jueves, marzo 01, 2007

Pensándolo Bien ... - Jaime Sabines

Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, / que alrededor de los 50's son muy peligrosos la grasa / y el cigarro, / que hay que conservar la figura / y dar la batalla al tiempo, a la vejez.
Expertos bien intencionados y médicos amigos / me recomiendan dietas y sistemas / para prolongar la vida unos años más. / Lo agradezco de todo corazón / pero me río de tan vanas recetas y tan escaso afán. / La muerte también rie de todas esas cosas.
La única recomendación que considero seriamente / Es la de llevar una mujer joven a la cama / Porque a estas alturas, la juventud / Solo puede llegarme por contagio.

domingo, enero 14, 2007

La Casa por la Ventana - Joaquín Sabina

Quemaron todas las naves / para iniciar una nueva vida, / pagaron cara la llave / falsa de la tierra prometida. / Pero, en lugar del Caribe, / con su bachata, con sus palmeras, / la madre patria recibe / al inmigrante por peteneras.
Y no es bona Barcelona / cuando la bolsa, primo, no sona / y gana el cholo en Madrid / menos que un perro sin pedigrí, / y el mestizo por Sevilla, /va dando cantes por pesadillas, / y, si dos vascos atracan / a un farmacéutico en Vigo / jura el testigo que eran sudacas.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / marcándose un agarrado /en El Café del Mercado / que no es lo mismo que el Tropicana.
Se matan haciendo camas, / vendiendo besos, lustrando suelos, / si pica el hambre en la rama / la tortolita levanta el vuelo.
Y, en plazoletas y cines, / por un jergón y un plato de sopa, / con una alfombra y un Kleenex / le sacan brillo al culo de Europa.
Y, el cuerpo de policía / viene con leyes de extranjería / y, al moro de la patera, / le corta el rollo una patrullera, / y, al mulato sabrosón, / le dan en toda la inquisición, / y, al gitanito, la ola / malaje y paya le quema / el tejadillo de la chabola.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / chilabas y desayuno / de kifi con té moruno / y escriben cartas a la sultana.
Y cada fin de semana / con sus caderas dominicanas, / compadre, una guarachita, / candomde, samba o rumbita… / ¿o es que Usted nunca estuvo en la Habana?
Y el coreano currela / vendiendo lollos de plimavela, / y, en bares porno el paquete / de guineano cuesta un billete, / y, al almacén del judío, / van seis niñatos buscando lío / ,y el ingeniero polaco / que vino huyendo del frío / ya es mayordomo del tío del saco.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / y, mientras planchan un traje, / su corazón de viaje / se va cantando La Varsoviana.
Y cada fin de semana / queda el negritocon la ucraniana, / y bailan polca y pasito, / y soplan vodka y mojito / y vuelven trompas por la mañana.

martes, octubre 10, 2006

Epitafio para Joaquín Pasos - Ernesto Cardenal

Aquí pasaba a pie por estas calles, / sin empleo ni puesto y sin un peso. / Sólo poetas, putas y picados / conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero. / Estuvo preso. / Ahora está muerto. / No tiene ningún monumento...
Pero / recordadle cuando tengáis puentes de concreto, / grandes turbinas, tractores, plateados graneros, / buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo, / en el que un día se escribirán los tratados de comercio, / la Constitución, las cartas de amor, / y los decretos.

viernes, octubre 06, 2006

El Torturado - Sara Zapata Valeije de García Facino

Me ataron a una mesa / me quemaron los pechos con cigarrillos / me secaron los testículos con la picana / me mataron el feto a patadas / me violaron / me vejaron / me empalaron / me arrancaron las uñas, los ojos, la lengua / me cortaron la nariz, las orejas, los pechos / me cercenaron el pene, las manos / me asfixiaron como a un perro / me encerraron en una mazmorra hasta la muerte / mataron a mi hijito delante de mí / me hicieron morir de hambre / me hicieron morir de sed / me estiraron en el potro / me descuartizaron con cuatro caballos / me ataron a un poste y me quemaron vivo / me ataron a una parrilla y me asaron a fuego lento. / me arrojaron a los leones / me clavaron en una cruz /¡quiero morir de una vez / quiero morir / para no contar esta historia / por los siglos de los siglos!

martes, octubre 03, 2006

Golja - Jorge Accame

Y quizá yo solo / sé todavía que vivió.(Giuseppe Ungaretti)

Lo conocí / en una pensión de Italia. / Ocupaba la pieza contigua.
Me pidió fósforos una noche / y yo temí por su piel de petróleo
Un café y dijo que se llamaba Samad / venía de los rascacielos que brotaron hace poco / en la antigua Persia
Otro día me presentó a la mujer / que habitaba en silencio tras un velo / y bajaba los suaves párpados / hacia la tierra
Compartí en su cuarto / una comida con aroma a limón y a muerte
Y sólo conservo de los turbios susurros / de su lengua / una palabra: Golja, que significa flores
Golja golja repetía y señalaba / el verano derramado sobre los campos de Urbino / y yo decía golja golja golja / y reíamos los dos como idiotas / creyendo que por fin hablábamos de lo mismo
Ese otoño su ayatolah lo llamó para la guerra / y regresó al Irán
Le escribí / de derecha a izquierda / de abajo hacia arriba / a la dirección que me había dejado / pero no respondió
Todos los años / cuando llega el verano / y los campos resplandecen / presiento que nunca existió un lugar / donde pudiéramos encontrarnos.

lunes, octubre 02, 2006

Eso Me Mata - Daniel Salzano

Eso me mata

De todos los mozos / del Sorocabana / el que mejor hacía los licuados / era el primero de la izquierda / un tipo con uñas de guitarrista / que pelaba las bananas / como si estuviera trasplantando un corazón.
Únicamente observando / muy atentamente / podías advertir que ponía la misma cantidad de hielo picado / y azúcar / que todos los demás / pero que tenía una técnica distinta / para pulsar el arranque: / en lugar de llevar el botón / del 0 al 1 / y del 1 al 2 / lo colocaba de un saque / en un punto que directamente no existía / una especie de 1,781226/ que mantenía con la mandíbula tensa / y el brazo flexionado / como si llevara un revólver en la axila.
Todo esto lo veía / con la punta de los pies / apoyados en el estribo de la barra / asomado a la altura del metal / del mostrador.
Con el mismo hielo / y la misma leche / con que los demás sacaban un vaso / él sacaba un vaso y medio / lo acomodaba sobre una servilleta de papel / y te decía / servido caballero / Eso me mataba.
Hay una etapa en la vida de los hombres / en la que uno no sabe / ni qué hacer/ ni qué decir/ Bueno /en esa etapa / es muy importante / que te digan caballero.
Hay tipos que comprenden todo / aunque su único trabajo / sea licuar bananas / con leche / Hay tipos / en cambio / que nunca comprenden nada.
Muchas veces / al comenzar a escribir una crónica / pienso que puede haber un chico / observándome / con la punta de los pies / apoyados en el estribo del estaño / Siempre y cuando consiga llegar / y mantenerme / en el 1,781226 / no hay ninguna diferencia / entre escribir una buena crónica / y preparar un buen licuado.
Ese momento de la profesión / es el que verdaderamente me mata / caballeros.

domingo, octubre 01, 2006

Junio - Jorge Fandermole

A Darío Santillán y Maximiliano Kosteki in memoriam.
A todos los que nos dignifican con su lucha.
Lo que va a pasar hoy pasó hace tanto / me desperté diciendo esta mañana, / no vi las predicciones del espanto / que le arrancaba al sueño mi palabra. / En este invierno que pega tan duro / está lejos tu boca que me ama / y se me desdibuja en el futuro, / y junio me arde rojo aquí en la espalda. / En este invierno atroz no hay escenario / más duro que esta calle de llovizna; / cada uno sigue en ella su calvario / pero la cruz de todos es la misma.
Salí con las razones de la fiebre / y una tristeza absurda como el hambre, / y cuando en el corazón la sangre hierve / es de esperar que se derrame sangre. / Me llamo con el nombre que me dieron, / el que tomó la crónica del día; / soy uno de los dos que ya partieron, / los dos en un montón que resistían.
Hermano en la delgada línea roja / que te me fuiste dos minutos antes / con la indiscreta muerte que en tu boca / entraba en cada casa con tu imagen. / Yo estaba junto a vos sobre tu grito / besándote feroz la indigna muerte / mientras te ibas volando al infinito / fulgor de la mañana indiferente...
Yo sé que el corazón que está latiendo / en cada uno es una senda pedregosa, / cuando en el suelo sucio me estoy yendo, / ajeno y solo de todas las cosas. / Si yo salí por mí y salí por todos / cómo es que ahora no hay nadie aquí a mi lado / que me retenga la luz en los ojos, / que contenga este río colorado.
El corazón del hombre es una senda / más áspera que la piedra desnuda; / mi extenso corazón es una ofrenda / que pierde sangre en esta calle cruda. / Yo tengo un nombre rojo de piquetey un apellido muerto de veinte años, / y encima las miradas insolentes / de los perros oscuros del cadalso.
Yo no llevaba un arma entre las manos / sino en el franco pecho dolorido, / y el pecho es lo que me vieron armado / y en el corazón todos los peligros. / La mano que me mata no me llega / ni al límite más bajo de mi hombría / aunque me arrastren rojo en las veredas / con una flor abierta a sangre fría.
Hoy necesito un canto piquetero / que me devuelva la voz silenciada, / que me abra por la noche algún sendero / pa' que vuelva mi vida enamorada...

lunes, septiembre 18, 2006

Es Olvido - Nicanor Parra

Juro que no recuerdo ni su nombre / Más moriré llamándola María / No por simple capricho de poeta: / Por su aspecto de plaza de provincia. / ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, / Ella una joven pálida y sombría. / Al volver una tarde del Liceo / Supe de la su muerte inmerecida, / Nueva que me causó tal desengaño / Que derramé una lágrima al oírla. / Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! / Y eso que soy persona de energía. / Si he de conceder crédito a lo dicho / Por la gente que trajo la noticia / Debo creer, sin vacilar un punto, / Que murió con mi nombre en las pupilas. / Hecho que me sorprende, porque nunca / Fue para mí otra cosa que una amiga. / Nunca tuve con ella más que simples / Relaciones de estricta cortesía, / Nada más que palabras y palabras / Y una que otra mención de golondrinas. / La conocí en mi pueblo (de mi pueblo / sólo queda un puñado de cenizas), /Pero jamás ví en ella otro destino / Que el de una joven triste y pensativa. /Tanto fue así que hasta llegue a tratarla / Con el celeste nombre de María, / Circunstancia que prueba claramente / La exactitud central de mi doctrina. / Puede ser que una vez la haya besado, / ¡Quién es el que no besa a sus amigas! / Pero tened presente que lo hice / Sin darme cuenta bien de lo que hacía. / No negaré, eso sí, que me gustaba / Su inmaterial y vaga compañía /Que era como el espíritu sereno / Que a las flores domésticas anima. / Yo no puedo ocultar de ningún modo / La importancia que tuvo su sonrisa / Ni desvirtuar el favorable influjo / Que hasta en las mismas piedras ejercía. / Agreguemos, aún, que de la noche / Fueron sus ojos fuente fidedigna. / Más, a pesar de todo, es necesario / Que comprendan que yo no la quería /Sino con esa vaga sentimiento / Con que a un pariente enfermo se designa. / Sin embargo, sucede, sin embargo, / Lo que a esta fecha aún me maravilla, / Ese inaudito y singular ejemplo / De morir con mi nombre en las pupilas, / Ella, múltiple rosa inmaculada, / Ella que era una lámpara legítima. / Tiene razón, mucha razón, la gente /Que se pasa quejando noche y día / De que el mundo traidor en que vivimos /Vale menos que rueda detenida: / Mucho más honorable es una tumba, / Vale más una hoja enmohecida. / Nada es verdad, aquí nada perdura, / Ni el color del cristal con que se mira. / Hoy es un día azul de primavera, / Creo que moriré de poesía, / De esa famosa joven melancólica /No recuerdo ni el nombre que tenía. / Sólo sé que pasó por este mundo /Como una paloma fugitiva: / La olvide sin quererlo, lentamente, / Como todas las cosas de la vida.

domingo, agosto 20, 2006

Aclaración Preliminar - Eduardo Llanos

Si ser poeta significa poner cara de ensueño, / perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso, / inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga / de quien deseamos no precisamente sus ojos; / si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa, / tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía / y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz / sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho; / si ser poeta significa arrogarse una misión superior, / mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece, coludirse con los jurados en cada concurso, / suplicar la inclusión revistas y antologías del momento, / entonces, entonces, no quiero ser poeta.
Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, / contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, / escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, / no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; / si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo / y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, / entonces, bueno, podría ser poeta / y agregar algún suspiro a esta neblina.

viernes, agosto 11, 2006

El amante de las Flores - Charles Bukowsky

En las montañas de Valkeri / entre los pavorreales que se pavonean / encontré una flor / tan grande como mi cabeza / y cuando me estiré / para olerla / perdí el lóbulo de la oreja / parte de la nariz / un ojo / y la mitad de la cajetilla / de cigarrillos / regresé / al siguiente día / con la intención de cortar / aquella maldita cosa / pero la encontré / tan hermosa
que mejor / maté un / pavorreal.

Píntame Angelitos Negros – Andrés Eloy Blanco

¡Ah mundo! La Negra Juana, / ¡la mano que le pasó! / se le murió su negrito, / sí señor.

Ay, compadrito del alma, / ¡tan sano que estaba el negro! / yo no le acataba el pliegue, / yo no le miraba el hueso, / como yo me enflaquecía, / lo medía con mi cuerpo, / se me iba poniendo flaco / como yo me iba poniendo.Se me murió mi negrito; / Dios lo tendría dispuesto; / ya lo tendrá colocao / como angelito del cielo.
Desengáñese, comadre, /que no hay angelitos negros. /Pintor de Santos de alcoba, / pintor sin tierra en el pecho, / que cuando pintas tus santos / no te acuerdas de tu pueblo, / que cuando pintas tus Vírgenes / pintas angelitos bellos, / pero nunca te acordaste / de pintar un ángel negro.
Pintor nacido en mi tierra, / con el pincel extranjero, / pintor que sigues el rumbo / de tanto pintores viejos / aunque la Virgen sea blanca, / píntame angelitos negros.
No hay un pintor que pintara / angelitos de mi pueblo. / Yo quiero angelitos blancos / con angelitos morenos. / Angel de buena familia / no basta para mi cielo.
Si queda un pintor de santos, / si queda un pintor de cielos, / que haga el cielo de mi tierra, / con los tonos de mi pueblo, / con su ángel de perla fina, / con su ángel de medio pelo, / con sus ángeles catires, / con sus ángeles morenos, / con sus angelitos blancos, / con sus angelitos indios, / con sus angelitos negros, / que vayan comiendo mangos / por las barriadas del cielo.
Si al cielo voy algún día, / tengo que hallarte en el cielo, / angelitico del diablo, / serafín cucurusero.
Si sabes pintar tu tierra, / así has de pintar tu cielo, / con su sol que tuesta blancos, / con su sol que suda negros, / porque para eso lo tienes / calientitos y de los buenos.
Aunque / No hay una iglesia de rumbo, / no hay una iglesia de pueblo, / donde hayan dejado entrar / al cuadro angelitos negros / y entonces ¿Adónde van, / angelitos de mi pueblo, / zamuritos de Guaribe, / torditos de Barlovento ?
Pintor que pintas tu tierra, / si quieres pintar tu cielo, / cuando pintes angelitos / acuérdate de tu pueblo / y al lado del ángel rubio / y junto al ángel trigueño, / aunque la Virgen sea blanca, / píntame angelitos negros.

domingo, agosto 06, 2006

Soneto a Cristo Crucificado - Anónimo

No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido, / ni me mueve el infierno tan temido / para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte / clavado en una cruz y escarnecido; / muéveme ver tu cuerpo tan herido; / muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera / que aunque no hubiera cielo, yo te amara, / y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, / pues aunque lo que espero no esperara, / lo mismo que te quiero te quisiera.

El Papalote - Silvio Rodríguez

Será por tu vivienda / hecha de ruinas / y de misterios, / porque partías la roca / para ganarte un par de medios, / o por tus tirapiedras, / los mas famosos de la loma, / de la mejor horqueta / de la guayaba, / y duras gomas.

Será por todo esto / que mi memoria / se empina a ratos, / como tus papalotes, / los invencibles, / los más baratos. / Y te levanta en peso / Narciso “El Mocho” / para ponerte / entre los elegidos, / los que no caben / en la muerte.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó

Una vez de tus manos / un coronel salió brillando. / Qué pájaro perfecto, / cuántos colores, / qué lindo canto. / Ninguno de nosotros / iba a volarlo, / ya se sabía, /era un encargo caro / del que mandaba, / el que tenías.

Llevabas en el puño / aquel dinero / de la tristeza, / dinero de aguardiente, / del sol de Cuba, / de la cerveza; / y te seguimos todos / a celebrarlo / sucios y locos. / Para ti “Carta Oro” / y caramelos / para nosotros.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó

Una noche respeto / bajó y te puso / bella corona. / Respeto de mortales / que muerto al fin / te hizo persona. / Pobre del que pensó /pobre de toda, / aquella gente, / que el día mas importante / de tu existencia /fue el de tu muerte.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó

Un Mundo Raro - José Alfredo Jiménez

Cuando te hablen de amor y de ilusiones / y te ofrezcan un sol y un cielo entero / si te acuerdas de mi, no me menciones / porque vas a sentir amor del bueno
Y si quieren saber de tu pasado / es preciso decir una mentira / di que vienes de allá, de un mundo raro / que no sabes llorar / que no entiendes de amor / y que nunca has amado
Porque yo adonde voy / hablaré de tu amor / como un sueño dorado / y olvidando el rencor / no diré que tu adiós me volvió desgraciado
Y si quieren saber de mi pasado / es preciso decir otra mentira / les diré que llegue de un mundo raro / que no se del dolor / que triunfe en el amor / y que nunca he llorado

La Poesía es un Arma Cargada de Futuro - Gabriel Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, / más se palpita y se sigue más acá de la conciencia, / fieramente existiendo, ciegamente afirmando, / como un pulso que golpea las tinieblas, / que golpea las tinieblas.
Poesía para el pobre, poesía necesaria / como el pan de cada día, / como el aire que / exigimos trece veces por minuto, / para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. / Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentiendes y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido, / partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mi a cuantos sufren, / y canto respirando. / Canto y canto y cantando más allá de mis penas, / de mis penas personales, me ensancho, me ensancho.
No es una poesía gota a gota pensada / no es un bello producto, no es un fruto perfecto, / es lo más necesario, lo que no tiene nombre, / son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas sí nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno, / estamos tocando el fondo, seguimos tocando el fondo.

De Cuando Estuve Loco - Tito Muñóz

De cuando estuve lo
co aún conservo el carnet de maja
ra en la cartera,
un plano detalla
do del infierno,
un cielo con pira
tas y goteras,
un prontuario en la
comisaría,
un frasco con pasti
llas de colores,
la carta con la que
te despedías,
remedios varios con
tra el mal de amores.

Ahora voy rumbo al sur a sentar plaza
desdeñando otros puntos cardinales
y el sol encarcelado en la terraza.
Voy
rumbo al sur buscando tus
besos espirales.
Atrás dejo kilómetros de afueras,
aire por respirar, luces en rojo.
Hacia donde señalan tus pezones
voy a toda pastilla
dando gas a la moto.

De cuando estuve lo
co aún conservo
un par de gramos de
delirio en rama,
por si atacan con
su razón los cuerdos
y un viento fuerza seis
de tramontana;
el vicio de escribir
por las paredes
pareados de amor
y la manía
de buscarte entre to
das las mujeres
que en horas bajas me ha
cen compañía. 

Cuando rozo tus pétalos, nenúfar
que sobrevive en aguas estancadas
saltan chispas, los cables se me cruzan,
se me sube el mercurio
y me salta la alarma.

Mono de ti que me obliga a llevarte
en sobres rojos, liofilizada,
para tomarte cuando me apeteces
a sorbos cortos donde
duele la madrugada. 

Te escribo desde un á
rea de servicio
donde sólo me ofre
cen gasolina.
Puedes llamarme a co
bro revertido
desde la caraco
la de la esquina...

sábado, diciembre 24, 2005

Guardianes de la Tierra - Marici Weu

Cuando vinieron, ellos tenían la Biblia / Y nosotros teníamos la tierra. / Y nos dijeron, cierren los ojos y recen. / Cuando abrimos los ojos / Nosotros teníamos la Biblia / Y ellos tenían la Tierra

miércoles, noviembre 23, 2005

A Quién hay que Matar? - Joaquín Sabina

A menudo lo noble no es lo bello / ni el camello peor el más barato, / calizas son las manos de pilato, / de ceniza el tumor de tu cabello. / El caballero la prefiere tonta, / las mademoiselles nos quieren poderosos, / así que, monta tanto - tanto monta, / hombre y mujer... que atajo de tramposos.
¿Golfa, hermosa, ilustrada, casadera? / ¿a quien hay que matar? no lo permita / la ermita de las pecas del pecado.
Mejor hacerse fraile o tortillera /que encoñarse con una serranita / que te devora sin probar bocado.

martes, noviembre 22, 2005

Balada del Boludo - Isidoro Blaistein

Por mirar el otoño Perdía el tren del verano / usaba el corazón en la corbata / se subía a una nube, / cuando todos bajaban.
Su madre le decía:
no mires las estrellas para abajo / no mires la lluvia desde arriba / no camines las calles con la cara, / no ensucies la camisa; / no lleves tu corazón bajo la lluvia, / que se moja / no des la espalda al llanto / no vayas vestido de ventana / no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto que duerme por las noches.
Mirá tu primo el justo que almuerza y se sonrie.
Mirá tu primo el probo puso un banco en el cielo, / tu cuñado el astuto que ahora alquila la lluvia / tu otro primo el sagaz que es gerente en la luna.
Tienes razón, / mamá, / dijo el boludo, / y se bebió una rosa.
No seré más boludo,/ y se bajó del viento
Seré astuto y zahorí. / y dio vuelta una estrella para abajo.
Y se metió en el subte / y quedaron las gaviotas.
Entonces vinieron los parientes ricos y le dijeron:
Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo, / y quemaba en las plazas las hojas que molestan en otoño
Y llegó fin de mes cobró su primer sueldo / y se compró cinco minutos de boludo
Entonces vinieron las fuerzas vivas y le dijeron:
Has vuelto a ser boludo / Boludo seguirás siendo el mismo boludo de siempre
Debes dejar de ser boludo Boludo
Y, / medio boludo, / con esos cinco minutos de boludo dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo / hizo un hoyo en la tierra / miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza / le gritaba, / boludo.
Y él seguía mirando a través de los zapatos / como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo: / boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo: / Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo: / Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo: / Reverendo boludo.
Vino un cura catolico y le dijo: / Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo: / Judío boludo.
Vino su madre y le dijo: / hijo, / no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo: / Te quiero.

martes, julio 19, 2005

Quiero ver, quiero ser, quiero entrar - Charly García

Presentame al señor tiempo. / Se fue con vos, / murió en abril. / Si se lo contaste al viento, / yo no lo ví, / yo no lo ví.
Si me preguntas quién a ocupado mis días: / yo no lo sé, / yo no lo sé. / Si me preguntas qué a pasado entre mis manos, / yo no lo sé, / no lo toqué.
Invitame a ver tu historia; / nunca diré / que ya la sé. / Escondeme en tu memoria, / quiero vivir, / quiero vivir.
Y describime los lugares donde has ido, / quiero viajar, / quiero seguir. / Y explicame hasta dónde has llegado, / quiero saber / dónde morí.
Quiero ver, / quiero ser, / quiero estar. / Quiero andar, / penetrar, / quiero entrar.
Remontame en un barrilete, / quiero volar, / quiero volar. / Contame un cuento de hadas, / quiero soñar, / quiero soñar.
Y recordame si alguna vez te he mirado, / quiero llorar, / quiero llorar. / Y abrime ahora las tres puertas de tu vida. / Quiero ver, / quiero ser, / quiero entrar.

No te puedo olvidar - Manuel J. Castilla

No te puedo olvidar / cada tarde tus ojos tristes vuelven a mi; / y lejano se va, por las calles donde miramos, / herido el cielo crepuscular.
Alumbraba tu voz / nuestro paso en la noche clara llena de ti; / y la niebla del mar nos rodeaba de un leve sueño / y era infinita la soledad.
Yo busco un olvido, / dónde lo hallaré. / Si lo encuentro, qué triste, /ay!, con mi sombra me quedaré.
Siempre vas junto a mi. / Cada cosa que miro ya la vimos los dos, / cuando el lento vagar / se quedó el lucero en tus manos / en el dorado tiempo de amar.
No te puedo olvidar. /Ando solo en la noche, siempre, nombrandote. / A la orilla del mar / dice el viento que oye tu nombre, / amor que nunca regresarás.
Yo busco un olvido, / dónde lo hallaré. / Si lo encuentro, qué triste, / ay!, con mi sombra me quedaré.

Nostalgias del futuro - Armando Tejada Gómez

El mundo se ha achicado grandemente, / he visto caer muros como pajas / en el otro hemisferio de la muerte. / Televisadamente.

He sentido nostagias del futuro, / cuando el futuro era una metáfora; / y la música andaba con nosotros / multiplicando cielos y galaxias.

El día estaba allí tan disponible, / era como si nada, / un manotón de luz, un santo y seña / a la puerta de casa

Audazmente, la vida era la vida / y la muerte una vieja solitaria. / De esa mirada que miraba lejos / tengo ahora nostalgias.

Nos pensábamos nuevos, nuevamente; / si acaso nos pensábamos / la fiesta era del vino y los amores. / Otra vez, otro siglo, otra mañana.

Alfarera del tiempo que vivíamos / desmesuradamente así, desmesurados. / Teníamos un sueño continente / y un poema en la mira y en la mirada.

El día estaba allí tan disponible / era como si nada / un manotón de luz, un santo y seña / a la puerta de casa

Audazmente, la vida era la vida / y la muerte una vieja solitaria / de esa mirada que miraba lejos / tengo ahora nostalgias.

De esos cojones por tener futuro / es que tengo nostalgias.




domingo, julio 10, 2005

Pequeña confesión - Jorge Teillier

En memoria de Sergei Esenin

Sí, es cierto, gasté mis codos en todos los mesones. / Me amaron las doncellas y preferí a las putas. / Tal vez nunca debiera haber dejado / El país de techos de zinc y cercos de madera.

En medio del camino de la vida / Vago por las afueras del pueblo / Y ni siquiera aquí se oyen las carretas / Cuya música he amado desde niño.

Desperté con ganas de hacer un testamento / -ese deseo que le viene a todo el mundo- / Pero preferí mirar una pistola / La única amiga que no nos abandona.

Todo lo que se diga de mí es verdadero / Y la verdad es que no me importa mucho. / Me importa soñar con caminos de barro / Y gastar mis codos en todos los mesones.

"Es mejor morir de vino que de tedio" / Sin pensar que pueda haber nuevas cosechas. / Da lo mismo que las amadas vayan de mano en mano / Cuando se gastan los codos en todos los mesones.

Tal vez nunca debí salir del pueblo / Donde cualquiera puede ser mi amigo. / Donde crecen mis iniciales grabadas / En el árbol de la tumba de mi hermana.

El aire de la mañana es siempre nuevo / Y lo saludo como a un viejo conocido, / Pero aunque sea un boxeador golpeado / Voy a dar mis últimas peleas.

Y con el orgullo de siempre / Digo que las amadas pueden ir de mano en mano / Pues siempre fue mío el primer vino que ofrecieron / Y yo gasto mis codos en todos los mesones.

Como de costumbre volveré a la ciudad / Escuchando un perdido rechinar de carretas / Y soñaré techos de zinc y cercos de madera / Mientras gasto mis codos en todos los mesones.

domingo, junio 05, 2005

Altura - Efraín Huerta

Estoy / Exactamente / A / Un metro / Con 74 centímetros / Sobre / El / Nivel / Del mal

Canada dry - Julio Cortázar

Sé que me acordaré de un cielo raso / donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada. / Sé que me acordaré del ruido / de un water en alguna habitación lejana del hotel, / su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia. / Chacun ses madeleines, chacun ses Albertines / Serás por siempre imán de imágenes, / las más turbias y vanas me traerás con el gesto / que en la caliente oscuridad del cuarto / era encender los cigarrillos del hartazgo, / ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco, / Las más pequeñas turbias cosas, / una uña lastimada que te dolía tanto, el triste / rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres. / Tan sólo compartimos los bares y las calles / antes de amarnos contra tres espejos: / ¿qué más podría darme tu recuerdo? / Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato / en el mismo bolsillo donde llevo esta vida /que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma, / el baño está ahí al lado, / yo fumaré esperándote / empezaremos otra vez. El cielo raso / dibuja un gato, un número, una mano cortada.

Ding Hung Juglar – Daniel Viglietti

Te contaré una historia, amarga o más / Te la canto por eso, y qué caray. / Era Bang Ding la aldea, allá en Vietnam; / era Ding Ho una escuela. No digo más. / Vinieron por el aire, vuelo mortal / Quedó solo un cuaderno. No digo más. / Firmaba sus poemas Ding Hung Juglar. / Tenía trece años. No tuvo más. / Y esa es una de tantas allá en Vietnam, / ahora olvida si puedes, olvidala.

Garrincha - Alfredo Zitarrosa

Lo lleva atado al pie / como una luna atada al flanco de un jinete. / Lo juega sin saber que juega el sentimiento de una muchedumbre, / y le pega tan suave, tan corto, tan bello; / el balón es palomo de comba en el vuelo; / y lo toca tan justo, tan leve, tan quedo / que lo limpia de barro y lo cuelga del cielo. / Y se estremece la gente. / Y lo ovaciona la gente.
Lo lleva unido al pie como un equilibrista unido va a la muerte, / lo esconde, no se ve, le infunde magia y vida y luego lo devuelve, / y se escapa, lo engaña, lo deja, lo quiere / y el balón le persigue, le cela, le hiere; / y se juntan, y danzan, y grita la gente; / y se abrazan, y danzan, y ruedan por entre las redes / Y se estremece la gente. / Ylo ovaciona la gente.
Quién / se llevó, de pronto, la multitud?. / Quién / le robó, de pronto, la juventud? / quién le quitó, de un golpe, el hechizo mágico del balón?. / Quién le entregó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
Quién / le llenó su copa en la soledad? / Quién / lo empujó de golpe a la realidad?. / Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez? / quién le gritó en la cara "usted no es nada, ya no es usted"?
El último balón / lo para con el pecho y junto al pie lo duerme. / Lo mira y sólo ve / cenizas del amor que estremeció a la gente. / Y lo pierde en la hierba, lo deja, lo olvida. / No lo quiere, le teme, no puede, no atina. / Y se siente de nuevo encerrado en la vida / y el balón se le escapa entre insultos y risas. / Y se enfurece la gente / Y lo abuchea la gente.
Quién / se llevó, de pronto, la multitud?. / Quién / le robó, de pronto, la juventud? / quién le quitó, de un golpe, el hechizo mágico del balón?. / Quién le entregó en la sombra la pierna, el flanco y el corazón?
Quién / le llenó su copa en la soledad? / Quién / lo empujó de golpe a la realidad?. / Quién lo volvió al suburbio penoso y turbio de la niñez? / quién le gritó en la cara "usted no es nada, ya no es usted"?
Ya no es usted / señor, / ya no es usted.

viernes, junio 03, 2005

Domingo - ¿?

Esta mañana, en misa / arrodillada y trémula en la iglesia / pensé si el viejo que encendía las velas / es ese mismo viejo / que por las noches prende las estrellas

La Generación de Bidú - María Grotti

Crecimos con lo Beatles / las primeras pitadas de Saratoga sin filtro / las hicimos una tarde mientras jugábamos a la payana en la Plaza Colón. / A nosotros nos tocaros los cuatrocientos golpes / y nos quedamos sin aliento en una Estrada cualquiera / mientras contemplábamos el anochecer de días agitados. / La niñez quedó atrás / junto a los caramelos Misky, el tintero involcable y el olor a mandarina. / Nos llevábamos el mundo por delante, salimos a la calle a gritar palabras felices o incoherentes / pateamos el tablero, desvestimos los santos, metimos el dedo en las llagas / rompimos los esquemas / y tiramos los pedacitos al viento de la historia. / Pero claro, después vino lo otro. / Una inmenza inmundez inundó nuestro mundo. / En aquellos diás, al levantarnos, / los presentimientos nos asaltaban a punta de pistola. / Todos, en mayor o menor medida, éramos sospechados de ser sospechosos; / éramos culpables de algo. / úmábamos toda la noche con el corazón hecho una fiera / mientras esperábamosoir las botas del domador. / Nuestros amigos, arrancados de cuajo de nuestras vidas, / quedaron detenidos en el tiempo. / A esas fotografías inexactas, a esas malas copias que nos dejó la muerte / las escondíamos en los pasadizos de la memoria. / La flaca Titina, el Pelusa, el gordo Ramos, el petiso Acevedo, / el Pato, la turca Flores, el Coqui... / Si pasan por el dique San Roque / arrojen una flor blanca / y no pregunten porqué.
Nadie se muere de espanto. / Eso, no lo sabe el domador.

lunes, mayo 30, 2005

Cada vez que se grita

Cada vez que se grita / gol en este mundo / un hombre muere / de guerra, de odio / de hambre, de soledad / o pena. / La cuestión es saber / si se trata de un grito posible / o si es absurdo. / Me remito al poeta: / Todos los gritos sirven. / Depende de qué lado del horror / se escuchen.

viernes, mayo 27, 2005

Alta Traicción - José Emilio Pacheco

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto / es inasible. / Pero (aunque suene mal) daría la vida / por diez lugares suyos, cierta gente, / puertos, bosques de pinos, fortalezas, / una ciudad deshecha, gris, monstruosa, / varias figuras de su historia, / montañas / (y tres o cuatro ríos).

La Patria - Julio Cortázar

Esta tierra sobre los ojos / este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, / esta noche continua, esta distancia. / Te quiero, país tirado más abajo del mar, / pez panza arriba / pobre sombra de país, lleno de vientos, / de monumentos y espamentos, / de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos, / escupido curdela inofensivo / puteando y sacudiendo banderitas, / repartiendo escarapelas en la lluvia, / salpicando de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides. / Pobres negros. / Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego, / dónde el que come los asados y te tira los huesos. / Malandras, / cajetillas, señores y cafishos, / diputados, tilingas de apellido compuesto, / gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, / curas, escribanos, centroforwards livianos, / Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, / generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos, / bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos, / secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, trucos, / contraflor al resto. Y qué carajo, / Si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea, / si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva. / Liquidación forzosa, que remata hasta lo último. / Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía, / te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña / envuelto en la bandera que nos legó Belgrano / mientras las viejas lloran el velorio, / y anda el mate con su verde consuelo, lotería del pobre, / y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos / para algún otro que nació para escucharlos y / pelarse las manos. / Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos, / pobres negros que viven un carnaval de negros, / qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca, / en Palermo, en Barracas, en los puentes, afuera, / en los ranchos que paran la mugre de la pampa, / en las casas blanqueadas del silencio del norte, / en las chapas de zinc donde el frío se frota, / en la Plaza de Mayo donde ronda / la muerte trajeada de mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking, / vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga, / tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, / tango, coraje, puños, viveza y elegancia. / Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado / en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, / y algo saldrá de este sentir. / Hoy es distancia, fuga, no te metás, / qué vachaché, dale que va, paciencia. / La tierra entre los dedos, la basura en los ojos, / ser argentino es estar triste, / ser argentino es estar lejos.
Y no decir, mañana / porque ya basta con ser flojo ahora. / Tapándome la cara / (el poncho te lo dejo, folklorista infeliz) / me acuerdo de una estrella en pleno campo, / me acuerdo de un amanecer de puna, / de Tilcara de tarde, de Paraná fragante, / de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos / quebrando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles / cubiertas de carteles peronistas, te quiero, / sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, / nada más que de lejos y amargado y de noche.

Visita - Oliverio Girondo

No estoy. / No la conozco. / No quiero conocerla. / Me repugna lo hueco, / la afición al misterio, / el culto a la ceniza, / a cuanto se disgrega. / Jamás he mantenido contacto con lo inerte. / Si de algo he renegado es de indiferencia. / No aspiro a transmutarme, / ni me tienta el reposo. / Todavía me intrigan el absurdo, la gracia. / No estoy para lo inmóvil, / para lo inhabitado.
Cuando venga a buscarme, / díganle: / "Se ha mudado".

Pequeño Larousse - Efraín Huerta

"Nació / En Silao / 1914. / Autor / De versos / De contenido / Social." / Embustero / Larousse. / Yo sólo / Escribo / Versos / De contenido / Sexual.

Espero curarme de ti - Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes como te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿Sabes manejar?", "Se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: Guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Don Carlos - Raúl Castro

Milagro taura del tiempo que no te aplicó sentencia / Sos inventor de la ciencia de mantenerse primero / Por tu don arrabalero de jugar sin la pelota / Sos trompa de una patota que le afanó el alma al barrio / Estás en el calendario y en cada vuelta de copas.
Goleador de los descuentos, lágrima de las pesadas / Silbido por la bajada que un curda regala al viento / Yo te he dado el manyamiento cuando el cielo relojeo / Viviendo en un bulín reo con el chaperío de aire / Sito allá por Buenos Aires esquina Montevideo.
Don Carlos y niente piú, qué zorzal ni qué ocho cuartos / Ligador en el reparto de la eterna juventud / Como el flaco allá en la cruz perdonaste a la gilada / Con tu sonrisa pintada en un bondi trasnochado / Si hasta te baten "El Mago" por tu gola engalerada.
Troesma de los botijas que junan como es la historia / Tu mirada es divisoria entre trucho y postalina / Sos la cara pensativa de una nami sin un viaje / El símbolo de coraje de una pechera a lo macho / Sos el ala de ese gacho que nunca se tomó el raje.
Qué más te voy a batir que ya no hayas escuchado / Si viene mal barajado este fato de vivir / Paciencia y hacerse hervir, habrá que curtirla fiero / Este oriental milonguero se lo repite a quien quiera / Siempre queda gente afuera cuando canta mi jilguero.
Don Carlos les dio mancada, manga de giles de goma / Que la papa se la coman y que aguanten la tacada / De Pompeya a La Blanqueada sigue copando tu amor / A los ratis del dolor empaquetaste debute / Don Carlos Gardel salute, por invicto y por mejor.

martes, mayo 24, 2005

Lo que esperamos - Oliverio Girondo

Tardará, tardará.
Ya sé que todavía / los émbolos, / la usura, / el sudor, / las bobinas / seguirán produciendo, / al por mayor, / en serie, / iniquidad, / ayuno, / rencor, / desesperanza; / para que las lombrices con huecos portasenos, / las vacas de embajada, / los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, / se sacien de adulterios, / de diamantes, / de caviar, / de remedios.
Ya sé que todavía pasarán muchos años / para que estos crustáceos / del asfalto / y la mugre / se limpien la cabeza, / se alejen de la envidia, / no idolatren la seña, / no adoren la impostura, / y abandonen su costra / de opresión,de ceguera, / de mezquindad, / de bosta.
Pero, quizás, un día, / antes de que la tierra se canse de atraernos / y brindarnos su seno, / el cerebro les sirva para sentirse humanos, / ser hombres, / ser mujeres, / -no cajas de caudales, / ni perchas desoladas-, / someter a las ruedas, / impedir que nos maten, / comprobar que la vida se arranca y despedaza / los chalecos de fuerza de todos los sistemas; / y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas / se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.
Y entonces... / ¡Ah! ese día / abriremos los brazos / sin temer que el instinto nos muerda los garrones, / ni recelar de todo, / hasta de nuestra sombra; / y seremos capaces de acercarnos al pasto, / a la noche, / a los ríos, / sin rubor, / mansamente, / con las pupilas claras, / con las manos tranquilas; / y usaremos palabras sustanciosas, / auténticas; / no como esos vocablos erizados de inquina / que babean las hienas al instarnos al odio, / ni aquellos que se asfixian / en estrofas de almíbar / y fustigada clara de huevo corrompido; / sino palabras simples, / de arroyo, / de raíces, / que en vez de separarnos / nos acerquen un poco; / o mejor todavía, / guardaremos silencio / para tomar impulso a todo lo que existe / y vivir el milagro de cuanto nos rodea, / mientras alguien nos diga, / con una voz de roble, / lo que desde hace siglos / esperamos en vano.

lunes, mayo 23, 2005

The End - Alberto Thaler

Y te llegó nomás aquel futuro. / Ya sos el porvenir con que soñaste / de chiquilín, cuando te preparaste / para no ser un hombre gris, oscuro.
Desplegarás tu saber como un velamen / y te estudian, calculan y sondean; / te meten en probetas, te cachean / y te pasás la vida dando exámen
con tu vieja, tu jermu, el vigilante, / con tu hijo, tu cliente y con tu amante. / Vivís rodeado de examinadores
que por fin te escucharon, te juzgaron / y con un "distinguido" te aprobaron / en la recta final. No manden flores.

Dones - Jorge Luis Borges

Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños / a unos ojos sin luz, que sólo pueden / leer en las bibliotecas de los sueños / los insensatos párrafos que ceden / las albas a su afán. En vano el día / les prodiga sus libros infinitos, / arduos como los arduos manuscritos / que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega) / muere un rey entre fuentes y jardines; / yo fatigo sin rumbo los confines / de esta alta y honda biblioteca ciega. / Enciclopedias, atlas, el Oriente / y el Occidente, siglos, dinastías, / símbolos, cosmos y cosmogonías / brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca / exploro con el báculo indeciso, / yo, que me figuraba el Paraíso / bajo la especie de una biblioteca.

Oración a la bandera - Armando Tejada Gómez

Quédate en elcielo, amor, / no bajes. / Aquí abajo, los grises / son tan grises / que, de algún modo gris, / van a ultrajarte.
Y sos tan linda allá, / tan nomeolvides, / simple ademán de madre / por el aire- / que si caes, amor, / con la ternura / con que caen las hojas / de los árboles; / si llegas a caer, / acaso nunca / vuelvas a ser tan cielo / ni tan madre.
Déjanos a nosotros, / los humildes, / los que nunca te usamos / ni abusamos de tu inmenso / silencio planetario, / que cuidemos la / altura / donde habitas, / celestemente / hermosa, / como el aire.
Déjanos a nosotros. / De los otros, / es piadoso no hablarte.

Si mañana me matan en Bagdag - Isaías Nobel

Si otra vez muero mañana en Tian-An-Men, / Si otra vez me asesinan en Chiapas, en Vietnam, en Hiroshima, / En Treblinka, en Dachau, en Buenos Aires, / Si nuevamente los Asirios, los Persas, los Romanos, / Los Católicos Reyes, los Nazis, Stalin y los Yankees, / Los Imperios del Mal encadenados.
Los que cortan cabezas y arrojan bombas de napalm / Sobre los niños, / Queman seres humanos para robar el oro de sus dientes, / Desde su abismo, sentados en su abismo / cancelan la vida de miles de millones .
Si mañana matan al niño de Bagdad, / al anciano que repara el zapato, / A la mujer que canta mientras cura al enfermo, / A la niña que baila y es el pueblo. / Al hombre que en el alba prepara el pan de todos / Y agradece a su Dios. / Si mañana asesinan a todas las promesas / Que viven en la viviente vida, / En cada ser humano que busca completar / Su destino en la Tierra:
Yo, anónimo poeta de América del Sur, / El hijo de un pequeño judío, el padre / De mi propio Destino, un ser humano más, / Un humanista más junto a millones / De otros seres humanos / Les advierto y les digo:
Ya basta / Saldrán de la Historia y del planeta. / Sólo son el rostro del espanto, el abismo sin nombre, / lo proto humano son, nunca lo humano, / ni el porvenir que canta. Ya basta.…
Ahora nosotros cancelamos las sombras. / No habrá más dioses, ni hombres, ni patrias, ni dinero / Asesinando al niño de Bagdad, al porvenir que canta. / Ya basta. Ahora nosotros llegamos del futuro, / Para traer desde el futuro un canto: / El poema del hombre / Que del abismo oscuro / Renace a la luz del Sentido, / del Sagrado Sentido de la existencia humana.

Empezar de nuevo - Carlos Guillermo Garibay

Yo le tenía miedo a la oscuridad,
hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos, 
hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,
hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,
hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
hasta que tuve hambre.
Yo desconfiaba de la tez cobriza,
hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas, 
hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino, 
hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.
Yo no me acordaba de los ancianos, 
hasta que tuve que participar en los rescates. 
Yo no sabía cocinar, 
hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras, 
hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo siempre desprecié a los sexualmente diferentes a mi,
hasta que vi a un hombre con la boca mal pintada y el rimmel corrido
cómo se lanzó al agua a salvar a mi hermana.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,
pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
pero ahora espero que se la haya llevado la corriente. 
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria, 
tal vez por eso ahora no recuerde a todos, 
pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos. 
Yo no te conocía, 
ahora eres mi hermano. 
Teníamos un río, 
ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío. 
Gracias a Dios.
Vamos a empezar de nuevo.

Santa Fe, Argentina, 2 de mayo de 2003.

Ceremonia recurrente - Julio Cortázar

El animal totémico con sus uñas de luz, / los objetos que junta la oscuridad debajo de la cama, / el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra / que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminentemente. / Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño, / Vuelvo de un continente a medias ciego / donde también estabas tú pero eras otra, / y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el horizonte de tus flancos / (dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices bruto y tonto, / te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde, un fuego / de piel y de azabache, las figuras del sueño) / el animal totémico a los pies de la hoguera / con sus uñas de luz y sus alas de almizcle. / Y después despertamos y es domingo y febrero.

domingo, mayo 22, 2005

No lo salves de la tristeza, soledad - Jaime Sabines

No lo salves de la tristeza, soledad, / No lo cures de la ternura que lo enferma. / Dale dolor, apriétalo en tus manos, / Muérdele el corazón hasta que aprenda. / No lo consueles, déjalo tirado / Sobre su lecho como haz de yerba.

La hermana de la Coneja - Raúl Castro

En un depósito sucio, bastión de la Ciudad Vieja, / la hermana de la conoja,perdio la virginidad. / Testigo en la obscuridad,un colchón apoliyado / que quedó como estampado,con indeleble memoria, / y es origen de esta historia que no se bien si es verdad
Fue como siempre sucede, se colaron con el Tito / aquel morocho flaquito que la conquistó con mimos. / Y desafiando al destino se dejo de franeleos, / se alborotó el avispero, dieciséis años es mucho / cuando te da como un chucho, y la vida pide cuero.
Después, cuentos conocidos, que qué le vamos a hacer, / que no lo podes tener, que ya conseguí la guita. / Un llanto, cuatro caricias, que todo va a salir bien, / el fondo de un almacén, el adiós al flaco Tito / y el comienzo de un periplo, más amacado que un tren.
Hoy es señora de tal, y en el este veranea. / No imagina el que la vea que era de Playa Pascual. / Su camelo biene mal, bate chicos y colegio / te la trabaja de regio, y anda en checo bien debute / con goma en lugar de yute, y sin preguntar los precios.
Ahora si que se divierte, en pavada de colchón; / pelo corto a la Garzon, y lentes con cadenita. / Recurre al psicoanalista, a la hermana ni la nombra / pero la marca una sombra, que nunca pudo esquivar / cómo la vino a quedar, alla por la Ciudad Vieja
La hermana de la Coneja

Fica conmigo - Vinicius de Moraes

Primero te deseo que ames, / y que amando, también seas amado. / Y que si no lo fueres, seas breve en olvidar. / Y que olvidando, no guardes resentimiento./ Deseo, pues, que no sea así, / pero si así es, que sepas serlo sin desesperar. / Deseo también que tengas amigos, / aunque malos e inconsecuentes, / sean valerosos y fieles, / que por lo menos en uno de ellos / puedas confiar sin dudar. / y porque la vida es así, / deseo también que tengas enemigos. / ni muchos, ni pocos, / pero en la medida exacta para que, algunas veces, / te cuestiones al respecto / sobre tus propias certezas. / Y que entre ellos, exista por lo menos uno que sea justo. / Deseo, después, que seas útil, / pero no insustituible. / Y que en los malos momentos, / cuando no reste nada mas, / esa utilidad sea suficiente para mantenerte de pie. / Deseo además que seas tolerante, / no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, / sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, / y que haciendo buen uso de esa tolerancia, / sirvas de ejemplo a los otros. / Deseo que, siendo joven, / no madures demasiado rápido, / y que siendo maduro, no insistas en rejuvenecer / y que siendo viejo, no te desesperes. / porque cada edad tienen su placer y su dolor y... / es preciso dejar que ellos transiten dentro de nosotros. / Deseo, a propósito, que seas triste, / no todo el año todo, sino apenas un día. / Pero que en ese día descubras / que la risa diaria es buena, / la risa habitual es sosa y la risa constante es insana. / Deseo que descubras , / con la máxima urgencia, / por sobre todo, que existen oprimidos, / maltratados e infelices, y que están / a tu lado. / Deseo también que acaricies un gato, / alimentes un cuzco y oigas el canto de un pájaro / Te despiertes triunfante con su canto matinal / Porque, así, te sentirás bien por nada. / Deseo también que plantes una semilla, / por mas minúscula que sea, / y acompañes su crecimiento, / para que sepas de cuantas / muchas vidas está hecho un árbol. / Deseo, mas aun, que tengas dinero, / porque es preciso ser práctico. / Y que por lo menos una vez por año / coloques un poco de el / en tu frente y digas "Eso es mío", / sólo para que quede bien claro quién es el dueño / de quién. / Deseo también que ninguno de tus queridos mueran, / por el y por ti, / pero si se muere, tu puedas llorar / sin lamentarte y sufrir sin culparte. / Deseo por ultimo que siendo hombre, / tengas una buena mujer, / y que siendo mujer, / tengas un buen hombre / y que se amen hoy, mañana y en los días siguientes, / y que cuando estén exhaustos y sonrientes, / todavía haya amor para recomenzar. / Y si todo eso te ocurre, / No deseo mas nada para vos....

Cuerpo de Mujer - Pablo Neruda

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, / te pareces al mundo en su actitud de entrega. / Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. / Fui solo como un túnel. De mi huían los pájaros, / y en mi la noche entraba su invasión poderosa. / Para sobrevivirme te forje como una arma, / como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. / Pero cae la hora de la venganza, y te amo. / Cuerpo de piel, de musgo, de leche vida y firme. / ¡Ah, los vasos del pecho! / ¡Ah, los ojos de la ausencia! ¡Ah, las rosas del pubis! / ¡Ah, tu voz lenta y triste! / Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. / ¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! / Oscuros cauces donde la sed eterna sigue y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

Entresuelo - Jaime Sabines

Un ropero, un espejo, una silla, / ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, / la noche como siempre, y yo sin hambre, / con un chicle y un sueño, una esperanza. / Hay muchos hombres fuera, en todas partes, / y más allá la niebla, la mañana. / Hay árboles helados, tierra seca, / peces fijos idénticos al agua, / nidos durmiendo bajo tibias palomas. / Aquí, no hay mujer. Me falta. / Mi corazón desde hace días quiere hincarse / bajo alguna caricia, una palabra. / Es áspera la noche. Contra muros, la sombra / lenta como los muertos, se arrastra. / Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua. / Su piel sobre mis huesos / y mis ojos dentro de su mirada. / Nos hemos muerto muchas veces / al pie del alba. / Recuerdo que recuerdo su nombre, / sus labios, su transparente falda. / Tiene los pechos dulces, y de un lugar / a otro de su cuerpo hay una gran distancia: / de pezón a pezón cien labios y una hora, / de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas. / Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos, / hasta el último vuelo de la última ala, / cuando la carne toda no sea carne, ni el alma sea alma. / Es precioso querer. Yo ya lo sé. La quiero. / ¡Es tan dura, tan tibia, tan clara! / Esta noche me falta. / Sube un violín desde la calle hasta mi cama. / Ayer miré dos niños que ante un escaparate / de maniquíes desnudos se peinaban. / El silbato del tren me preocupó tres años, / hoy se que es una máquina. / Ningún adiós mejor que el de todos los días / a cada cosa, en cada instante, alta / la sangre iluminada.Desamparada sangre, noche blanda, / tabaco del insomnio,triste cama.Yo me voy a otra parte. / Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.

Revelación - Efraín Huerta

Alguien / Revelaba: / "Las tardes / En que / Me siento / Incapaz / De ser / Inteligente / Finjo / Que me / Aburro."

Fanatismo - Diego Daniel de Oliveira

Cómo vas a saber lo que es el dolor / Si jamás un zaguero te azoto la tibia y el peroné. / Cómo vas a saber lo que es el placer / si nunca ganaste un clásico barrial. / Cómo vas a saber lo que es llorar / si jamás perdiste un clásico sobre la hora con un penal dudoso. / Cómo vas a saber lo que es el cariño / si nunca acariciaste la redonda de chanfle entrándole con el revés del pie en el cachete para dejarla jadeando bajo la red. / Cómo vas a saber lo que es la solidaridad / si jamás saliste a dar la cara por un compañero golpeado sin fe desde atras. / Cómo vas a saber lo que es la poesía / si nunca tiraste una gambeta. / Cómo vas a saber lo que es la humillación / si jamás te hicieron un caño. / Cómo vas a saber lo que es la amistad / si nunca devolviste una pared. / Cómo vas a saber lo que es un orgasmo / si jamás diste una vuelta olímpica de visitante. / Cómo vas a saber lo que es el pánico / si nunca te sorprendieron mal parado en un contragolpe. / Cómo vas a saber lo que es morir un poco / si jamás fuiste a buscar la pelota adentro del arco. / Cómo vas a saber lo que es la izquierda
si nunca jugaste en un equipo. / Cómo vas a saber lo que es la xenofobia / si en ninguna cancha te gritaron "negro de mierda". / Cómo vas a saber lo que es la soledad / si jamás te paraste bajo los tres palos a doce pasos de un fusilero dispuesto a acabar con tus esperanzas. / Cómo vas a saber lo que es el barro / si nunca te tiraste a los pies de nadie, para mandar la pelota sobre un lateral. / Cómo vas a saber lo que es el egoísmo / si nunca hiciste una de mas cuando tenias que dársela al nueve que estaba mejor ubicado. / Cómo vas a saber lo que es el arte / si nunca inventaste una rabona. / Cómo vas a saber lo que es la música / si jamás cantaste haciendo equilibrio sobre un para avalancha. / Cómo vas a saber lo que es el suburbio / si nunca te paraste de wing. / Cómo vas a saber lo que es la clandestinidad / si nunca te tiraron un pelotazo para que te aguantes vos solo a toda una defensa rival. / Cómo vas a saber lo que es la injusticia / si nunca te sacó tarjeta roja un referee localista. / Cómo vas a saber lo que es el insomnio / si jamás te fuiste al descenso / Cómo vas a saber lo que es el odio / si nunca hiciste un gol en contra. / Cómo vas a saber lo que es la vida / Si nunca, jamás / Viviste el fútbol

viernes, mayo 20, 2005

Eva - María Elena Walsh

I
Calle Florida, túnel de flores podridas. / Y el pobrerío se quedo sin madre / llorando entre faroles sin crespones. / Llorando en cueros, para siempre, solos. / Sombríos machos de corbata negra / sufrían rencorosos por decreto / y el órgano por Radio del Estado / hizo durar a Dios un mes o dos. / Buenos Aires de niebla y de silencio. / El Barrio Norte tras las celosías / encargaba a Paris rayos de sol. / La cola interminable para verla / y los que maldecían por si acaso / no vayan esos cabecitas negras / a bienaventurar a una cualquiera.
Flores podridas para Cleopatra. / Y los grasitas con el corazón rajado, / rajado en serio. Huérfanos. Silencio. / Calles de invierno donde nadie pregona / El Líder, Democracia, La Razón. / Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio. / Escarapelas con coágulos negros. / El siglo nunca vio muerte mas muerte. / Pobrecitos rubíes, esmeraldas, / visones ofrendados por el pueblo, / sandalias de oro, sedas virreinales, / vacías, arrumbadas en la noche. / Y el odio entre paréntesis, rumiando / venganza en sótanos y con picana.
Y el amor y el dolor que eran de veras / gimiendo en el cordón de la vereda. / Lagrimas enjuagadas con harapos, / Madrecita de los Desamparados. / Silencio, que hasta el tango se murió. / Orden de arriba y lagrimas de abajo. / En plena juventud. No somos nada. / No somos nada mas que un gran castigo. / Se pintó la República de negro / mientras te maquillaban y enlodaban. / En los altares populares, santa. / Hiena de hielo para los gorilas / pero eso sí, solísima en la muerte. / Y el pueblo que lloraba para siempre / sin prever tu atroz peregrinaje. / Con mis ojos la vi, no me vendieron / esta leyenda, ni me la robaron.
Días de julio del 52 / ¿Qué importa donde estaba yo?
II
No descanses en paz, alza los brazos / no para el día del renunciamiento / sino para juntarte a las mujeres / con tu bandera redentora / lavada en pólvora, resucitando. / No sé quién fuiste, pero te jugaste. / Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, / metiste a las mujeres en la historia / de prepo, arrebatando los micrófonos, / repartiendo venganzas y limosnas. / Bruta como un diamante en un chiquero / ¿Quién va a tirarte la última piedra?
Quizás un día nos juntemos / para invocar tu insólito coraje. / Todas, las contreras, las idólatras, / las madres incesantes, las rameras, / las que te amaron, las que te maldijeron, / las que obedientes tiran hijos / a la basura de la guerra, todas / las que ahora en el mundo fraternizan / sublevándose contra la aniquilación / Cuando los buitres te dejen tranquila / y huyas de las estampas y el ultraje / empezaremos a saber quién fuiste. / Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, / única reina que tuvimos, loca / que arrebató el poder a los soldados. / Cuando juntas las reas y las monjas / y las violadas en los teleteatros / y las que callan pero no consienten / arrebatemos la liberación / para no naufragar en espejitos / ni bañarnos para los ejecutivos. / Cuando hagamos escándalo y justicia / el tiempo habrá pasado en limpio / tu prepotencia y tu martirio, hermana. / Tener agallas, como vos tuviste, / fanática, leal, desenfrenada / en el candor de la beneficencia / pero la única que se dio el lujo / de coronarse por los sumergidos. / Agallas para hacer de nuevo el mundo. / Tener agallas para gritar / bastaaunque nos amordacen con cañones.

Espantapájaros - Oliverio Girondo

No sé, / me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias / o como pasas de higo; / un cutis de durazno o de papel de lija. / Le doy una importancia igual a cero, / al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco / o con un aliento insecticida. / Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz / que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;
¡pero eso si! / -y en esto soy irreductible- / no les perdono, / bajo ningún pretexto, / que no sepan volar. / Si no saben volar / ¡ pierden el tiempo las que pretenden seducirme!
Está fue - y no otra- / la razón de que me enamorase, / tan locamente, de María Luisa. / ¿Que me importaban sus labios por entregas / y sus encelos sulfurosos? / ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo / y sus miradas de pronostico reservado? / ¡ María Luisa era una verdadera pluma! / Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, / volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa. / Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... / ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, / volando, de algún paseo por los alrededores! / Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. / "¡ María Luisa! ¡María Luisa!... / y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, / para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio / planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; / durante horas enteras nos anidábamos en una nube, / como dos ángeles, y de repente, / en tirabuzón, en hoja muerta, / el aterrisaje forzoso de un espasmo.
¡ Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., / aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! / ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... / la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, / ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? / ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial / entre vivir con una vaca / o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centimetros del suelo?
Yo, por lo menos, / soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, / y por más empeño que ponga en concebirlo, / no me es posible ni tan siquiera imaginar / que pueda hacerse el amor más que volando.

Desmayarse, atreverse, estar furioso - Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso, / áspero, tierno, liberal, esquivo, / alentado, mortal, difunto, vivo, / leal, traidor, cobarde y animoso; / no hallar fuera del bien, centro y reposo, / mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, / enojado, valiente, fugitivo, / satisfecho, ofendido, receloso; / huir el rostro al claro desengano, / beber veneno por licor suave, / olvidar el provecho, amar el daño, / creer que un cielo en un infierno cabe, / dar la vida y el alma a un desengaño, / esto es amor amigos... quien lo probó, lo sabe.

Poema XX - Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. / Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada, y tritan, azules, los astros, a lo lejos". / El viento de la noche gira entre el cielo y canta. / Puedo escribir los versos más tristes esta noche. / Yo la quise, y a veces ella también me quiso. / En las noches como esta la tuve entre mis brazos! / La bese tantas veces bajo el cielo infinito! / Ella me quiso, a veces yo también la quería! / Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos! / Puedo escribir los versos más tristes esta noche. / Pensar que no la tengo. / Sentir que la he perdido. / Oír la noche inmensa, mas inmensa sin ella. / Y el verso cae al alma como el pasto al rocío. / Que importa que mi amor no pudiera guardarla. / La noche esta estrellada y ella no esta conmigo. / Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. / Mi alma no se contenta con haberla perdido. / Como para acercarla mi mirada la busca. / Mi corazón la busca, y ella no esta conmigo. / La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. / Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. / Ya no la quiero, es cierto! Pero cuanto la quise! / Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. / De otro. / Será de otro. / Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. / Sus ojos infinitos. / Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. / Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. / Porque en noches como esta, la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. / Aunque este sea él ultimo dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Es olvido - Nicanor Parra

Juro que no recuerdo ni su nombre / Más moriré llamándola María / No por simple capricho de poeta: / Por su aspecto de plaza de provincia. / ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, / Ella una joven pálida y sombría. / Al volver una tarde del Liceo / Supe de su muerte inmerecida, / Nueva que me causó tal desengaño / Que derramé una lágrima al oírla. / Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! / Y eso que soy persona de energía. / Si he de conceder crédito a lo dicho / Por la gente que trajo la noticia / Debo creer, sin vacilar un punto, / Que murió con mi nombre en las pupilas. / Hecho que me sorprende, porque nunca / Fue para mí otra cosa que una amiga. / Nunca tuve con ella más que simples / Relaciones de estricta cortesía, / Nada más que palabras y palabras / Y una que otra mención de golondrinas. / La conocí en mi pueblo (de mi pueblo / Sólo queda un puñado de cenizas), / Pero jamás vi en ella otro destino / Que el de una joven triste y pensativa. / Tanto fue así que hasta llegue a tratarla / Con el celeste nombre de María, / Circunstancia que prueba claramente / La exactitud central de mi doctrina. / Puede ser que una vez la haya besado, / ¡Quién es el que no besa a sus amigas! / Pero tened presente que lo hice / Sin darme cuenta bien de lo que hacía. / No negaré, eso sí, que me gustaba / Su inmaterial y vaga compañía / Que era como el espíritu sereno / Que a las flores domésticas anima. / Yo no puedo ocultar de ningún modo / La importancia que tuvo su sonrisa / Ni desvirtuar el favorable influjo / Que hasta en las mismas piedras ejercía. / Agreguemos, aún, que de la noche / Fueron sus ojos fuente fidedigna. / Más, a pesar de todo, es necesario / Que comprendan que yo no la quería / Sino con esa vaga sentimiento / Con que a un pariente enfermo se designa. / Sin embargo, sucede, sin embargo, / Lo que a esta fecha aún me maravilla, / Ese inaudito y singular ejemplo / De morir con mi nombre en las pupilas, / Ella, múltiple rosa inmaculada, / Ella que era una lámpara legítima. / Tiene razón, mucha razón, la gente / Que se pasa quejando noche y día / De que el mundo traidor en que vivimos / Vale menos que rueda detenida: / Mucho más honorable es una tumba, / Vale más una hoja enmohecida. / Nada es verdad, aquí nada perdura, / Ni el color del cristal con que se mira. / Hoy es un día azul de primavera, / Creo que moriré de poesía, / De esa famosa joven melancólica / No recuerdo ni el nombre que tenía. / Sólo sé que pasó por este mundo / Como una paloma fugitiva: / La olvide sin quererlo, lentamente, / Como todas las cosas de la vida.

¿Qué putas puedo ... - Jaime Sabines

¿Que putas puedo hacer con mi rodilla, / con mi pierna tan larga y tan flaca, / con mis brazos, con mi lengua, / con mis flacos ojos? / ¿Que puedo hacer en este remolino / de imbéciles de buena voluntad? / ¿Que puedo con inteligentes podridos / y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía? / ¿Que puedo entre los poetas uniformados / por la academia o por el comunismo? / ¿Que, entre vendedores o políticos / o pastores de almas? / ¿Que putas puedo hacer, Tarumba, / si no soy santo, ni héroe, ni bandido, / ni adorador del arte, / ni boticario, / ni rebelde? / ¿Que puedo hacer si puedo hacerlo todo / y no tengo ganas sino de mirar y mirar?

Ay poeta - Efraín Huerta

Primero / Que nada / Me complace / Enormísimamente / Ser / Un buen / Poeta / De segunda / Del / Tercer / Mundo.

domingo, mayo 15, 2005

Las cosas que uno hace

¿Te acordás del día que te pedí prestado tu auto nuevo y lo choqué? / Pensé que me matarías, pero no lo hiciste. / ¿Te acordás cuando te arrastré a la playa, y me dijiste que llovería y así fue? / Creí que me retarías: “Yo te lo había dicho”, pero no lo hiciste. / ¿Te acordás cuando me puse a flirtear con todos los muchachos para ponerte celoso y lo logré? / Creí que me abandonarías, pero no lo hiciste / ¿Te acordás cuando volqué la torta de fresas sobre la alfombra de tu casa? / Creí que me golpearías , pero no lo hiciste / ¿Te acordás cuando me olvidé de decirte que el baile era de etiqueta y apareciste en jeans? / Pensé que me abandonarías, pero no lo hiciste. / Si. Hubo muchas cosas que no hiciste. / Sin embargo me soportaste, me amaste, me protegiste. / Yo quería compensarte por muchas cosas cuando volvieras de Vietnam. / Pero no lo hiciste.

Anónimo – Citado en Leaving, Loving and Learning; Leo Buscaglia, 1982

Plegaria rea

A mi manera lunfa, che Dios, yo te chamuyo / sin saber un comino de rezo y confesión, / por eso a la sordina y sin hacer baruyo / te ortivo estas parolas con toda devoción. / Remanyo tu prontuario por el que sos famoso, / rejuno las hazañas que te hicieron cartel, / te sé guapo entre guapos, con pedigree glorioso / ¡Qué Botafogo y Firpo, Cumparsita y Gardel! / En esos entreveros que escolasan tu suerte / los tauras del engaño, de la duda y el mal / saliste bien parado, noqueador de la muerte, / das hándicap sin grupo y no tenés rival. / Por esa performance que guardo yo en el mate, / por sobrador de todo, por canchero y por santo, / por eso, emocionado, mi corazón hoy late / decidido a mangarte por los que sufren tanto... / ¡Che, Dios! pulsá los hombres, piantá los berretines / de esos bacanes colos dopados de ambición / pa' que finicien pronto los trágicos festines / de broncas, de miserias, de sangre y destrucción. / ¡Che, Dios! largá una mano, ya que tu mano es buena, / a todos los que yiran por las calles del mal, / a esos harapos viejos que la vida condena / dándoles de refugio solamente un umbral. / Por los pibes sin madre, por el desamparado, / por todos los que sudan para poder lastrar, / por esas minas buenas que el amor ha olvidado / y esos enfermos tristes que sueñan con sanar. / Por toda esa mistonga comparsa desahuciada, / que ha perdido la chance, la fe y el corazón, / va mi plegaria rea como última parada / y a mi manera lunfa me juego esta oración.

Desganas - Mario Benedetti

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente / en el purgatorio del hambre y de la sed / si la tortura de los pobres cuerpos / envilece una a una a las almas / y si el poder se ufana de sus cuarentenas / o si los pobres de solemnidad / son cada vez menos solemnes y mas pobres / ya es bastante grave / que un solo hombre / o una sola mujer / contemplen distraídos el horizonte neutro / pero el cambio es atroz / sencillamente atroz / si es la humanidad / la que se encoge de hombros.

sábado, mayo 14, 2005

Blancanieves cuando llueve - Guillermo Saavedra

En la Pampa de Achala, donde se hacen zapatos del tamaño de un chancho y fabrican botellas pelirrojas o rubias, una chica más bella que bombón de alcachofa y más dulce que un plato
de mondongo con higos se ganaba el cariño de la gente y los gatos, por ser linda y muy buena. Se llamaba Ruperta Catalina Murena y ayudaba a las vacas a comprarse corpiños.
Era negra retinta como un cielo sin luna pero el agua de lluvia la volvía más blanca que la leche del tambo de Rodríguez de Anca o que el blanco del ojo de Nemesio Laguna.
Y por eso en Achala la llamaban en broma “Blancanieves Murena, la negrita que aclara. Ella no se ofendía, se notaba en su cara: se reía con ganas, masticando palomas.
Chica más deliciosa, educada y atenta no hubo nunca en la Pampa, ni en Japón, ni en Bolivia. Y es por eso que un día Mandolina Arancibia le hizo un daño espantoso, una pésima afrenta.
Esta bruja vivía en la punta de un cerro, retorcido y oscuro, con olor a pintura, entre choclos, plumeros y un montón de basura, en un rancho más chico que la cucha de un perro.
Esta tipa terrible, era mala y hermosa: a su lado eran feas las más lindas del barrio, pero todos la odiaban pues mataba canarios y asustaba a los chicos revoleando baldosas.
De mañana temprano, en la tele apagada, se miraba la cara. Su reflejo brillaba con tremenda belleza, mientras ella gritaba “¡¿ Hay alguna más linda, no soy una monada ¿!”.
Justo en ese momento, la teve se encendía y una voz de corneta le gritaba con ganas: “¡ Sos preciosa, mi vida, mucho más que mi hermana, sos más linda que todas, te ganaste un tranvía !”.
Pero al ver su reflejo, una fría mañana, la asaltaron las dudas. Preguntó nuevamente y la tele le dijo, con un tono insolente: “¡ Ya no sos la más linda, Blancanieves te gana !”.
Le agarró tal rabieta, que tiró el aparato desde arriba del cerro, aplastando una ojota. Y después dijo: “ Quiero encontrar a esa idiota, y una vez que la encuentre, yo la agarro y la mato “.
Contrató al detestable Pascualino Mandioca, y le dijo bien claro: “ Yo la quiero más muerta que una momia de Egipto. Acá espero despierta que me traigas al menos un riñón o su boca”.
El horrible asesino fue a buscar a su presa: la encontró en la farmacia de Jacinto Molfeta aplicando inyecciones de banana y panceta a la gente que iba con dolor de cabeza.
Cuando vió a Blancanieves tan hermosa y honrada, se quedó patitieso y le dijo al oído: “Me mandó Mandolina, a matarte he venido, pero no te preocupes, no te voy a hacer nada”.
Ahora bien: si esta bruja algún día descubre que estás viva y coliando, nos revienta en el acto con un palo de escoba o algún otro artefacto porque es mala, es tremenda, es un bicho insalubre.
Así fue como Blanca, la morocha más clara, se tomó una bebida que achicó su tamaño y vivió en una caja de cereales diez años, sin que nadie le viera ni siquiera la cara.
En la caja, vivían siete enanos de lata que cuidaron de ella cual si fuera una diosa. Le llevaban ravioles de chancleta y sabrosas ensaladas de corcho y escarola con patas.
Pascualino, entretanto, engañó a Mandolina: le llevó un riñón chasco que le dio un carnicero y una boca pintada y forrada con cuero, material que es orgullo de la industria argentina.
Pero siempre hay un pero, en Lanús o en Pompeya: muy contenta, la bruja se compró otro aparato de tevé y enseguida se miró sin recato, preguntando a los gritos: “ ¡ Y ahora, ¿quién es la más bella ?!”.
Imaginen la cara de esta bruja asesina cuando oyó que la tele respondía entre risas: “Lo lamento, querida; aunque ahora es petisa, Blancanieves te gana, desde acá hasta la China”.
Encontró a Blancanieves en su caja escondida, le zampó una vacuna de pestañas de tuerta y la pobre muchacha se quedó como muerta, en un sueño profundo para toda la vida.
Pero siempre otro pero recompensa a los pobres: una tarde de otoño, a la Pampa de Achala llegó un deportista: Nicanor, hombre bala, un muchacho divino con camisa de cobre.
Le mostraron la caja donde Blanca dormía su sueñito de trapo y el , con gesto eficiente, despertó a la muchacha que creció de repente y, sentada en su cama, se comió una alcancía.
Los enanos bailaban medio muertos de risa, Blancanieves cantaba, y la bruja, enterada de las nuevas noticias, ya no pudo hacer nada porque el gran hombre bala se embaló y la hizo trizas.
El valiente muchacho y la bella negrita se casaron un día que nevaba y llovía.: Blancanieves más blanca que la nieve más fría, Nicanor, hombre bala, con piyama a rayitas.

Amor condusse noi ad una morte - Xavier Villaurrutia

Amar es una angustia, una pregunta, / una suspensa y luminosa duda; / es un querer saber todo lo tuyo / y a la vez un temor de al fin saberlo.
Amar es reconstruir, cuando te alejas, / tus pasos, tus silencios, tus palabras, / y pretender seguir tu pensamiento / cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.
Amar es una cólera secreta, / una helada y diabólica soberbia.
Amar es no dormir cuando en mi lecho / sueñas entre mis brazos que te ciñen, / y odiar el sueño en que, bajo tu frente, / acaso en otros brazos te abandonas.
Amar es escuchar sobre tu pecho, / hasta colmar la oreja codiciosa, / el rumor de tu sangre y la marea / de tu respiración acompasada.
Amar es absorber tu joven savia / y juntar nuestras bocas en un cauce / hasta que de la brisa de tu aliento / se impregnen para siempre mis entrañas.
Amar es una envidia verde y muda, / una sutil y lúcida avaricia.
Amar es provocar el dulce instante / en que tu piel busca mi piel despierta; / saciar a un tiempo la avidez nocturna / y morir otra vez la misma muerte / provisional, desgarradora, oscura.
Amar es una sed, la de la llaga / que arde sin consumirse ni cerrarse, / y el hambre de una boca atormentada / que pide más y más y no se sacia.
Amar es una insólita lujuria / y una gula voraz, siempre desierta.
Pero amar es también cerrar los ojos, / dejar que el sueño invada nuestro cuerpo / como un río de olvido y de tinieblas, / y navegar sin rumbo, a la deriva: / porque amar es, al fin, una indolencia.

Manifiesto - Nicanor Parra

Señoras y señores / Esta es nuestra última palabra. / -Nuestra primera y última palabra- / Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores / La poesía fue un objeto de lujo / Pero para nosotros / Es un artículo de primera necesidad: / No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores / -Y esto lo digo con todo respeto- / Nosotros sostenemos / Que el poeta no es un alquimista / El poeta es un hombre como todos / Un albañil que construye su muro: / Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos / En el lenguaje de todos los días / No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa: / El poeta está ahí / Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro lenguaje. / Nosotros denunciamos al poeta demiurgo / Al poeta Barata / Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todo estos señores / -Y esto lo digo con mucho respeto- / Deben ser procesados y juzgados / Por construir castillos en el aire / Por malgastar el espacio y el tiempo / Redactando sonetos a la luna / Por agrupar palabras al azar / A la última moda de París. / Para nosotros no: / El pensamiento no nace en la boca / Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos / La poesía de gafas obscuras / La poesía de capa y espada / La poesía de sombrero alón. / Propiciamos en cambio / La poesía a ojo desnudo / La poesía a pecho descubierto / La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones. / La poesía tiene que ser esto: / Una muchacha rodeada de espigas / O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político / Ellos, nuestros abuelos inmediatos, / ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! / Se refractaron y dispersaron / Al pasar por el prisma de cristal. / Unos pocos se hicieron comunistas. / Yo no sé si lo fueron realmente. / Supongamos que fueron comunistas, / Lo que sé es una cosa: / Que no fueron poetas populares, / Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son: / Sólo uno que otro / Supo llegar al corazón del pueblo. / Cada vez que pudieron / Se declararon de palabra y de hecho / Contra la poesía dirigida / Contra la poesía del presente / Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas / Pero la poesía fue un desastre / Surrealismo de segunda mano / Decadentismo de tercera mano, / Tablas viejas devueltas por el mar. / Poesía adjetiva / Poesía nasal y gutural / Poesía arbitraria / Poesía copiada de los libros / Poesía basada / En la revolución de la palabra / En circunstancias de que debe fundarse / En la revolución de las ideas. / Poesía de círculo vicioso / Para media docena de elegidos: / "Libertad absoluta de expresión".
Hoy nos hacemos cruces preguntando / Para qué escribirían esas cosas / ¿Para asustar al pequeño burgués? / ¡Tiempo perdido miserablemente! / El pequeño burgués no reacciona / Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta: / Mientras ellos estaban / Por una poesía del crepúsculo / Por una poesía de la noche / Nosotros propugnamos / La poesía del amanecer. / Este es nuestro mensaje, / Los resplandores de la poesía / Deben llegar a todos por igual / La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros / Nosotros condenamos / -Y esto sí que lo digo con respeto- / La poesía de pequeño dios / La poesía de vaca sagrada / La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes / Nosotros oponemos / La poesía de la tierra firme / -Cabeza fría, corazón caliente / Somos tierrafirmistas decididos- / Contra la poesía de café / La poesía de la naturaleza / Contra la poesía de salón / La poesía de la plaza pública / La poesía de protesta social. / Los poetas bajaron del Olimpo.