lunes, abril 09, 2018
Para hacer el amor - Antonio Cisneros
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca
de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no vera el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.
sábado, octubre 14, 2017
Cueca de la palabra muerte- Rogelio Ramos Signes
Yo era el que (cuando la canción decía
“suelta el remo y ven a mis brazos”)
gritaba “que te quiero degollar”.
Yo era un argentinito típico
disfrazado de charro en las fiestas escolares
/ un mocolillo
/ un matuasto (zum zum) en medio de la siesta.
Yo era el que entraba al baño de las niñas
preguntando “¿Quién vive?”
/ el inspector González
/ el inglés de los güesos.
Yo era César El Capitán Sin Miedo (pero con miedo)
/ el primer Emotivo Anónimo de esta sociedad de consumo
/ el niño Bidú / el último de los Vargas.
En las noches de luna intensa
todavía
suelo armar paquetes que nada contienen
mientras esa gata en celo corre sobre los techos.
El olor profundo de la Hierba Luisa
penetra en mi almohada
como la palabra “muerte”
(como la palabra “fogueira”)
en un romance gótico
donde la doncella languidece y desmaya.
Por lo demás (depresivo y errático)
sigo siendo un argentino típico,
un español sin mezcla / sin calma
custodiando la fuente
donde la muchacha ciega y el monstruo conversan.
martes, agosto 29, 2017
Letanía de ganancias bélicas - Allen Ginsberg
Estos son los nombres de las compañías que han hecho
dinero en esta guerra
milnovecientossesentaiocho Annodomini cuatrocientos
ochenta hebráico
Estas son las Corporaciones que se han beneficiado del comercio
con fósforo que arde en la piel o de ojivas fragmentadas
en miles de punzantes agujas
y aquí enlistados los millones ganados por cada sociedad de
manufactura
y aquí las ganancias numeradas, inventariadas desde hace una década
puestas en orden
aquí nombrados los Padres en oficinas de las industrias, teléfonos,
dirigiendo finanzas
nombres de directores, hacedores de destinos y los nombres de los
accionistas de estos Agregados destinados,
y aquí están los nombres de sus embajadores en la Capital
representantes ante la legislatura, esos que se sientan bebiendo
en lobbies de hotel para persuadir
y aparte, enlistados, aquellos que dejan caer Anfetaminas con
milicias, chismes, discusiones,
y persuaden sugiriendo políticas, nombrando lenguaje,
proponiendo estrategias,
pagados como embajadores del Pentágono, consultores
militares pagados por su industria:
y estos son los nombres de los generales & capitanes militares,
quienes es sabido trabajan para los que manufacturan la guerra
y sobre éstos, enlistados, los nombres de los bancos, sociedades,
fideicomisos de inversión que controlan estas industrias:
y estos son los nombres de los periódicos propiedad de estos
bancos
y estos son los nombres de las estaciones de radio propiedad de esas
sociedades;
y estos son los números de miles de ciudadanos empleados
por las empresas nombradas;
y el inicio de este recuento es 1958 y en final
1968, que el inactivo sea contenido en una mente ordenada,
coherente y definida,
y el primer formulario de esta letanía comenzó
el primer día de diciembre de
1967 y lleva este poema más allá de estos Estados.
lunes, agosto 21, 2017
Dos ladrones - Lope de Boedo
en la más alta, al diome, el Nazareno.
En la del wing lloraba el chorro bueno
mangándole el perdón de sus pecados.
Escracho torvo; dientes apretados,
marcaba el otro lunfa el duro freno
del odío, y destilaba su veneno
con el rechifle de los rejugados.
¿No sos hijo de Dios? Dale. Salvate.
Sos el Rey de los Moishes, arranyate.
¿Por qué no te bajás? ¡Dale, che, guiso!
Jesús ni se mosquió. ¡Minga de bola!
Y le dijo al buen chorro: Estate piola
que hoy zarparás conmigo al Paraíso.
jueves, abril 13, 2017
Cristo en la Cruz - Jorge Luis Borges
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?
viernes, febrero 03, 2017
Los treinta y tres nombres de Dios - Marguerite Yourcenar
Mar de mañana.
2.
Ruido de la
fuente en
las rocas
sobre las lajas
de piedra.
3.
Viento del mar
la noche,
en una isla.
4.
Abeja.
5.
Vuelo triangular
de los cisnes.
6.
Cordero recién nacido
carnero hermoso
oveja.
7.
El morro
de la vaca
el morro salvaje
del toro.
8.
El morro
paciente del
buey.
9.
El fuego rojo
en el hogar.
10.
El camello
cojo
que atravesó la
gran ciudad atascada
camino a su muerte.
11.
La yerba
El olor a la yerba.
12.
...
13.
La buena tierra
La arena
y la ceniza.
14.
La garza que
esperó toda la
noche, casi helada,
y que al fin
apacigua su
hambre al alba.
15.
El pequeño pez
que agoniza
en la garganta
de la garza.
16.
La mano,
que se pone en
contacto
con las cosas.
17.
La piel, por
toda la superficie
del cuerpo.
18.
La mirada
y aquello que mira.
19.
Las nueve puertas
de la
percepción.
20.
El torno
humano.
21.
El sonido de una
viola o de una
flauta indígena.
22.
Un sorbo
de bebida
fría o
caliente.
23.
El pan.
24.
Las flores
que brotan
de la tierra
en primavera.
25.
Tener sueño
en una cama.
26.
Un ciego
que canta
y un niño
enfermo.
27.
Caballo que
corre
en libertad.
28.
La mujer-
de-los-perros.
29.
Los camellos
que se abrevan
con sus pequeños
en el arduo
guad.
30.
Sol naciente
sobre un lago
aún helado
a medias.
31.
El silencioso
relámpago
El rayo
estrepitoso.
32.
El silencio
entre dos amigos.
33.
La voz que viene
del este,
entra por la oreja
derecha
y enseña un canto.
lunes, enero 30, 2017
Una nota en la nevera - Pedro Ramos
brécol y algo de carne
ternera
los papeles sobre la mesa
sobras de ayer
de postre, flan de chocolate.
No acuestes tarde a la niña
te dejo la cartilla con el número de cuenta
recuerda que mañana
tiene gimnasia
los papeles del paro y del seguro
el chándal está en el segundo estante
recuerda que se ponga el aparato para dormir
no le leas otra vez el mismo cuento
y no dejes
no dejes que crezca torcida.
No volveré.
Tampoco tarde.
jueves, julio 23, 2015
Juan y María - André Velloso
y mi caballo sólo hablaba inglés
La novia del cowboy
era usted,
además de otras tres.
Yo enfrentaba los batallones,
los alemanes y sus cañones.
Guardaba mi arma
y ensayaba un rock
para la matiné
Ahora yo era el rey,
era el bedel y era también juez.
Y por mi ley
la gente era obligada a ser feliz.
Y usted era la princesa
que yo hice coronar.
Y era tan linda de admirar
que andaba desnuda por mi país
No, no huya, no
finja que ahora yo era su juguete
yo era su peón,
su mascota preferida.
Si, deme la mano,
que la gente ahora ya no tenga miedo
En el tiempo de maldad
creo que la gente no había nacido.
Ahora era inevitable
que este hacer-de-cuenta terminase así.
Más allá del patio
era una noche que no tenía fin.
Porque usted se hundió en el mundo
sin avisarme
Y ahora yo era un loco preguntando
qué es lo que la vida va a hacer de mí.
lunes, junio 23, 2014
Tractatus de sortilegiis - Oscar Hahn

En el jardín había unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh,
y había un tremendo olor a incesto, a violetas macho,
y un semen volando de picaflor en picaflor.
Entonces entraron las niñas en el jardín,
llenas de lluvia, de cucarachas blancas,
y la mayonesa se cortó en la cocina
y sus muñecas empezaron a menstruar.
Te pillamos in fraganti limpiándote el polen
de la enagua, el néctar de los senos, ves tú?
Alguien viene en puntas de pie, un rumor de pájaros
pisoteados, un esqueleto naciendo entre organzas,
alguien se acercaba en medio de burlas y fresas
y sus cabellos ondearon en el charco
llenos de canas verdes.
Dime, muerta de risa, adónde llevas
ese panal de abejas libidinosas.
Y los claveles comenzaron a madurar brilloso
y las gardenias a eyacular coquetamente, muérete,
con sus durezas y blanduras y patas
y sangre amarilla, aj!
No se pare, no se siente, no hable
con la boca llena
de sangre:
que la sangre sueña con dalias
y las dalias empiezan a sangrar
y las palomas abortan cuervos
y claveles encinta
y unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh.
lunes, septiembre 23, 2013
San Martín - Pablo Neruda
que descarté tu traje, tus espuelas, sabía
que alguna vez, andando en los caminos
hechos para volver, en los finales
de cordillera, en la pureza
de la intemperie que de ti heredarnos,
nos íbamos a ver de un día a otro.
Cuesta diferenciar entre los nudos
de ceibo, entre raíces,
entre senderos señalar tu rostro,
entre los pájaros distinguir tu mirada,
encontrar en el aire tu existencia.
Eres la tierra que nos diste, un ramo
de cedrón que golpea con su aroma,
que no sabemos dónde está, de dónde
llega su olor de patria a las praderas.
Te galopamos, San Martín, salimos
amaneciendo a recorrer tu cuerpo,
respiramos hectáreas de tu sombra,
hacemos fuego sobre tu estatura.
Eres extenso entre todos los héroes.
Otros fueron de mesa en mesa,
de encrucijada en torbellino,
tú fuiste construido de confines,
y empezamos a ver tu geografía,
tu planicie final, tu territorio.
Mientras mayor el tiempo disemina
como agua eterna los terrones
del rencor, los afilados
hallazgos de la hoguera,
más terreno comprendes, más semillas
de tu tranquilidad pueblan los cerros,
más extensión das a la primavera.
El hombre que construye es luego el humo
de lo que construyó, nadie renace
de su propio brasero consumido:
de su disminución hizo existencia,
cayó cuando no tuvo más que polvo.
Tu abarcaste en la muerte más espacio.
Tu muerte fue un silencio de granero.
Pasó la vida tuya, y otras vidas,
se abrieron puertas, se elevaron muros
y la espiga salió a ser derramada.
San Martín, otros capitanes
fulguran más que tú, llevan bordados
sus pámpanos de sal fosforescentes,
otros hablan aún como cascadas,
pero no hay uno como tú, vestido
de tierra y soledad, de nieve y trébol.
Te encontramos al retornar del río,
te saludamos en la forma agraria
de la Tucumania florida,
y en los caminos, a caballo
te cruzamos corriendo y levantando
tu vestidura, padre polvoriento.
Hoy el sol y la luna, el viento grande
maduran tu linaje, tu sencilla
composición: tu verdad era
verdad de tierra, arenoso amasijo,
estable como el pan, lámina fresca
de greda y cereales, pampa pura.
Y así eres hasta hoy, luna y galope,
estación de soldados, intemperie,
por donde vamos otra vez guerreando,
caminando entre pueblos y llanuras,
estableciendo tu verdad terrestre,
esparciendo tu germen espacioso,
aventando las páginas del trigo.
Así sea, y que no nos acompañe
la paz hasta que entremos
después de los combates, a tu cuerpo
y duerma la medida que tuvimos
en tu extensión de paz germinadora.
lunes, junio 03, 2013
La atristadita - Jorge Ariel Madrazo

La atristadita que alza contentezas
dándote el maíz que bienmente te apaña.
La ofrecedora de aguas comunales.
La que en broncas pupilas se deshoja
(Vida enhiesta en áurea permanencia)
La que ábrese entera sin rogar a cambio.
La que te da de mamar en la boca
tal energía para el arduo trance.
La que derrama abrojos de lindura
prendiéndose en el alma para un siempre.
La compa amiga amada y tan muy mucho,
la que exprime naranjas a tu paso,
la que torna posible que estés vivo
con el vino y el alma a fuego lento.
sábado, marzo 02, 2013
Dolor de garganta - Javier Krahe
martes, enero 01, 2013
Después de las fiestas - Julio Cortázar
lunes, diciembre 17, 2012
El desayuno - Luis Alberto de Cuenca
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno.»
De "El hacha y la rosa", 1993.
lunes, diciembre 03, 2012
A la carta - Roque Dalton
término medio
con salsa de maní picante
y un poco de gobierno español
con trocitos de invierno.
Después me trae a un soldado de la Primera Brigada de Artillería
en completo estado de ebriedad
un par de mirtos
la erupción del Krakatoa
y el servicio postal a la luz de la filosofía. De beber
algo que no desmaye en su difícil pero honrosa tarea.
Los postres se los pediré después. Ah
y palillos de dientes.
lunes, julio 30, 2012
Junto a mi cabecera - Jesús Orta Ruiz. (Cuba, 1922-2005)
sábado, enero 07, 2012
Currículum . Mario Benedetti
usted ama / se transfigura y ama / por una eternidad tan provisoria / que hasta el orgullo se le vuelve tierno / y el corazón profético / se convierte en escombros
usted aprende / y usa lo aprendido / para volverse lentamente sabio / para saber que al fin el mundo es esto / en su mejor momento una nostalgia / en su peor momento un desamparo / y siempre siempre / un lío
entonces / usted muere.
miércoles, febrero 16, 2011
Todo en un mismo día - Matilde Alba Swann
Murió carbonizada una criatura!
Sobre cemento en abrojal miseria.
Una vivienda de madera y latas,
murió carbonizada una criatura.
Tal vez sin tiempo siquiera a tener nombre,
murió carbonizada una criatura.
En el vaho primero de la escarcha,
murió carbonizada una criatura.
Mientras los zares del deporte estaban
alimentando pollas para el fútbol
murió carbonizada una criatura.
Mientras crecían los Casinos altos,
como altivas blasfemas catedrales,
murió carbonizada una criatura.
Mientras la ley pulía sus incisos
en creciente limado a libertades
murió carbonizada una criatura.
Fue en la ciudad de Buenos Aires,
fría,
hoguera y fría mansión de vendavales,
murió carbonizada una criatura.
Quedó sin ojos, sin dolor, sin manos,
y sin hambre, también... sólo un borroso
corazón de cuna. Era un pájaro triste
el que elevaba, con sus plumas de humo.
Todo en un mismo día, sucedió.
Murió carbonizada una criatura.
Eso es también historia, no lo olviden.
No habrá bronces ni mármoles, la nada
sublimará su efímera presencia,
pero es también historia, no lo olviden.
sábado, enero 01, 2011
A media pierna – Hamlet Lima Quintana
Lo condenaron a vivir a medias
Le escondieron la paz, y la sonrisa
Le pusieron el pan a media rienda
Pero él seguía caminando.
Le vendieron la luna, cada noche
Lo fueron lentamente atornillando
Le tuvieron las manos ocupadas
Le sumaron la pena y las estafas
Pero él seguía caminando.
Le pusieron las piedras por delante
Le taparon la boca, por si acaso
Le abrieron una herida por la espalda
Le sumaron olvido a la condena
Pero él seguía caminando.
De lejos, bien mirado
cuando ya era horizonte,
se asemejaba al viento,
aunque según parece
él caminaba potente
como el Pueblo!
Espergesia - César Vallejo
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico... y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de ferétro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.
domingo, mayo 24, 2009
Amor de frutas - Gioconda Belli
Non omnis moriar - Manuel Gutierrez Nájera
domingo, abril 26, 2009
Alta Traicción - José Emilio Pacheco
Enemigo Intimo - Antonio Gala
domingo, abril 12, 2009
Altri Tempi - Ana Emilia Lahitte
Las salas enfundadas como inmensas corolas. y un secreto soleado: / el país de los patios. (Se decía glicina, heliotropo, diamela, / como ahora se dice ADN, sidaico). Aquel cielo privado / con chicos y canarios y huertos y murales de macetas pintadas / era de veras cielo. (Entonces, lo ignorábamos). / Nunca imaginamos que lo fuese, hasta ahora, en que hemos / cumplido nuestros propios infiernos). Aquellos cielos / bajos, a ras de tierra, humanos. Todavía a salvo. Allí donde ser niño / era tener abuelos en la casa y amarlos, / dejándolos vivir libres de vaciaderos de viejos: / adiestrados espectros que siempre se demoran demasiado / en morir y dejar limpio el mundo, / que ya no tiene patios, ni destino, ni tiempo.
Ser niño era pedirles que nos dieran la mano, porque teníamos miedo. / Y volver a pedirles que nos contaran cuentos (que eran verdad, / ahora lo sabemos) Y llorar junto a ellos penitencias y encierros: / “había que educarnos”... (Se decía señor y plegaria / respeto, con limpio olor a incienso y a sopa obligatoria, / a almidones y ungüentos). / Se decía Maestro, y en el cuaderno único cabía el universo. / El padre, con arrestos de patriarca doméstico, “tenía autoridad” / y la madre dulzura, por amor o por tedio. / Lo cierto es que la casa nunca estaba vacía / (la mesa familiar, otra inútil reliquia) y la abuela, el abuelo / -una especie de puerto del buen regreso- / eran sencillamente viejos: con todos los derechos a morir / en su casa, en su cama, en su llaga, en su pulso, en su tiempo. / Sin adiós intensivo. Sin pactos terminales de abandono y silencio. / En fin, sólo fantasmas de cielos y otros tiempos.
Yo soy de allí - Mahmud Darwish
Yo soy de allí. Y tengo recuerdos. Nací como nace la gente. Tengo una madre y una casa con muchas ventanas. Tengo hermanos, amigos, y una cárcel con una fría ventana.
Tengo una ola que han raptado las gaviotas, un paisaje favorito, una hierba silvestre, una luna en los confines de la palabra, la subsistencia de los pájaros y un olivar inmortal.
He pasado por la tierra antes de que las espadas pasaran por un cuerpo al que convirtieron en mesa.
Yo soy de allí. Retorno el cielo a su madre cuando llora por su madre y lloro para que me reconozca la nube a su regreso.
He aprendido, para romper la regla, todas las palabras apropiadas en el tribunal de la sangre.
He aprendido todo el lenguaje y lo he deshecho para componer una única palabra: Patria…
domingo, abril 05, 2009
No quiero paz, no hay paz - Jaime Sabines
No quiero paz, no hay paz, / quiero mi soledad. / Quiero mi corazón desnudo / para tirarlo a la calle, / quiero quedarme sordomudo. / Que nadie me visite, / que yo no mire a nadie, / y que si hay alguien, como yo, con asco, / que se lo trague. / Quiero mi soledad, / no quiero paz, no hay paz.
martes, marzo 24, 2009
Regresaré - Antonio Guerrero
Regresaré y le diré a la vida / He vuelto para ser tu confidente. / De norte a sur le entregaré a la gente / La parte del amor en mí escondida.
Regresaré la alegría desmedida / De quien sabe reír humildemente. / De este a oeste levantaré la frente / Con la bondad de siempre prometida.
Que no puedan volar en torbellino. / Cantaré mis canciones al destino / Y con mi voz haré temblar la muerte.
Llanto de las Virtudes y Coplas por la Muerte de Don Guido – Antonio Machado
Al fin, una pulmonía / mató a Don Guido, y están / las campanas todo el día / doblando por él: ¡din, dan! / murió don Guido, un señor / de mozo muy jaranero, / muy galán y algo torero; / de viejo gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo / este señor de Sevilla; / que era diestro / en manejar el caballo, / y un maestro / en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza / era su monomanía / pensar que pensar debía / en asentar la cabeza / y asentóla / de una manera española, / que fue a casarse con una / doncella de gran fortuna.
Y repintar sus blasones / hablar de las tradiciones / de su casa, / a escándalos y amoríos / poner tasa, / sordina a sus desvaríos.
Gran pagano / se hizo hermano / de una santa cofradía; / el Jueves Santo salía, / llevando un cirio en la mano / -¡aquel trueno!- / vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana / que han de llevarse mañana / al buen Don Guido muy serio / camino del cementerio. / ¿Tu amor a los alamares / y a las sedas y a los oros / y a la sangre de los toros / y al humo de los altares?
¡Oh fin de una aristocracia! / La barba canosa y lacia / sobre el pecho; /
metido en tosco sayal / las yertas manos en cruz, / ¡tan formal! / el caballero andaluz.
Epitafio para Joaquín Pasos – Ernesto Cardenal & Joan Manuel Serrat
Aquí pasaba a pie / por estas calles. / Sin empleo ni puesto / y sin un peso. / Sólo poetas, putas y picados / conocieron sus versos. / Nunca estuvo en el extranjero. / Estuvo preso. /
Ahora está muerto. / No tiene ningún monumento
Pero recordadle / cuando tengáis puentes de concreto, / grandes turbinas, / tractores, / plateados graneros, / buenos gobiernos. / Porque él purificó / en sus poemas / el lenguaje de su pueblo, / en el que un día / se escribirán los tratados de comercio, /
Esta es la versión musicalizada por Joan Manuel Serrat en su "Para piel de manzana"
sábado, marzo 14, 2009
El Criminal - Jorge Accame
Mis hijos duermen en la habitación contigua / y mi legítima esposa mañana / me despertará con un beso y me dirá te quiero / amor es un hermoso día. Y yo / pienso en el otro que soy mirándome / tras los barrotes del calabozo / que jadea atestado de asesinos o / desde una esquina, apoyado contra la pared / mientras decenas de tacos altos escurren sus ecos / por las calles de la noche. Un hermoso día amor y yo / que nunca podré saciar los lugares / que claman por mí como pozos hambrientos.
Maldita Sea – Daniel Salzano
Todas las noches / al dar las nueve / se sienta solo / a ver la tele. / Unas papitas / unos palitos / bastante whisky / pocos cubitos. / Le da lo mismo / cualquier programa / lo que no quiere / es irse a la cama. / Hace unos días / que lo ha dejado / le sobra cama / por todos lados.
Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.
Qué cosa extraña / los sentimientos / te hacen pedazos / en un momento. / Mucho desorden / sombra de barba / cincuenta puchos / soberbia parva / No está en el baño / ni en la terraza / no está en ningún / lugar de la casa. / Quedan retratos / y algún vestido / pero no hay caso / ella se ha ido.
Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.
Todas las noches / al dar la una / camina un rato / bajo la luna / A esa hora /no hay mucha gente / solo unas locas / fosforescentes / Nadie lo mira / no mira a nadie / cierra los ojos / cruza las calles / Probablemente / si la encontrara / le haría todo / no haría nada.
Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea / cuánto dolor.
Cuando regresa / de madrugada / vuelve a la casa / llevando nada / Igual que cuando / dieron las nueve / se sienta solo / a ver la tele / Dan una muda /con Greta Garbo / la mira un rato / sigue de largo
Le da lo mismo / cualquier programa / lo que no quiere / es irse a la cama.
Todas las noches de mal en peor / ella se ha ido / maldita sea/ cuánto dolor.
Posibilidades - Wislawa Szymborska
domingo, noviembre 16, 2008
El Angel de las Piernas Tuertas - Vinicius de Moraes
Príncipe del Manicomio - Adrián Abonizio
Yo Aquí me Despido - Pablo Neruda
Yo aquí me despido, vuelvo / a mi casa, en mis sueños, / vuelvo a la Patagonia en donde / el viento golpea los establos / y salpica hielo el Océano. / Soy nada más que un poeta: os amo a todos, / ando errante por el mundo que amo: / en mi patria encarcelan mineros / y los soldados mandan a los jueces. / Pero yo amo hasta las raíces / de mi pequeño país frío. / Si tuviera que morir mil veces / allí quiero morir: / si tuviera que nacer mil veces, / allí quiero nacer, / cerca de la araucaria salvaje / del vendaval del viento sur, / de las campanas recién compradas. / Que nadie piense en mí. / Pensemos en toda la tierra, / golpeando con amor en la mesa. / No quiero que vuelva la sangre / a empapar el pan, los frijoles, / la música: quiero que venga / conmigo el minero, la niña, / el abogado, el marinero, / el fabricante de muñecas, / que entremos al cine y salgamos / a beber el vino más rojo.
Yo no vengo a resolver nada.
Yo vine aquí para cantar / y para que cantes conmigo.
domingo, octubre 05, 2008
Milonga de dos Hermanos - Jorge Luis Borges
Venga una historia de ayer / que apreciarán los más lerdos; / el destino no hace acuerdos / y nadie se lo reproche- / ya estoy viendo que esta noche / vienen del Sur los recuerdos.
Velay, señores, la historia / de los hermanos Iberra, / hombres de amor y de guerra / y en el peligro primeros, / la flor de los cuchilleros / y ahora los tapa la tierra.
Suelen al hombre perder / la soberbia o la codicia: / también el coraje envicia / a quien le da noche y día / el que era menor debía / más muertes a la justicia.
Cuando Juan Iberra vio / que el menor lo aventajaba, / la paciencia se le acaba / y le armó no sé qué lazo / le dio muerte de un balazo, / allá por la Costa Brava.
Sin demora y sin apuro / lo fue tendiendo en la vía / para que el tren lo pisara. / El tren lo dejó sin cara, / que es lo que el mayor quería.
Así de manera fiel / conté la historia hasta el fin; / es la historia de Caín / que sigue matando a Abel.
Mientras Viva - Blas de Otero
Subway 1 - José María Fonollosa
Piensan que debo hacerlo. Esperan todos / que la saque de casa con violencia. / No merece, lo creen, otro trato
Y lo sé. Ella se acuesta con cualquiera. / Y eso no puede permitírselo un hombre / que se precie de tal. Es lo que piensan.
Pero es normal y simple. La mujer / quiere a distintos hombres y a distintas / mujeres quiere el hombre. Es lo corriente
No puedo renunciar a la delicia / de tenerla en mi casa cada noche, / por complejos morales de otra gente
Familiares, amigos, conocidos… / Presionan insistentes, en silencio. / Lo mejor es mudarme hacia otro barrio.
martes, septiembre 23, 2008
Y sin embargo - Joaquín Sabina
De sobra sabes que eres la primera, / que no miento si juro que daría / por ti la vida entera, por ti la vida entera. / Y sin embargo un rato cada día, / ya ves, / te engañaría con cualquiera, / te cambiaría por cualquiera. / Ni tan arrepentido ni encantado / de haberme conocido, lo confieso. / Tú que tanto has besado, tú / que me has enseñado, / sabes mejor que yo / que, hasta los huesos, / sólo calan los besos que no has dado, / los labios del pecado.
domingo, septiembre 07, 2008
XX - Nazim Hikmet
Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte / todavía no lo he dicho.
Plany al Mar - Joan Manuel Serrat
El Juego en que Andamos - Juan Gelman
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
domingo, agosto 24, 2008
Poema de Amor – Roque Dalton
Ando Bien - Daniel Salzano
De sueños ando bien / cuando no sueño que reparto besos al voleo / es que viene el chico de La isla del tesoro y me pregunta no se qué cosa / quiero decir que de pibes ando bien / De penas ando bien / Y de ausencias : / en el diario busco la página de los muertos / y paso la yema del pulgar / sobre las palabras / y las fotos.
De fotos ando bien / Tengo una de Orson Welles / otra del Pato Donald / y una del año 1983 / en la que salgo / después de las elecciones / levantando los brazos / oé oé oé / Del corazón en cambio / no ando bien / me parezco al cieguito / que vende lotería / en la puerta de Barujel / tengo el 77 / los puñales / tengo el 18 / la sangre.
sábado, agosto 16, 2008
Mar Eterno - José Emilio Pacheco
No me Arrepiento de Nada - Gioconda Belli
Amé su Cuerpo Entonces - Otto Raúl González
sábado, agosto 09, 2008
Yo Estudiaba en el Extranjero en 1953 – Roque Dalton
La Felicidad – Daniel Salzano
La segunda vez fue cuando trajeron a Silver / el caballo de El Llanero Solitario / y lo instalaron a orillas del Suquía /debajo de una carpa / El caballo estaba embalsamado/ pero si cerraba los ojos / mientras le pasaba la mano por el pelo / apenas se notaba / La felicidad costaba un peso / Un peso la entrada.
La tercera fue la vez que vi de espaldas / a mi papá y a mi mamá / sentados / después de almorzar/ en la cocina / El llevaba puesto su famoso anillo de ferrocarrilero / y ella lo tenía de la mano / Las ollas / al fuego / murmuraban / La felicidad era tan fugaz / como las burbujas que subían y bajaban / a lo largo de un sifón / azul / de Egea y Sánchez.
A veces / en la Plaza España/ saco una moneda / la tiro para arriba / y digo si sale cara voy a ser feliz / pero la moneda no cae / borda el aire / rebota / se atasca/ se bifurca / y después corre / a lo largo de Chacabuco / Ustedes saben cómo es esa bajada / La felicidad es un racimo de palabras / y después se acaba.
Ciervos - Jorge Accame
Nunca vi nada asombroso en este parque / pero hoy a la madrugada algo me despertó / y me asomé a la ventana: / una cierva y su pequeño hijo vinieron / desde el bosque tranquilamente / y se detuvieron frente a la carretera / Sus cuerpos parecían dos pedazos de fuego / ondulando en la oscuridad
Volví a la ventana / Los ciervos observaron con curiosidad / los automóviles que pasaban / mientras sus alientos humeaban en el aire helado / y partieron otra vez rumbo al bosque




