piel, por
toda la superficie
del cuerpo.

18.
La mirada
y aquello que mira.

19.
Las nueve puertas
de la
percepción.

20.
El torno
humano.

21.
El sonido de una
viola o de una
flauta indígena.

22.
Un sorbo
de bebida
fría o
caliente.

23.
El pan.

24.
Las flores
que brotan
de la tierra
en primavera.

25.
Tener sueño
en una cama.

26.
Un ciego
que canta
y un niño
enfermo.

27.
Caballo que
corre
en libertad.

28.
La mujer-
de-los-perros.

29.
Los camellos
que se abrevan
con sus pequeños
en el arduo
guad.

30.
Sol naciente
sobre un lago
aún helado
a medias.

31.
El silencioso
relámpago
El rayo
estrepitoso.

32.
El silencio
entre dos amigos.

33.
La voz que viene
del este,
entra por la oreja
derecha
y enseña un canto.

lunes, enero 30, 2017

Una nota en la nevera - Pedro Ramos

Tienes la cena en el microondas
brécol y algo de carne
ternera
los papeles sobre la mesa
sobras de ayer
de postre, flan de chocolate.

No acuestes tarde a la niña
te dejo la cartilla con el número de cuenta
recuerda que mañana
tiene gimnasia
los papeles del paro y del seguro
el chándal está en el segundo estante
recuerda que se ponga el aparato para dormir
no le leas otra vez el mismo cuento
y no dejes
no dejes que crezca torcida.

No volveré.
Tampoco tarde.



jueves, julio 23, 2015

Juan y María - André Velloso

Ahora yo era el héroe
y mi caballo sólo hablaba inglés
La novia del cowboy
era usted,
además de otras tres.
Yo enfrentaba los batallones,
los alemanes y sus cañones.
Guardaba mi arma
y ensayaba un rock
para la matiné


Ahora yo era el rey,
era el bedel y era también juez.
Y por mi ley
la gente era obligada a ser feliz.
Y usted era la princesa
que yo hice coronar.
Y era tan linda de admirar
que andaba desnuda por mi país


No, no huya, no
finja que ahora yo era su juguete
yo era su peón, 
su mascota preferida.
Si, deme la mano,
que la gente ahora ya no tenga miedo
En el tiempo de maldad
creo que la gente no había nacido.

Ahora era inevitable
que este hacer-de-cuenta terminase así.
Más allá del patio
era una noche que no tenía fin.
Porque usted se hundió en el mundo
sin avisarme
Y ahora yo era un loco preguntando
qué es lo que la vida va a hacer de mí.

lunes, junio 23, 2014

Tractatus de sortilegiis - Oscar Hahn

En el jardín había unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh,
y había un tremendo olor a incesto, a violetas macho,
y un semen volando de picaflor en picaflor.
Entonces entraron las niñas en el jardín,
llenas de lluvia, de cucarachas blancas,
y la mayonesa se cortó en la cocina
y sus muñecas empezaron a menstruar.
Te pillamos in fraganti limpiándote el polen
de la enagua, el néctar de los senos, ves tú?
Alguien viene en puntas de pie, un rumor de pájaros
pisoteados, un esqueleto naciendo entre organzas,
alguien se acercaba en medio de burlas y fresas
y sus cabellos ondearon en el charco
llenos de canas verdes.
Dime, muerta de risa, adónde llevas
ese panal de abejas libidinosas.
Y los claveles comenzaron a madurar brilloso
y las gardenias a eyacular coquetamente, muérete,
con sus durezas y blanduras y patas
y sangre amarilla, aj!
No se pare, no se siente, no hable
con la boca llena
de sangre:
que la sangre sueña con dalias
y las dalias empiezan a sangrar
y las palomas abortan cuervos
y claveles encinta
y unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh.

lunes, septiembre 23, 2013

San Martín - Pablo Neruda

Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio
que descarté tu traje, tus espuelas, sabía
que alguna vez, andando en los caminos
hechos para volver, en los finales
de cordillera, en la pureza
de la intemperie que de ti heredarnos,
nos íbamos a ver de un día a otro.

Cuesta diferenciar entre los nudos
de ceibo, entre raíces,
entre senderos señalar tu rostro,
entre los pájaros distinguir tu mirada,
encontrar en el aire tu existencia.

Eres la tierra que nos diste, un ramo
de cedrón que golpea con su aroma,
que no sabemos dónde está, de dónde
llega su olor de patria a las praderas.
Te galopamos, San Martín, salimos
amaneciendo a recorrer tu cuerpo,
respiramos hectáreas de tu sombra,
hacemos fuego sobre tu estatura.

Eres extenso entre todos los héroes.

Otros fueron de mesa en mesa,
de encrucijada en torbellino,
tú fuiste construido de confines,
y empezamos a ver tu geografía,
tu planicie final, tu territorio.

Mientras mayor el tiempo disemina
como agua eterna los terrones
del rencor, los afilados
hallazgos de la hoguera,
más terreno comprendes, más semillas
de tu tranquilidad pueblan los cerros,
más extensión das a la primavera.

El hombre que construye es luego el humo
de lo que construyó, nadie renace
de su propio brasero consumido:
de su disminución hizo existencia,
cayó cuando no tuvo más que polvo.

Tu abarcaste en la muerte más espacio.

Tu muerte fue un silencio de granero.
Pasó la vida tuya, y otras vidas,
se abrieron puertas, se elevaron muros
y la espiga salió a ser derramada.

San Martín, otros capitanes
fulguran más que tú, llevan bordados
sus pámpanos de sal fosforescentes,
otros hablan aún como cascadas,
pero no hay uno como tú, vestido
de tierra y soledad, de nieve y trébol.
Te encontramos al retornar del río,
te saludamos en la forma agraria
de la Tucumania florida,
y en los caminos, a caballo
te cruzamos corriendo y levantando
tu vestidura, padre polvoriento.

Hoy el sol y la luna, el viento grande
maduran tu linaje, tu sencilla
composición: tu verdad era
verdad de tierra, arenoso amasijo,
estable como el pan, lámina fresca
de greda y cereales, pampa pura.

Y así eres hasta hoy, luna y galope,
estación de soldados, intemperie,
por donde vamos otra vez guerreando,
caminando entre pueblos y llanuras,
estableciendo tu verdad terrestre,
esparciendo tu germen espacioso,
aventando las páginas del trigo.

Así sea, y que no nos acompañe
la paz hasta que entremos
después de los combates, a tu cuerpo
y duerma la medida que tuvimos
en tu extensión de paz germinadora.

lunes, junio 03, 2013

La atristadita - Jorge Ariel Madrazo

La atristadita que alza contentezas
dándote el maíz que bienmente te apaña.
La ofrecedora de aguas comunales.
La que en broncas pupilas se deshoja
(Vida enhiesta en áurea permanencia)
La que ábrese entera sin rogar a cambio.
La que te da de mamar en la boca
tal energía para el arduo trance.
La que derrama abrojos de lindura
prendiéndose en el alma para un siempre.
La compa amiga amada y tan muy mucho,
la que exprime naranjas a tu paso,
la que torna posible que estés vivo
con el vino y el alma a fuego lento.

sábado, marzo 02, 2013

Dolor de garganta - Javier Krahe

En las antípodas todo es idéntico, / tienen teléfonos, tienen semáforos / con automóviles con sancristóbales, / muchos estómagos están a régimen. / Tienes políticos más bien estúpidos / pero son súbditos muy pusilánimes. / En las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

La problemática es económica / y en lo teórico no son unánimes, / lo hay escépticos, los hay fanáticos, / pero en la práctica no ves apóstatas / sino en los márgenes o con prismáticos. / Y unos on míseros, otros son prósperos, / en las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

Hay mundo artístico con gente excéntrica, / mundo científico con catedráticos / y cuerpo médico y casos clínicos. / La gente rústica puebla las fábricas / y los hipódromos los aristócratas. / Ciertos filósofos sienten escrúpulos. / En las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

Algunos fármacos son ilegítimos / pero hay gran tráfico, lo cual es lógico / porque los réditos son astronómicos / y hay muchas víctimas, hay muchas cárceles. Voces hipócritas piden, coléricas / medidas drásticas, sillas eléctricas. / En las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

Los eclesiásticos desde sus púlpitos / causan catástrofes, y los omnímodos / poderes fácticos hazañas bélicas / y actos vandálicos los energúmenos, / y los pacíficos, actos inútiles. / Entre los lúcidos cunde el desánimo. / En las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

Se dan fenómenos de rara índole: / idéntico a lo autóctono, / madres estériles con partos múltiples, / idéntico a lo autóctono, / problemas étnicos con los indígenas, / idéntico a lo autóctono, / falsas polémicas con los satélites, / idéntico a lo autóctono, / grandes espíritus viven recónditos, / idéntico a lo autóctono, / y hay lodos tóxicos abundantísimos... 

En otros términos que están incómodos. / Pero es fantástico, martes y miércoles, / jueves y sábados, lunes y vísperas, / dan espectáculo con el esférico, / y allí, al unísono, arman escándalo / y es como un bálsamo para sus ánimas. / En las antípodas todo es idéntico, / idéntico a lo autóctono.

martes, enero 01, 2013

Después de las fiestas - Julio Cortázar

Cuando todo el mundo se iba / y nos quedábamos los dos / entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas / ahí como un remanso, / sola conmigo al borde de la noche, / y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba / porque una misma almohada / y una misma tibieza / iba a llamarnos otra vez / a despertar al nuevo día, / juntos, riendo, despeinados

lunes, diciembre 17, 2012

El desayuno - Luis Alberto de Cuenca

Me gustas cuando dices tonterías,/ cuando metes la pata, cuando mientes, / cuando te vas de compras con tu madre / y llego tarde al cine por tu culpa. / Me gustas más cuando es mi cumpleaños / y me cubres de besos y de tartas, / o cuando eres feliz y se te nota, / o cuando eres genial con una frase / que lo resume todo, o cuando ríes / (tu risa es una ducha en el infierno), / o cuando me perdonas un olvido. / Pero aún me gustas más, tanto que casi / no puedo resistir lo que me gustas, / cuando, llena de vida, te despiertas / y lo primero que haces es decirme: / "Tengo un hambre feroz esta mañana. / Voy a empezar contigo el desayuno."

De "El hacha y la rosa", 1993.

lunes, diciembre 03, 2012

A la carta - Roque Dalton

Sírvame la ópera Madame Butterfly / término medio / con salsa de maní picante / y un poco de gobierno español / con trocitos de invierno. Después me trae a un soldado de la Primera Brigada de Artillería / en completo estado de ebriedad / un par de mirtos / la erupción del Krakatoa / y el servicio postal a la luz de la filosofía. De beber / algo que no desmaye en su difícil pero honrosa tarea. Los postres se los pediré después. Ah / y palillos de dientes.

lunes, julio 30, 2012

Junto a mi cabecera - Jesús Orta Ruiz. (Cuba, 1922-2005)

Junto a mi cabecera/ una mujer marchita,/ celosa de la muerte,/ está velando día y noche,/ atenta a mis orines y mis heces fecales,/ sustituyendo con los ojos suyos/ los míos obsoletos,/ dándome el alimento como a un niño,/ bañándome, vistiéndome, besándome,/ acariciándome las manos./ En un ambiente así/ _ no luna, no balcón, no prímola_,/ si Romeo y Julieta/ no hubieran decidido suicidarse/ y hubiesen arribado a la vejez/ ella, caído el seno y desdentada,/ poniéndole un enema a su galán montesco;/ él, enferma la próstata/ y consumido el falo,/ ¿se mantendría la promesa del amor eterno?/ No sé:/ pero el amor en las postrimerías/ es más prueba de amor que el suicidarse/ una joven pareja enamorada,/ pues los muertos no ven su pudrición./ Nosotros, sin embargo, pudriéndonos en vida,/ palpando nuestras ruinas como los jaramagos,/ continuamos amándonos,/ cambiamos la pasión por la ternura/ y reafirmamos que es posible/ la eternidad del amor.

sábado, enero 07, 2012

Currículum . Mario Benedetti


usted ama / se transfigura y ama / por una eternidad tan provisoria / que hasta el orgullo se le vuelve tierno / y el corazón profético / se convierte en escombros

usted aprende / y usa lo aprendido / para volverse lentamente sabio / para saber que al fin el mundo es esto / en su mejor momento una nostalgia / en su peor momento un desamparo / y siempre siempre / un lío

entonces / usted muere.

miércoles, febrero 16, 2011

Todo en un mismo día - Matilde Alba Swann

Lo pregonó la policial de diarios.
Murió carbonizada una criatura!
Sobre cemento en abrojal miseria.

Una vivienda de madera y latas,
murió carbonizada una criatura.

Tal vez sin tiempo siquiera a tener nombre,
murió carbonizada una criatura.

En el vaho primero de la escarcha,
murió carbonizada una criatura.

Mientras los zares del deporte estaban
alimentando pollas para el fútbol
murió carbonizada una criatura.

Mientras crecían los Casinos altos,
como altivas blasfemas catedrales,
murió carbonizada una criatura.

Mientras la ley pulía sus incisos
en creciente limado a libertades
murió carbonizada una criatura.

Fue en la ciudad de Buenos Aires,
fría,
hoguera y fría mansión de vendavales,
murió carbonizada una criatura.

Quedó sin ojos, sin dolor, sin manos,
y sin hambre, también... sólo un borroso
corazón de cuna. Era un pájaro triste
el que elevaba, con sus plumas de humo.
Todo en un mismo día, sucedió.
Murió carbonizada una criatura.

Eso es también historia, no lo olviden.
No habrá bronces ni mármoles, la nada
sublimará su efímera presencia,
pero es también historia, no lo olviden.

Tomado de: Con un hijo bajo el brazo, 1991

sábado, enero 01, 2011

A media pierna – Hamlet Lima Quintana

Le pusieron un grillo a media pierna
Lo condenaron a vivir a medias
Le escondieron la paz, y la sonrisa
Le pusieron el pan a media rienda
Pero él seguía caminando.

Le vendieron la luna, cada noche
Lo fueron lentamente atornillando
Le tuvieron las manos ocupadas
Le sumaron la pena y las estafas
Pero él seguía caminando.

Le pusieron las piedras por delante
Le taparon la boca, por si acaso
Le abrieron una herida por la espalda
Le sumaron olvido a la condena
Pero él seguía caminando.

De lejos, bien mirado
cuando ya era horizonte,
se asemejaba al viento,
aunque según parece
él caminaba potente
como el Pueblo!

Espergesia - César Vallejo

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

domingo, mayo 24, 2009

Amor de frutas - Gioconda Belli

Déjame que esparza / manzanas en tu sexo /néctares de mango / carne de fresas; 

Tu cuerpo son todas las frutas.

Te abrazo y corren las mandarinas; / te beso y todas las uvas sueltan / el vino oculto de su corazón / sobre mi boca. / Mi lengua siente en tus brazos / el zumo dulce de las naranjas / y en tus piernas el promegranate / esconde sus semillas incitantes.

Déjame que coseche los frutos de agua / que sudan en tus poros:

Mi hombre de limones y duraznos, / dame a beber fuentes de melocotones y bananos / racimos de cerezas.

Tu cuerpo es el paraíso perdido / del que nunca jamás ningún Dios / podrá expulsarme.

Non omnis moriar - Manuel Gutierrez Nájera

¡No moriré del todo, amiga mía! / De mi ondulante espíritu disperso, / algo en la urna diáfana del verso, / piadosa guardará la poesía.

¡No moriré del todo! Cuando herido / caiga a los golpes del dolor humano, / ligera tú, del campo entenebrido / levantarás al moribundo hermano.

Tal vez para entonces por la boca inerme / que muda aspira la infinita calma, / oigas la voz de todo lo que duerme / con los ojos abiertos de mi alma.

Hondos recuerdos de fugaces días, / ternezas tristes que suspiran solas; / pálidas, enfermizas alegrías / sollozando al compás de las violas...

Todo lo que medroso oculta el hombre / se escapará vibrante, del poeta, / en áureo ritmo de oración secreta / que invoque en cada cláusula tu nombre.

Y acaso adviertas que de modo extraño / suenan mis versos en tu oído atento, / y en el cristal, que con mi soplo empaño, / mires aparecer mi pensamiento.

Al ver entonces lo que yo soñaba, / dirás de mi errabunda poesía: / era triste, vulgar lo que cantaba... / mas, ¡qué canción tan bella la que oía!

Y porque alzo en tu recuerdo notas / del coro universal, vívido y almo; / y porque brillan lágrimas ignotas / en el amargo cáliz de mi salmo;

porque existe la Santa Poesía / y en ella irradias tú, mientras disperso / átomo de mi ser esconda el verso, / ¡no moriré del todo, amiga mía!

domingo, abril 26, 2009

Alta Traicción - José Emilio Pacheco

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto / es inasible. 
Pero (aunque suene mal) daría la vida / por diez lugares suyos, cierta gente, / puertos, bosques de pinos, fortalezas, / una ciudad deshecha, gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas / (y tres o cuatro ríos). 

Enemigo Intimo - Antonio Gala

Hay tardes en que todo / huele a enebro quemado / y a tierra prometida. / Tardes en que está cerca el mar y se oye / la voz que dice: "Ven". / Pero algo nos retiene todavía / junto a los otros: el amor, el verbo / transitivo, con su pequeña garra / de lobezno o su esperanza apenas. / No ha llegado el momento. La partida / no puede improvisarse, porque sólo / al final de una savia prolongada, / de una pausada sangre, / brota la espiga desde / la simiente enterrada.

En esas largas / tardes en que se toca casi el mar / y su música, un poco / más y nos bastaría / cerrar los ojos para morir. Viene / de abajo la llamada, del lugar / donde se desmorona la apariencia / del fruto y sólo queda su dulzor. / Pero hemos de aguardar / un tiempo aún: más labios, más caricias, / el amor otra vez, la misma, porque / la vida y el amor transcurren juntos / o son quizá una sola / enfermedad mortal.

Hay tardes de domingo en que se sabe / que algo está consumándose entre el cálido / alborozo del mundo, / y en las que recostar sobre la hierba / la cabeza no es más que un tibio ensayo / de la muerte. Y está / bien todo entonces, y se ordena todo, / y una firme alegría nos inunda / de abril seguro. Vuelven / las estrellas el rostro hacia nosotros / para la despedida. /
Dispone un hueco exacto / la tierra. Se percibe / el pulso azul del mar. "Esto era aquello". / Con esmero el olvido ha principiado / su menuda tarea... 

Y de repente / busca una boca nuestra boca, y unas / manos oprimen nuestras manos y hay / una amorosa voz / que nos dice: "Despierta. / Estoy yo aquí. Levántate". Y vivimos. 

domingo, abril 12, 2009

Altri Tempi - Ana Emilia Lahitte

Las salas enfundadas como inmensas corolas. y  un secreto soleado: / el país de los patios. (Se decía glicina, heliotropo, diamela, / como ahora se dice ADN, sidaico). Aquel cielo privado / con chicos y canarios y huertos y murales de macetas pintadas / era de veras cielo. (Entonces, lo ignorábamos). / Nunca imaginamos que lo fuese, hasta ahora, en que hemos / cumplido nuestros propios infiernos). Aquellos cielos / bajos, a ras de tierra, humanos. Todavía a salvo. Allí donde ser niño / era  tener abuelos en la casa y amarlos, / dejándolos vivir libres de vaciaderos de viejos: / adiestrados espectros que siempre se demoran demasiado /  en morir y dejar limpio el mundo, / que ya no tiene patios, ni destino, ni tiempo.

Ser niño era pedirles que nos dieran la mano, porque teníamos miedo. / Y volver a pedirles que nos contaran cuentos  (que eran verdad, / ahora lo sabemos) Y llorar junto a ellos penitencias y encierros: / “había que educarnos”... (Se decía señor y plegaria / respeto, con limpio olor a incienso y a sopa obligatoria, / a almidones y ungüentos). / Se decía Maestro, y en el cuaderno único cabía el universo. / El padre, con arrestos de patriarca doméstico, “tenía autoridad” / y la madre dulzura, por amor o por tedio. / Lo cierto es que la casa nunca estaba vacía / (la mesa familiar, otra inútil reliquia) y la abuela, el abuelo / -una especie de puerto del buen regreso- / eran sencillamente viejos: con todos los derechos a morir / en su casa, en su cama, en su llaga, en su pulso, en su tiempo. / Sin adiós intensivo. Sin pactos terminales de abandono y silencio. / En fin, sólo fantasmas de cielos y otros tiempos.  

Yo soy de allí - Mahmud Darwish

Yo soy de allí. Y tengo recuerdos. Nací como nace la gente. Tengo una madre y una casa con muchas ventanas. Tengo hermanos, amigos, y una cárcel con una fría ventana.
Tengo una ola que han raptado las gaviotas, un paisaje favorito, una hierba silvestre, una luna en los confines de la palabra, la subsistencia de los pájaros y un olivar inmortal.
He pasado por la tierra antes de que las espadas pasaran por un cuerpo al
  que convirtieron en mesa.
Yo soy de allí. Retorno el cielo a su madre cuando llora por su madre y lloro para que me reconozca la nube a su regreso.
He aprendido, para romper la regla, todas las palabras apropiadas en el tribunal de la sangre.
He aprendido todo el lenguaje y lo he deshecho para componer una única palabra: Patria…

domingo, abril 05, 2009

No quiero paz, no hay paz - Jaime Sabines

No quiero paz, no hay paz, / quiero mi soledad. / Quiero mi corazón desnudo / para tirarlo a la calle, / quiero quedarme sordomudo. / Que nadie me visite, / que yo no mire a nadie, / y que si hay alguien, como yo, con asco, / que se lo trague. / Quiero mi soledad, / no quiero paz, no hay paz.

martes, marzo 24, 2009

Regresaré - Antonio Guerrero

Regresaré y le diré a la vida / He vuelto para ser tu confidente. / De norte a sur le entregaré a la gente / La parte del amor en mí escondida. 

Regresaré la alegría desmedida / De quien sabe reír humildemente. / De este a oeste levantaré la frente / Con la bondad de siempre prometida.

Por donde pasó el viento, crudo y fuerte, / Iré a buscar las hojas del camino / Y apagaré sus sueños de tal suerte

Que no puedan volar en torbellino. / Cantaré mis canciones al destino / Y con mi voz haré temblar la muerte.

 

Llanto de las Virtudes y Coplas por la Muerte de Don Guido – Antonio Machado

Al fin, una pulmonía / mató a Don Guido, y están / las campanas todo el día / doblando por él: ¡din, dan! / murió don Guido, un señor / de mozo muy jaranero, / muy galán y algo torero; / de viejo gran rezador. 

Dicen que tuvo un serrallo / este señor de Sevilla; / que era diestro / en manejar el caballo, / y un maestro / en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza / era su monomanía / pensar que pensar debía / en asentar la cabeza / y asentóla / de una manera española, / que fue a casarse con una / doncella de gran fortuna.

Y repintar sus blasones / hablar de las tradiciones / de su casa, / a escándalos y amoríos / poner tasa, / sordina a sus desvaríos.

Gran pagano / se hizo hermano / de una santa cofradía; / el Jueves Santo salía, / llevando un cirio en la mano / -¡aquel trueno!- / vestido de nazareno.

Hoy nos dice la campana / que han de llevarse mañana / al buen Don Guido muy serio / camino del cementerio. / ¿Tu amor a los alamares / y a las sedas y a los oros / y a la sangre de los toros / y al humo de los altares?

¡Oh fin de una aristocracia! / La barba canosa y lacia / sobre el pecho; /
metido en tosco sayal / las yertas manos en cruz, / ¡tan formal! / el caballero andaluz. 

Epitafio para Joaquín Pasos – Ernesto Cardenal & Joan Manuel Serrat

Aquí pasaba a pie  / por estas calles. / Sin empleo ni puesto / y sin un peso. / Sólo poetas, putas y picados / conocieron sus versos. / Nunca estuvo en el extranjero. / Estuvo preso. /  
Ahora está muerto. / No tiene ningún monumento

Pero recordadle / cuando tengáis puentes de concreto, / grandes turbinas, / tractores, / plateados graneros, / buenos gobiernos. / Porque él purificó  / en sus poemas / el lenguaje de su pueblo, / en el que un día / se escribirán los tratados de comercio, / la Constitución, / las cartas de amor,  / y los decretos.

Esta es la versión musicalizada por Joan Manuel Serrat en su "Para piel de manzana"

sábado, marzo 14, 2009

El Criminal - Jorge Accame

¿Por qué no he sido por ejemplo / un cafisho / rodeado por los escotes gritones de mis mujeres / aspirando el perfume de luces rojas? / ¿Soy tan diferente / a lo que no he sido? / Podría perfectamente estar / pudriéndome en cualquier cárcel turca / por haber matado a algún idiota en una pelea.

Mis hijos duermen en la habitación contigua / y mi legítima esposa mañana / me despertará con un beso y me dirá te quiero / amor es un hermoso día. Y yo / pienso en el otro que soy mirándome / tras los barrotes del calabozo / que jadea atestado de asesinos o / desde una esquina, apoyado contra la pared / mientras decenas de tacos altos escurren sus ecos / por las calles de la noche. Un hermoso día amor y yo / que nunca podré saciar los lugares / que claman por mí como pozos hambrientos.

Maldita Sea – Daniel Salzano

Todas las noches / al dar las nueve / se sienta solo / a ver la tele. / Unas papitas / unos palitos / bastante whisky / pocos cubitos. / Le da lo mismo / cualquier programa / lo que no quiere / es irse a la cama. / Hace unos días / que lo ha dejado / le sobra cama / por todos lados.

Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.

Qué cosa extraña / los sentimientos / te hacen pedazos / en un momento. / Mucho desorden / sombra de barba / cincuenta puchos / soberbia parva / No está en el baño / ni en la terraza / no está en ningún / lugar de la casa. / Quedan retratos / y algún vestido / pero no hay caso / ella se ha ido.

Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.

Todas las noches / al dar la una / camina un rato / bajo la luna / A esa hora /no hay mucha gente / solo unas locas / fosforescentes / Nadie lo mira / no mira a nadie / cierra los ojos / cruza las calles / Probablemente / si la encontrara / le haría todo / no haría nada.

Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.

Cuando regresa / de madrugada / vuelve a la casa / llevando nada / Igual que cuando / dieron las nueve / se sienta solo / a ver la tele / Dan una muda /con Greta Garbo / la mira un rato / sigue de largo

Le da lo mismo / cualquier programa / lo que no quiere / es irse a la cama.

Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea/ cuánto dolor.

Posibilidades - Wislawa Szymborska

Prefiero el cine. / Prefiero los gatos. / Prefiero los robles a orillas del río. / Prefiero Dickens a Dostoievski. / Prefiero que me guste la gente / a amar a la humanidad. / Prefiero tener en la mano hilo y aguja. / Prefiero no afirmar / que la razón es la culpable de todo. / Prefiero las excepciones. / Prefiero salir antes. / Con los médicos prefiero hablar de otra cosa. / Prefiero las viejas ilustraciones. / Prefiero lo ridículo de escribir poemas / a lo ridículo de no escribirlos. / En el amor prefiero los aniversarios / que se celebran todos los días. / Prefiero a los moralistas / que no me prometen nada. / Prefiero la bondad del sabio a la del demasiado crédulo. / Prefiero la tierra vestida de civil. / Prefiero los países conquistados a los conquistadores. / Prefiero tener reservas. / Prefiero el infierno del caos al infierno del orden. / Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planasdel periódico. / Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas. / Prefiero los perros con la cola sin cortar. / Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros. / Prefiero los cajones. / Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado / a muchas otras que tampoco he dicho. / Prefiero el cero solo / al que hace cola en una cifra. / Prefiero el tiempo de los insectos al tiempo de las estrellas. / Prefiero tocar madera. / Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo. / Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad / de que todo tiene una razón de ser.

domingo, noviembre 16, 2008

El Angel de las Piernas Tuertas - Vinicius de Moraes

A un pase de Didí, Garrincha avanza / con el cuero a los pies, el ojo atento, / marea una vez, y dos, luego descansa / como midiendo el riesgo del momento.

Tiene el presentimiento, y va y se lanza / más rápido que el propio pensamiento, / marea dos veces más, la bola danza / feliz entre sus pies, ¡los pies del viento!

En éxtasis, la multitud contrita, / en un acto de muerte se alza y grita / en unísono canto de esperanza.

Garrincha, el ángel, oye y asiente: ¡goooool! / Es pura imagen: la G patea la O / dentro del arco, la L. ¡Es pura danza!".

Príncipe del Manicomio - Adrián Abonizio

Soy el rey / de la charca más sudaca, / comprendí que no se ataca / la mano que da’ e comer. / Me contaron / me bajaron de la rama, / me marearon en la cama / de este barco japonés, / y en un hueco / de electrodo y pis de gato, / desayuno asesinatos / con fondo de Luis Miguel. / Me nombraron  / príncipe del manicomio / de tanto ver al demonio / en la borra del café.

Por eso amor te pido, no me olvides.

Siempre creímos / que lo cerca estaba lejos, / que lo blanco del espejo / era polvo del común. / Activistas / para un mundo estrafalario, / marionetas sin salario, / manejadas al tun-tun, / Hoy soy héroe / de un electro medicado, / un cobayo transtornado / por la granza del doctor. / Tanto tiempo / abonado a este abismo, / me hice guía de turismo / recorriendo el pabellón.

Por eso amor te pido, no me olvides.

Por la noche / desvelados enfermeros / me dicen “sos el primero / que se va a tomar el tren”, / y te escribo  / en papel de medicamento / antes de que me haga efecto /  la redonda que tome. / Ya es de noche, / las estrellas en el frasco, / sobre el hospital carrasco, / simulan amanecer. / Y te escribo, / calladito y tan contento, / hoy por fin al fin recuerdo / tu nombre que olvidé. 

Por eso amor te pido, no me olvides / por eso amor te pido / querida Inés / por eso amor te pido / Ester / por eso amor te pido / Grisel / por eso amor te pido / Mariel / por eso amor te pido / Raquel / por eso amor te pido / como te llames, / yo grabé nombres que quiero / yo grabé nombres que quiero. 

Por eso amor te pido... 

Yo Aquí me Despido - Pablo Neruda

Yo aquí me despido, vuelvo / a mi casa, en mis sueños,  / vuelvo a la Patagonia en donde  / el viento golpea los establos / y salpica hielo el Océano.  / Soy nada más que un poeta: os amo a todos, /  ando errante por el mundo que amo:  / en mi patria encarcelan mineros  / y los soldados mandan a los jueces. /  Pero yo amo hasta las raíces  / de mi pequeño país frío. / Si tuviera que morir mil veces / allí quiero morir:  / si tuviera que nacer mil veces, /  allí quiero nacer,  / cerca de la araucaria salvaje  / del vendaval del viento sur,  / de las campanas recién compradas. /  Que nadie piense en mí.  / Pensemos en toda la tierra, /  golpeando con amor en la mesa. /  No quiero que vuelva la sangre  / a empapar el pan, los frijoles, / la música: quiero que venga  / conmigo el minero, la niña,  / el abogado, el marinero, / el fabricante de muñecas,  / que entremos al cine y salgamos  / a beber el vino más rojo. 

Yo no vengo a resolver nada.  

Yo vine aquí para cantar  / y para que cantes conmigo.  

domingo, octubre 05, 2008

Milonga de dos Hermanos - Jorge Luis Borges

Traiga cuentos la guitarra / de cuando el fierro brillaba, / cuentos de truco y de taba, /  de cuadreras y de copas, / cuentos de la Costa Brava / y el Camino de las Tropas.

Venga una historia de ayer / que apreciarán los más lerdos; / el destino no hace acuerdos / y nadie se lo reproche- / ya estoy viendo que esta noche / vienen del Sur los recuerdos.

Velay, señores, la historia / de los hermanos Iberra, / hombres de amor y de guerra / y en el peligro primeros, / la flor de los cuchilleros / y ahora los tapa la tierra.

Suelen al hombre perder / la soberbia o la codicia: / también el coraje envicia / a quien le da noche y día / el que era menor debía / más muertes a la justicia.

Cuando Juan Iberra vio / que el menor lo aventajaba, / la paciencia se le acaba / y le armó no sé qué lazo / le dio muerte de un balazo, / allá por la Costa Brava.

Sin demora y sin apuro / lo fue tendiendo en la vía / para que el tren lo pisara. / El tren lo dejó sin cara, / que es lo que el mayor quería.

Así de manera fiel / conté la historia hasta el fin; / es la historia de Caín / que sigue matando a Abel.

Mientras Viva - Blas de Otero

Vuestro odio me inyecta más vida. / Vuestro miedo afianza mi sendero. / Vida de muchos puesta en el tablero / de la paz combatida defendida.

Ira y miedo apostaron la partida, / quedándose los dos con el dinero, / Qué hacer, hombre de dios, si hay un ratero / Que confunde la Bolsa con la vida.

Vuestro odio me ayuda a revelarme / a ver más claro y a pisar más firme. / Mientras viva, habrá noche y habrá día.

Podrán herirme, pero no matarme. / Podrán matarme, pero no morirme. / Mientras viva la inmensa mayoría.

Subway 1 - José María Fonollosa

Piensan que debo hacerlo. Esperan todos / que la saque de casa con violencia. / No merece, lo creen, otro trato

Con conmiseración me miran unos. / Con burlona expresión o desprecio otros. / Sospechan que sé cuánto saben ellos,

Y lo sé. Ella se acuesta con cualquiera. / Y eso no puede permitírselo un hombre / que se precie de tal. Es lo que piensan.

Pero es normal y simple. La mujer / quiere a distintos hombres y a distintas / mujeres quiere el hombre. Es lo corriente

No importa que en un cuarto hallen cobijo / diferentes personas, siempre y cuando / yo lo precise esté desocupado

No puedo renunciar a la delicia / de tenerla en mi casa cada noche, / por complejos morales de otra gente

Familiares, amigos, conocidos… / Presionan insistentes, en silencio. / Lo mejor es mudarme hacia otro barrio.

martes, septiembre 23, 2008

Y sin embargo - Joaquín Sabina

De sobra sabes que eres la primera, / que no miento si juro que daría / por ti la vida entera, por ti la vida entera. / Y sin embargo un rato cada día, / ya ves, / te engañaría con cualquiera, / te cambiaría por cualquiera. / Ni tan arrepentido ni encantado / de haberme conocido, lo confieso. / Tú que tanto has besado, tú / que me has enseñado, / sabes mejor que yo / que, hasta los huesos, / sólo calan los besos que no has dado, / los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada, / el pasillo de un tren de madrugada, / un laberinto sin luz, ni vino tinto, / un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando, / y sin embargo cuando duermo sin ti, / contigo sueño, / y con todas si duermes a mi lado. / Y si te vas, me voy por los tejados / como un gato sin dueño / perdido en el pañuelo de amargura / que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo, y sin embargo / cuando pido la llave de un hotel / y a medianoche encargo / un buen champán francés, / y cena con velitas para dos / siempre es con otra, amor, nunca contigo, / bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina, / un teléfono ardiendo en la cabina, / una palmera en el museo de cera, / un éxodo de oscuras golondrinas.

Y me envenenan los besos que voy dando, / y sin embargo cuando duermo sin ti, / contigo sueño. / Y con todas si duermes a mi lado. / Y si te vas, me voy por los tejados / como un gato sin dueño, / perdido en el pañuelo de amargura / que empaña sin mancharla tu hermosura.

Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina, / y baile sin orquesta / y ramos de rosas con espinas. / Pero dos no es igual que uno más uno; / y el lunes, al café del desayuno, vuelve la guerra fría; / y al cielo de tu boca el purgatorio / y al dormitorio el pan de cada día.

Y me envenenan los besos que voy dando.

domingo, septiembre 07, 2008

XX - Nazim Hikmet

El más bello de los mares / es aquel que no hemos visto. / La más linda criatura / todavía no ha nacido. / Nuestros días más hermosos / aún no los hemos vivido.

Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte / todavía no lo he dicho.

Nazim Hikmet, Poemas, 1953 (Traducción de Amaro Villanueva y Julio H. Meirama)

Plany al Mar - Joan Manuel Serrat

Cuna de la vida, camino de los sueños y puente de las culturas / Ay, quién lo diría que eso fuera el mar. / Miradle hecho una cloaca, miradle como va y como viene sin parar. / Parece mentira que en sus entrañas naciese la vida. / quién lo diría sin rubor. / Miradle hecho una cloaca, miradle herido de muerte / por la forma en que lo desvalijan y envenenan. / Quién lo diría que no fuera el pan. / Miradle hecho una cloaca, miradle como va y como viene sin parar. / Dónde están los sabios y los poderosos que se llaman a ellos mismos / quién lo diría, conservadores! / Miradle hecho una cloaca, miradle herido de muerte / mirad cuánta abundancia, cuánta belleza / y cuánta energía echada a perder / por ignorancia, por inconsciencia, / por imprudencia y por mala leche. / Yo que soñaba que me enterrasen entre el cielo y la playa... / Y seremos nosotros, / ay, quién lo diría / los que te enterremos a ti.

El Juego en que Andamos - Juan Gelman

Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta salud de saber que estamos muy enfermos, / esta dicha de andar tan infelices. / Si me dieran a elegir, yo elegiría / esta inocencia de no ser un inocente, / esta pureza en que ando por impuro. / Si me dieran a elegir, yo elegiría / este amor con que odio, / esta esperanza que come panes desesperados. / Aquí pasa, señores, / que me juego la muerte.

domingo, agosto 24, 2008

Poema de Amor – Roque Dalton

Los que ampliaron el Canal de Panamá / (y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”) / los que repararon la flota del Pacífico en las bases de California, / los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, / México, Honduras, Nicaragua, / por ladrones, por contrabandistas, por estafadores, por hambrientos, / los siempre sospechosos de todo / (“me permito remitirle al interfecto por esquinero sospechoso / y con el agravante de ser salvadoreño”), / los que llenaron los bares y los burdeles de todos los puertos / y capitales de la zona / (“La Gruta Azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”), / los sembradores de maíz en plena selva extranjera, / los reyes de la página roja, / los que nunca sabe nadie de dónde son, / los mejores artesanos del mundo, / los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera, / los que murieron de paludismo, / o de las picadas del escorpión o la barba amarilla / en el infierno de las bananeras, / los que lloraron borrachos por el himno nacional / bajo el ciclón del Pacífico o la nieva del norte, / los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, / los guanacos hijos de la gran puta, / los que apenitas pudieron regresar, / los que tuvieron un poco más de suerte, / los eternos indocumentados, / los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, / los primeros en sacar el cuchillo, / los tristes más tristes del mundo, / mis compatriotas, / mis hermanos.

Ando Bien - Daniel Salzano

De amigos ando bien / Supongamos que estoy en un bar / rodeado de sillas/ ¿Qué hora tiene mozo? / Son las once y diez / ¿Qué hora tiene mozo?/ Son las once y veintitrés / De amigos ando bien / pero son las doce menos cinco / y las sillas siguen vacías.
De libros ando bien / en eso las cosas no han cambiado/ sigo calentándome / con libros / debajo de las sábanas / Estoy esperando / ir al psicoanalista / para darle mi opinión: / duermo con libros / doctor / porque soy un niño / de sesenta años / que le teme a la ignorancia.
De penas ando bien / las penas se meten en la vida / a una cierta edad / y van aumentando de peso / Cuando digo que de penas ando bien / quiero decir que me usan el champú / el teléfono / y me ocupan el sillón / como Clint Eastwood / con las botas encima de la mesa
De penas ando bien / y de lluvias / también / Podría describir / con lujo de detalles / cómo quedan las botas de la pena / después de pisar el agua de la lluvia / Ando bien / en serio / ando muy bien.
De sueños ando bien / cuando no sueño que reparto besos al voleo / es que viene el chico de La isla del tesoro y me pregunta no se qué cosa / quiero decir que de pibes ando bien / De penas ando bien / Y de ausencias : / en el diario busco la página de los muertos / y paso la yema del pulgar / sobre las palabras / y las fotos.
De fotos ando bien / Tengo una de Orson Welles / otra del Pato Donald / y una del año 1983 / en la que salgo / después de las elecciones / levantando los brazos / oé oé oé / Del corazón en cambio / no ando bien / me parezco al cieguito / que vende lotería / en la puerta de Barujel / tengo el 77 / los puñales / tengo el 18 / la sangre.

sábado, agosto 16, 2008

Mar Eterno - José Emilio Pacheco

Digamos que no tiene comienzo el mar / Empieza donde lo hallas por vez primera / y te sale al encuentro por todas partes

No me Arrepiento de Nada - Gioconda Belli

Desde la mujer que soy, / a veces me da por contemplar / aquellas que pude haber sido: / las mujeres primorosas, / hacendosas, buenas esposas, / dechado de virtudes, / que deseara mi madre. / No sé por qué / la vida entera he pasado / rebelándome contra ellas. / Odio sus amenazas en mi cuerpo. / La culpa que sus vidas impecables, / por extraño maleficio, me inspiran. / Reniego de sus buenos oficios; / de los llantos a escondidas del esposo, / del pudor de su desnudez / bajo la planchada y almidonada ropa interior. / Estas mujeres, sin embargo, / me miran desde el interior de los espejos, / levantan su dedo acusador / y, a veces, cedo a sus miradas de reproche / y quiero ganarme la aceptación universal, / ser la "niña buena", la "mujer decente" / la Gioconda irreprochable. / Sacarme diez en conducta / con el partido, el estado, las amistades, / mi familia, mis hijos y todos los demás seres / que abundantes pueblan este mundo nuestro. / En esta contradicción inevitable / entre lo que debió haber sido y lo que es, / he librado numerosas batallas mortales, / batallas a mordiscos de ellas contra mí / -ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- / transgrediendo maternos mandamientos, / desgarro adolorida y a trompicones / a las mujeres internas / que, desde la infancia, me retuercen los ojos / porque no quepo en el molde perfecto / de sus sueños, / porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,/ que se enamora / como alma en pena / de causas justas, hombres hermosos, / y palabras juguetonas. / Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, / e hice el amor sobre escritorios / -en horas de oficina- / y rompí lazos inviolables / y me atreví a gozar / el cuerpo sano y sinuoso / con que los genes de todos mis ancestros / me dotaron. / No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. / No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf. / Pero en los pozos oscuros en que me hundo, / cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, / siento las lágrimas pujando; / veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, / blandiendo condenas contra mi felicidad. / Impertérritas niñas buenas me circundan / y danzan sus canciones / infantiles contra mí / contra esta mujer / hecha y derecha, / plena. / Esta mujer de pechos en pecho / y caderas anchas / que, por mi madre y contra ella, / me gusta ser.

Amé su Cuerpo Entonces - Otto Raúl González

Amé su cuerpo entonces y su alma. / Su piel fue para mí la tierra firme; / la soñé como un sexto continente / no registrado en mapas todavía. / Soñé con la bahía de su boca. / Su pelo era una selva virgen / que abría su misterio mineral y oscuro. / Soñé con las ciudades de sus pechos. / Los ríos de las venas que afloran en su piel / eran rutas abiertas / a la navegación y al gozo. / Se podía viajar en su mirada. / En las blancas llanuras de sus manos / yo cultivé el maíz y buenas relaciones. / Después no pude estar sino en su cercanía.

sábado, agosto 09, 2008

Yo Estudiaba en el Extranjero en 1953 – Roque Dalton

Era la época en que yo juraba / que la Coca Cola uruguaya era mejor que la / Coca Cola chilena / y que la nacionalidad era una cólera llameante / como cuando una tipa de la calle Bandera / no me quiso vender otra cerveza / porque dijo que estaba ya demasiado borracho / y que la prueba era que yo hablaba harto raro / haciéndome el extranjero / cuando evidentemente era más chileno que los porotos.

La Felicidad – Daniel Salzano

La primera vez que fui feliz / tenía siete meses / y una mujer / que no conozco / me pasaba el dedo por el filo de la cara / al mismo tiempo que me hablaba / No entendía lo que decía / pero la escuchaba / No era lo mismo que cuando me arrojaban / como una pelota / Estaba bien sujeto / Estaba bien querido / La felicidad olía a lejía / y a colonia de la Casa Gesell.

La segunda vez fue cuando trajeron a Silver / el caballo de El Llanero Solitario / y lo instalaron a orillas del Suquía /debajo de una carpa / El caballo estaba embalsamado/ pero si cerraba los ojos / mientras le pasaba la mano por el pelo / apenas se notaba / La felicidad costaba un peso / Un peso la entrada.

La tercera fue la vez que vi de espaldas / a mi papá y a mi mamá / sentados / después de almorzar/ en la cocina / El llevaba puesto su famoso anillo de ferrocarrilero / y ella lo tenía de la mano / Las ollas / al fuego / murmuraban / La felicidad era tan fugaz / como las burbujas que subían y bajaban / a lo largo de un sifón / azul / de Egea y Sánchez.

A veces / en la Plaza España/ saco una moneda / la tiro para arriba / y digo si sale cara voy a ser feliz / pero la moneda no cae / borda el aire / rebota / se atasca/ se bifurca / y después corre / a lo largo de Chacabuco / Ustedes saben cómo es esa bajada / La felicidad es un racimo de palabras / y después se acaba.