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miércoles, febrero 16, 2011

Todo en un mismo día - Matilde Alba Swann

Lo pregonó la policial de diarios.
Murió carbonizada una criatura!
Sobre cemento en abrojal miseria.

Una vivienda de madera y latas,
murió carbonizada una criatura.

Tal vez sin tiempo siquiera a tener nombre,
murió carbonizada una criatura.

En el vaho primero de la escarcha,
murió carbonizada una criatura.

Mientras los zares del deporte estaban
alimentando pollas para el fútbol
murió carbonizada una criatura.

Mientras crecían los Casinos altos,
como altivas blasfemas catedrales,
murió carbonizada una criatura.

Mientras la ley pulía sus incisos
en creciente limado a libertades
murió carbonizada una criatura.

Fue en la ciudad de Buenos Aires,
fría,
hoguera y fría mansión de vendavales,
murió carbonizada una criatura.

Quedó sin ojos, sin dolor, sin manos,
y sin hambre, también... sólo un borroso
corazón de cuna. Era un pájaro triste
el que elevaba, con sus plumas de humo.
Todo en un mismo día, sucedió.
Murió carbonizada una criatura.

Eso es también historia, no lo olviden.
No habrá bronces ni mármoles, la nada
sublimará su efímera presencia,
pero es también historia, no lo olviden.

Tomado de: Con un hijo bajo el brazo, 1991

jueves, julio 24, 2008

Desde la Cara Pobre de Mi Patria - Matilde Alba Swann

Lejos se alargan las hectáreas dulces / hasta doblar el horizonte, / y nada.
Una zafra de néctares ajenos, / el cuchillo me inscribe / entre las cañas.
Voy recordando y voy muriendo.
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / nutrió las rancias hambres padecidas, / resucitó la muerte / apresurada. / Y les dije, con el dolor total / con que me puse / a querer, / cuando quise, que estaba a punto / de parir de nuevo, / que mis hijos, / pancitas tamboreadas, / que mi hombre sudor, y cal ardida, / que yo misma, la sombra de una estaca. / Que era el pan nuestro de cada día / el hambre, y el hambre el techo, / y el hambre / nuestra almohada.
Voy recordando, y me voy muriendo
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / curó la tos de noches sin orillas, / y enderezó los huesos ya vencidos, / y devolvió la luz, el cielo, el aire, / y la risa y el juego, / el sol de infancia.
Voy recordando y me voy muriendo.
Desde la cara pobre de mi patria, / con el coraje hembruno de ser madre, / corté lonjas de mí misma / y les dije, / dije, dije, y les dije, dije / y dije... / Hostil el viento también, / también el viento, / arrastró mi grito del cabello y puso / en su grupa mi voz / hacia la nada.
Voy recordando y me voy muriendo
desde la cara pobre / de mi patria.