Los que ampliaron el Canal de Panamá / (y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”) / los que repararon la flota del Pacífico en las bases de California, / los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala, / México, Honduras, Nicaragua, / por ladrones, por contrabandistas, por estafadores, por hambrientos, / los siempre sospechosos de todo / (“me permito remitirle al interfecto por esquinero sospechoso / y con el agravante de ser salvadoreño”), / los que llenaron los bares y los burdeles de todos los puertos / y capitales de la zona / (“La Gruta Azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”), / los sembradores de maíz en plena selva extranjera, / los reyes de la página roja, / los que nunca sabe nadie de dónde son, / los mejores artesanos del mundo, / los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera, / los que murieron de paludismo, / o de las picadas del escorpión o la barba amarilla / en el infierno de las bananeras, / los que lloraron borrachos por el himno nacional / bajo el ciclón del Pacífico o la nieva del norte, / los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, / los guanacos hijos de la gran puta, / los que apenitas pudieron regresar, / los que tuvieron un poco más de suerte, / los eternos indocumentados, / los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, / los primeros en sacar el cuchillo, / los tristes más tristes del mundo, / mis compatriotas, / mis hermanos.
domingo, agosto 24, 2008
Ando Bien - Daniel Salzano
De amigos ando bien / Supongamos que estoy en un bar / rodeado de sillas/ ¿Qué hora tiene mozo? / Son las once y diez / ¿Qué hora tiene mozo?/ Son las once y veintitrés / De amigos ando bien / pero son las doce menos cinco / y las sillas siguen vacías.
De libros ando bien / en eso las cosas no han cambiado/ sigo calentándome / con libros / debajo de las sábanas / Estoy esperando / ir al psicoanalista / para darle mi opinión: / duermo con libros / doctor / porque soy un niño / de sesenta años / que le teme a la ignorancia.
De penas ando bien / las penas se meten en la vida / a una cierta edad / y van aumentando de peso / Cuando digo que de penas ando bien / quiero decir que me usan el champú / el teléfono / y me ocupan el sillón / como Clint Eastwood / con las botas encima de la mesa
De penas ando bien / y de lluvias / también / Podría describir / con lujo de detalles / cómo quedan las botas de la pena / después de pisar el agua de la lluvia / Ando bien / en serio / ando muy bien.
De sueños ando bien / cuando no sueño que reparto besos al voleo / es que viene el chico de La isla del tesoro y me pregunta no se qué cosa / quiero decir que de pibes ando bien / De penas ando bien / Y de ausencias : / en el diario busco la página de los muertos / y paso la yema del pulgar / sobre las palabras / y las fotos.
De fotos ando bien / Tengo una de Orson Welles / otra del Pato Donald / y una del año 1983 / en la que salgo / después de las elecciones / levantando los brazos / oé oé oé / Del corazón en cambio / no ando bien / me parezco al cieguito / que vende lotería / en la puerta de Barujel / tengo el 77 / los puñales / tengo el 18 / la sangre.
De sueños ando bien / cuando no sueño que reparto besos al voleo / es que viene el chico de La isla del tesoro y me pregunta no se qué cosa / quiero decir que de pibes ando bien / De penas ando bien / Y de ausencias : / en el diario busco la página de los muertos / y paso la yema del pulgar / sobre las palabras / y las fotos.
De fotos ando bien / Tengo una de Orson Welles / otra del Pato Donald / y una del año 1983 / en la que salgo / después de las elecciones / levantando los brazos / oé oé oé / Del corazón en cambio / no ando bien / me parezco al cieguito / que vende lotería / en la puerta de Barujel / tengo el 77 / los puñales / tengo el 18 / la sangre.
sábado, agosto 16, 2008
Mar Eterno - José Emilio Pacheco
Digamos que no tiene comienzo el mar / Empieza donde lo hallas por vez primera / y te sale al encuentro por todas partes
No me Arrepiento de Nada - Gioconda Belli
Desde la mujer que soy, / a veces me da por contemplar / aquellas que pude haber sido: / las mujeres primorosas, / hacendosas, buenas esposas, / dechado de virtudes, / que deseara mi madre. / No sé por qué / la vida entera he pasado / rebelándome contra ellas. / Odio sus amenazas en mi cuerpo. / La culpa que sus vidas impecables, / por extraño maleficio, me inspiran. / Reniego de sus buenos oficios; / de los llantos a escondidas del esposo, / del pudor de su desnudez / bajo la planchada y almidonada ropa interior. / Estas mujeres, sin embargo, / me miran desde el interior de los espejos, / levantan su dedo acusador / y, a veces, cedo a sus miradas de reproche / y quiero ganarme la aceptación universal, / ser la "niña buena", la "mujer decente" / la Gioconda irreprochable. / Sacarme diez en conducta / con el partido, el estado, las amistades, / mi familia, mis hijos y todos los demás seres / que abundantes pueblan este mundo nuestro. / En esta contradicción inevitable / entre lo que debió haber sido y lo que es, / he librado numerosas batallas mortales, / batallas a mordiscos de ellas contra mí / -ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- / transgrediendo maternos mandamientos, / desgarro adolorida y a trompicones / a las mujeres internas / que, desde la infancia, me retuercen los ojos / porque no quepo en el molde perfecto / de sus sueños, / porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,/ que se enamora / como alma en pena / de causas justas, hombres hermosos, / y palabras juguetonas. / Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, / e hice el amor sobre escritorios / -en horas de oficina- / y rompí lazos inviolables / y me atreví a gozar / el cuerpo sano y sinuoso / con que los genes de todos mis ancestros / me dotaron. / No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. / No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf. / Pero en los pozos oscuros en que me hundo, / cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, / siento las lágrimas pujando; / veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, / blandiendo condenas contra mi felicidad. / Impertérritas niñas buenas me circundan / y danzan sus canciones / infantiles contra mí / contra esta mujer / hecha y derecha, / plena. / Esta mujer de pechos en pecho / y caderas anchas / que, por mi madre y contra ella, / me gusta ser.
Amé su Cuerpo Entonces - Otto Raúl González
Amé su cuerpo entonces y su alma. / Su piel fue para mí la tierra firme; / la soñé como un sexto continente / no registrado en mapas todavía. / Soñé con la bahía de su boca. / Su pelo era una selva virgen / que abría su misterio mineral y oscuro. / Soñé con las ciudades de sus pechos. / Los ríos de las venas que afloran en su piel / eran rutas abiertas / a la navegación y al gozo. / Se podía viajar en su mirada. / En las blancas llanuras de sus manos / yo cultivé el maíz y buenas relaciones. / Después no pude estar sino en su cercanía.
sábado, agosto 09, 2008
Yo Estudiaba en el Extranjero en 1953 – Roque Dalton
Era la época en que yo juraba / que la Coca Cola uruguaya era mejor que la / Coca Cola chilena / y que la nacionalidad era una cólera llameante / como cuando una tipa de la calle Bandera / no me quiso vender otra cerveza / porque dijo que estaba ya demasiado borracho / y que la prueba era que yo hablaba harto raro / haciéndome el extranjero / cuando evidentemente era más chileno que los porotos.
La Felicidad – Daniel Salzano
La primera vez que fui feliz / tenía siete meses / y una mujer / que no conozco / me pasaba el dedo por el filo de la cara / al mismo tiempo que me hablaba / No entendía lo que decía / pero la escuchaba / No era lo mismo que cuando me arrojaban / como una pelota / Estaba bien sujeto / Estaba bien querido / La felicidad olía a lejía / y a colonia de la Casa Gesell.
La segunda vez fue cuando trajeron a Silver / el caballo de El Llanero Solitario / y lo instalaron a orillas del Suquía /debajo de una carpa / El caballo estaba embalsamado/ pero si cerraba los ojos / mientras le pasaba la mano por el pelo / apenas se notaba / La felicidad costaba un peso / Un peso la entrada.
La tercera fue la vez que vi de espaldas / a mi papá y a mi mamá / sentados / después de almorzar/ en la cocina / El llevaba puesto su famoso anillo de ferrocarrilero / y ella lo tenía de la mano / Las ollas / al fuego / murmuraban / La felicidad era tan fugaz / como las burbujas que subían y bajaban / a lo largo de un sifón / azul / de Egea y Sánchez.
A veces / en la Plaza España/ saco una moneda / la tiro para arriba / y digo si sale cara voy a ser feliz / pero la moneda no cae / borda el aire / rebota / se atasca/ se bifurca / y después corre / a lo largo de Chacabuco / Ustedes saben cómo es esa bajada / La felicidad es un racimo de palabras / y después se acaba.
Ciervos - Jorge Accame
Desde el octavo piso / donde he vivido por tres meses / contemplo el parque y el río / la nieve ha caído durante dos noches / y todo está blanco.
Nunca vi nada asombroso en este parque / pero hoy a la madrugada algo me despertó / y me asomé a la ventana: / una cierva y su pequeño hijo vinieron / desde el bosque tranquilamente / y se detuvieron frente a la carretera / Sus cuerpos parecían dos pedazos de fuego / ondulando en la oscuridad
Tomé el teléfono / y marqué un número cualquiera del edificio / Al otro lado oí una voz de mujer / “hay dos ciervos en el parque” / le dije emocionado / “¿Qué? “ / “Dos ciervos”, repetí / y escuché cómo apoyaba el tubo sobre la mesa / Se hizo un silencio / y al cabo de unos segundos / la mujer tomó el tubo otra vez / “Gracias”, dijo y colgó
Volví a la ventana / Los ciervos observaron con curiosidad / los automóviles que pasaban / mientras sus alientos humeaban en el aire helado / y partieron otra vez rumbo al bosque
Con quién me habré encontrado / por algunos segundos / sobre sus cuerpos calientes
Poema - Julio Cortázar
Gracias por este poema, Dolores !!
Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores blanquísimos / donde se juegan las fuentes de la luz, / te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz, / voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que / dormían en la lluvia. / No quiero que tengas una forma, que seas precisamente lo que / viene detrás de tu mano, / porque el agua, considera el agua, y los leones cuando se disuelven / en el azúcar de la fábula, / y los gestos, esa arquitectura de la nada, / encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro. / Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, / pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, / esa sonrisa. / Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es también la luna y el espejo, / busco esa línea que hace temblar a un hombre / en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
Último Round, México D.F., Siglo XXI Editores, 1984
martes, julio 29, 2008
Amor de Tarde - Mario Benedetti
Es una lástima que no estés conmigo / cuando miro el reloj y son las cuatro / y acabo la planilla y pienso diez minutos / y estiro las piernas como todas las tardes / y hago así con los hombros para aflojar la espalda / y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo / cuando miro el reloj y son las cinco / y soy una manija que calcula intereses / o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas / o un oído que escucha como ladra el teléfono / o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo / cuando miro el reloj y son las seis. / Podrías acercarte de sorpresa / y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos / yo con la mancha roja de tus labios / tú con el tizne azul de mi carbónico.
jueves, julio 24, 2008
Tropos – Oliverio Girondo
Toco / toco poros / amarras / calas toco / teclas de nervios / muelles / tejidos que me tocan / cicatrices / cenizas / trópicos vientres toco / solos solos / resacas / estertores / toco y mastico / y nada.
Prefiguras de ausencia / inconsistentes tropos / qué tu / qué qué / qué quenas / qué hondonadas / qué máscaras / qué soledades huecas / qué si qué no / qué sino que me destempla el toque / qué reflejos / qué fondos / qué materiales brujos / qué llaves / qué ingredientes nocturnos / qué fallebas heladas que no abren / qué nada toco / en todo.
Prefiguras de ausencia / inconsistentes tropos / qué tu / qué qué / qué quenas / qué hondonadas / qué máscaras / qué soledades huecas / qué si qué no / qué sino que me destempla el toque / qué reflejos / qué fondos / qué materiales brujos / qué llaves / qué ingredientes nocturnos / qué fallebas heladas que no abren / qué nada toco / en todo.
Este Amor - Jacques Prèvert
Este amor / tan violento / tan frágil / tan tierno / tan desesperado / este amor / hermoso como el día / y malvado como el tiempo / cuando el tiempo es malvado / este amor tan verdadero / este amor tan hermoso / tan feliz tan jovial / y tan absurdo / tembloroso de miedo como un niño en lo oscuro / y tan seguro de sí mismo / como un hombre tranquilo en la noche / este amor que atemoriza a otros / excitaba sus lenguas / y los hacía palidecer / este amor acechado / porque nosotros lo acechábamos / cercado herido pisoteado aniquilado negado olvidado / porque nosotros mismos lo hemos cercado / herido pisoteado aniquilado negado olvidado / este amor total / aún viviente / y pleno de sol / es el tuyo / es el mío / es el que siempre ha sido / algo nuevo a cada instante / donde tú estabas / quédate / no te muevas / no te vayas / nosotros que éramos amantes / te hemos olvidado / no nos olvides tú / no tenemos otra cosa en este mundo / no nos permitas helarnos / desde más lejos cada día / no importa desde dónde / envíanos señales de vida / más tarde desde el rincón de un bosque / desde el fondo de una selva de memoria / levántate súbitamente / extiende tu mano hacia nosotros / y sálvanos.
Desde la Cara Pobre de Mi Patria - Matilde Alba Swann
Lejos se alargan las hectáreas dulces / hasta doblar el horizonte, / y nada.
Una zafra de néctares ajenos, / el cuchillo me inscribe / entre las cañas.
Voy recordando y voy muriendo.
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / nutrió las rancias hambres padecidas, / resucitó la muerte / apresurada. / Y les dije, con el dolor total / con que me puse / a querer, / cuando quise, que estaba a punto / de parir de nuevo, / que mis hijos, / pancitas tamboreadas, / que mi hombre sudor, y cal ardida, / que yo misma, la sombra de una estaca. / Que era el pan nuestro de cada día / el hambre, y el hambre el techo, / y el hambre / nuestra almohada.
Voy recordando, y me voy muriendo
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / curó la tos de noches sin orillas, / y enderezó los huesos ya vencidos, / y devolvió la luz, el cielo, el aire, / y la risa y el juego, / el sol de infancia.
Voy recordando y me voy muriendo.
Desde la cara pobre de mi patria, / con el coraje hembruno de ser madre, / corté lonjas de mí misma / y les dije, / dije, dije, y les dije, dije / y dije... / Hostil el viento también, / también el viento, / arrastró mi grito del cabello y puso / en su grupa mi voz / hacia la nada.
Voy recordando y me voy muriendo
desde la cara pobre / de mi patria.
Una zafra de néctares ajenos, / el cuchillo me inscribe / entre las cañas.
Voy recordando y voy muriendo.
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / nutrió las rancias hambres padecidas, / resucitó la muerte / apresurada. / Y les dije, con el dolor total / con que me puse / a querer, / cuando quise, que estaba a punto / de parir de nuevo, / que mis hijos, / pancitas tamboreadas, / que mi hombre sudor, y cal ardida, / que yo misma, la sombra de una estaca. / Que era el pan nuestro de cada día / el hambre, y el hambre el techo, / y el hambre / nuestra almohada.
Voy recordando, y me voy muriendo
Fue después de la huelga. / Y cuándo alguna vez alguna huelga / curó la tos de noches sin orillas, / y enderezó los huesos ya vencidos, / y devolvió la luz, el cielo, el aire, / y la risa y el juego, / el sol de infancia.
Voy recordando y me voy muriendo.
Desde la cara pobre de mi patria, / con el coraje hembruno de ser madre, / corté lonjas de mí misma / y les dije, / dije, dije, y les dije, dije / y dije... / Hostil el viento también, / también el viento, / arrastró mi grito del cabello y puso / en su grupa mi voz / hacia la nada.
Voy recordando y me voy muriendo
desde la cara pobre / de mi patria.
sábado, julio 12, 2008
Iba Acabándose el Vino - Charly García
Iba acabándose el vino / hasta el fondo de su corazón. / Bebió diez vasos seguidos / apoyado en su viejo balcón
Qué pequeño es todo desde aquí. / O acaso todo debe ser así.
Siete balcones abajo / aprendí a ser hombre y fui feliz. / Un dia dijo que me amaba / al otro se echó a reir.
Alcanzo a ver su casa desde aquí. / Como la primera vez que la vi.
Hombres de gorras azules / dispersan a la gente del lugar. / Sobre el asfalto hay un hombre, /
pero a quién le puede importar.
Acá abajo todo sigue igual. / Hoy se vendieron cuatro diarios más.
Hoy se vendieron cuatro diarios más.
Qué pequeño es todo desde aquí. / O acaso todo debe ser así.
Siete balcones abajo / aprendí a ser hombre y fui feliz. / Un dia dijo que me amaba / al otro se echó a reir.
Alcanzo a ver su casa desde aquí. / Como la primera vez que la vi.
Hombres de gorras azules / dispersan a la gente del lugar. / Sobre el asfalto hay un hombre, /
pero a quién le puede importar.
Acá abajo todo sigue igual. / Hoy se vendieron cuatro diarios más.
Hoy se vendieron cuatro diarios más.
Cuando los Nazis Vinieron a Llevarse a los Comunistas - Martin Niemöller
Cuando los nazis vinieron...” habla sobre las consecuencias de no oponerse a las tiranías en los primeros intentos de establecerse. Originalmente, fue un sermón (Martin Niemöller fue pastor) en la Semana Santade 1946 en Kaiserlautern, Alemania, y existen varias versiones en las que se alteran el orden de los versos y las palabras. Erróneamente, se le atribuye a Bertold Brecht: Ayer se llevaron a un estudiante / pero no me importó / por que yo no era estudiante. / Ayer se llevaron a un obrero / pero no me importó / por que yo no era obrero. / Ayer se llevaron a un cura / pero no me importó / por que yo no era religioso. / Hoy me llevan a mi, / pero ya es tarde.
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, / guardé silencio, / porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, / guardé silencio, / porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, / no protesté, / porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, / no había nadie más que pudiera protestar
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martin niemöller; bertold bretch
lunes, julio 07, 2008
Tramiteando - Cuakerboy
Tu recuerdo me asaltó nomás / entorne los ojos. Me vi / explorando con trajecito / Livingstone, perdido en la / espesura de tu leonina cabellera, / luchando para abrirme paso, / saltando de pelo en pelo, hasta / zambullirme y nadar en tus ojos / (cristalinos), para despúes / dejarme devorar por tus abismos / (húmedos).Y estuve así, amniotizado, hasta / que ví mi sueño profanado por un empleado de uniforme que, no muy / amablemente, me notifico que esta prohibido flotar en la cola del banco.
Todos Fuimos Talla 29 – Armando Pulido
Anhelábamos poner una boca mas pequeña dentro de la nuestra / pronunciar las palabras mágicas / - muy buenas tardes bienvenido a mc donalds puedo tomar su orden - / a nadie absolutamente a nadie le presumíamos nuestra felicidad / éramos capaces de tener veintinueve o treinta sueños / en el trayecto de la escuela a casa.
Hoy los sueños son años.
A la Carta – Roque Dalton
Sírvame la ópera Madame Butterfly / término medio / con salsa de maní picante / y un poco de gobierno español / con trocitos de invierno. / Después me trae a un soldado de la Primera Brigada de Artillería / en completo estado de ebriedad / un par de mirtos / la erupción del Krakatoa / y el servicio postal a la luz de la filosofía. / De beber / algo que no desmaye en su difícil pero honrosa tarea. / Los postres se los pediré después. / Ah / y palillos de dientes.
Correte – Daniel Salzano
Bueno / ahí estaba yo / muy drammmmático / explicándole al médico / que cada vez que ponía un acento / o doblaba el codo para tomar un cafecito / sentía que una mano negra / me apretaba / la garganta / Me dieron un par de genioles / me dijeron que estaba muy nervioso / y diez minutos más tarde / realizaba mi primer viaje en ambulancia.
Las ambulancias españolas / están pensadas de tal manera / que si uno gira la cabeza / puede ver la ciudad / a ciento ochenta kilómetros por hora / Cuando pasamos frente al Roxy / me acordé de una película en la que Kirk Douglas / tocaba la trompeta / al final / cuando escuchaba la sirena de la ambulancia / decía / oh shit / esa es la melodía que buscaba.
Cuando era chico me gustaba imaginar / que sería gaucho / dibujante / combói / pero jamás pensé que acabaría / con las rodillas cubiertas por una frazada marrón / Los demás enfermos tenían frazadas azules / pero a mí me había tocado la más fea / Tuve que firmar un formulario / al apoyar la birome en el papel / sentí que la mano negra / me apretaba / oh shit.
Cuando vi mi corazón / en una radiografía / sentí ganas de llorar / era precioso / como el puño de un niño cerrado / o el de un boxeador de peso gallo / un lugar ideal para esconderse / y fumar / Era un buen título para una buena canción : / Flor de corazón / Pero antes de escribirla / tenían que operarme.
Lo peor / era imaginar que debajo de la cama estaba la mano negra / Lo mejor fue cuando mi mujer / se escondió en el placard / esperó a que se apagaran las luces / y después se metió conmigo en la camilla / correte dijo / no cabíamos / al día siguiente me operaban / correte me dijo / cupimos / cabimos.
Probablemente Kirk Douglas viva / todavía.
jueves, julio 03, 2008
Más Mejor Sería - Omar Hefling
Más mejor sería que vos no te fueras / cuando te fuiste vos / en ese lapso de tiempo / me endesgraciaste / nomásmente
Muy mucho tristeé esa noche / antes ninguna más peor / que esa noche /no creo que haiga
Me atropelló esa noche / un ojo negro me dejó esa noche / del anchor del mar / es la herida /que me abrió esa noche
Entré adentro y salí afuera / de mi corazón / cientos de muchas veces / que más era un guiñapo / que un corazón / propiamente dicho
Esa noche / cuando te fuiste vos / la tristeza subía arriba / y bajaba abajo de la mesa / una y otra vez / más que la tristeza / parecía un mono
y con lo que comen / ya se sabe lo caro / que cuesta / alimentar a un mono
Desde esa noche que te fuiste vos / me escuendo de los ojos tuyos / odeo a las estrellas / desde esa noche / no cabo en el mundo.
Muy mucho tristeé esa noche / antes ninguna más peor / que esa noche /no creo que haiga
Me atropelló esa noche / un ojo negro me dejó esa noche / del anchor del mar / es la herida /que me abrió esa noche
Entré adentro y salí afuera / de mi corazón / cientos de muchas veces / que más era un guiñapo / que un corazón / propiamente dicho
Esa noche / cuando te fuiste vos / la tristeza subía arriba / y bajaba abajo de la mesa / una y otra vez / más que la tristeza / parecía un mono
y con lo que comen / ya se sabe lo caro / que cuesta / alimentar a un mono
Desde esa noche que te fuiste vos / me escuendo de los ojos tuyos / odeo a las estrellas / desde esa noche / no cabo en el mundo.
domingo, junio 29, 2008
Ceremonia Recurrente - Julio Cortázar
El animal totémico con sus uñas de luz, / los objetos que junta la oscuridad debajo de la cama, / el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra / que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminentemente. / Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño, / Vuelvo de un continente a medias ciego / donde también estabas tú pero eras otra, / y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el horizonte de tus flancos / (dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices bruto y tonto, / te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde, un fuego / de piel y de azabache, las figuras del sueño) / el animal totémico a los pies de la hoguera / con sus uñas de luz y sus alas de almizcle. / Y después despertamos y es domingo y febrero.
Los Hijos Infinitos - Tomás Eloy Blanco
Cuando se tiene un hijo. / se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, / se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga, / y al del coche que empuja la institutriz inglesa, / y al niño gringo que carga la criolla, / y al niño blanco que carga la negra, / y al niño indio que carga la india, / y al niño negro que carga la tierra.
Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños / que la calle se llena, / y la plaza, y el puente, / y el mercado, y la iglesia, / y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle / y el coche lo atropella, / y cuando se asoma al balcón, / y cuando se arrima a la alberca; / y cuando un niño grita, no sabemos / si lo nuestro es el grito o es el niño, / y si le sangran y se queja, / por el momento no sabríamos / si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.
Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño / que acompaña a la ciega, / y las Meninas, y la misma enana, / y el Príncipe de Francia, y su Princesa, / y el que tiene San Antonio en los brazos, / y el que tiene la Coromoto en las piernas. / Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala, / todo llanto nos crispa, venga de donde venga. / Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro / y el corazón afuera. / Y cuando se tienen dos hijos, / se tienen todos los hijos de la tierra, / los millones de hijos que con las tierras lloran, / con que las madres ríen, con que los mundos sueñan; / los que Paúl Fort quería con las manos unidas / para que el mundo fuera la canción de una rueda; / los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño, / quiere con Dios adentro y las tripas afuera; / los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima, / entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra, / porque basta para que salga toda la luz de un niño / una rendija china o una mirada japonesa.
Cuando se tienen dos hijos, / se tiene todo el miedo del planeta, / todo el miedo a los hombres luminosos / que quieren asesinar la luz y arriar las velas, / y ensangrentar las pelotas de goma, / y zambullir en llanto los ferrocarriles de cuerda. / Cuando se tienen dos hijos, / se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas, / toda la angustia y toda la esperanza, / la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega, / si el modo de llorar del universo / o el modo de alumbrar de las estrellas.
Imagino – Jorge Accame
Imagino a mis padres / en sus primeros bailes / mirándose a los ojos / y la música de la orquesta / que le daba otro significado a sus vidas. / Él le diría alguna palabra hermosa / y ella se sonrojaría agradeciendo / o no: / no hablarían / en sus cuerpos tan jóvenes / girando en el salón salpicado por las luces
Dios mientras se miraran / siempre sería verano / siempre bailarían / y el mundo se parecería mucho al paraíso
siempre sería siempre
Después ocurrieron cosas / suelen ocurrir y acaso esté bien que así sea
pero aún algunas noches / sostienen miradas / que me permiten oír la música / en aquellos salones / y el murmullo del vestido de mi madre / radiante de felicidad /al girar sobre sí misma
pero aún algunas noches / sostienen miradas / que me permiten oír la música / en aquellos salones / y el murmullo del vestido de mi madre / radiante de felicidad /al girar sobre sí misma
domingo, junio 22, 2008
Me Encanta Dios - Jaime Sabines
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida - no tú ni yo - la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa sé el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho- frente al ataque de los antibióticos- !bacterias mutantes¡ Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer mas amada, el perrito y la pulga, la piedra mas antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
El Rock de la Cárcel - Jorge Boccanera
Ella pone la radio a todo volumen cuando intento escribir, / cuando quiero dormir / ella baila en el piso de arriba. / Baja las escaleras con fuerte zapateo, / sus hijos lloran, / sus perros ladran. / Todo el santo día hay personas que tocan a mi puerta / y por toda disculpa dicen: me equivoqué de puerta. / Ahora sube las escaleras corriendo, da un portazo en su cuarto y discute a los gritos. / Sus hijos ladran, / sus perros lloran. / Con ella el vecindario es mucho más que una riña de gallos en el techo, / mucho peor que una explosión adentro de la almohada. / Un día respiré profundo, subí las escaleras, / me atendió un hombre que estaba agonizando. / Dije tímidamente, me equivoqué de puerta, / mis hijos lloran, / mis perros ladran. / Ella tiene la radio a todo volumen cuando intento escribir, / cuando quiero dormir / ella baila en el piso de arriba.
Hace años que mi único deseo es cruzarme con ella en la escalera. / Y decirle a la cara: ¡me voy! / Y rociarla con nafta. / Y apagar mi cigarro en su vestido rojo.
El Mundial - Carlos Ferreyra
Aquello fue mundial. / Hicimos pelota nuestros miedos. / Le pusimos un caño a los horrores. / Gritamos el horror como si fuera un gol! / Eludimos la angustia. / Gambeteamos el nudo que nos poblaba el vientre.
Desde el fondo de los ríos, / desde alguna fosa tan común que ya no importa, / los destrozados muertos / vinieron a llorar aquí la inexplicable fiesta. / ¡Cuánto bailamos en aquellos días! ¿no? / ¡Qué dulce fue el mareo del engaño! / ¡Qué ganas de ignorarlo todo! / de creer que había vuelto el perfume de las buenas cosas …
Lo malo fue el final / indigno y torpe. / Aquellos cadáveres volviendo al lecho de los ríos, / a las comunes fosas; / meneándo la cabeza, / canturreando una canción de olvido. Y nosotros allí, con esos bombos, / con esas insensatas banderas sudorosas. / Con el mundo al revés, / hecho pelota…
Desde el fondo de los ríos, / desde alguna fosa tan común que ya no importa, / los destrozados muertos / vinieron a llorar aquí la inexplicable fiesta. / ¡Cuánto bailamos en aquellos días! ¿no? / ¡Qué dulce fue el mareo del engaño! / ¡Qué ganas de ignorarlo todo! / de creer que había vuelto el perfume de las buenas cosas …
Lo malo fue el final / indigno y torpe. / Aquellos cadáveres volviendo al lecho de los ríos, / a las comunes fosas; / meneándo la cabeza, / canturreando una canción de olvido. Y nosotros allí, con esos bombos, / con esas insensatas banderas sudorosas. / Con el mundo al revés, / hecho pelota…
El Héroe - Caetano Veloso
Nací en un lugar que se transformo en Villa Miseria / Crecí en un lugar que ya fue / Pero crecí al borde / Me hice gigante, valiente, inteligente / Por un pelo no soy bandido / Siempre quise todo lo que desmiente este país amenazador / Descubrí pronto que el camino / No era subir a un podio mundial / Y convertirme en un rico olímpico solito / Pero fomentar aquí el odio racial / La separación nítida entre las razas / Un ojo en la Biblia, otro en la pistola / Llenar los corazones y llenas las plazas / Con mi Guevara y mi Coca-Cola / No quiero jugar fútbol para esos ratones / Ya fui mulato, yo soy una legión de ex-mulatos / Quiero ser negro 100%. / Americano, sudafricano, todo menos el santo / Que la brisa del Brasil besa y empuja
Y, sin embargo, durante la danza / Después del fin del miedo y de la esperanza / Después de juntar al criminal, a la puta, al evangelista y al cana / Vi que el diseño de mi mismo es tal cual / El personaje que yo siempre creí que miraría con desdén total / Pero no es así conmigo / Es como en plena gloria espiritual que digo: / Yo soy el hombre cordial / Que vine a instaurar la democracia racial / Yo soy el hombre cordial / Que vine a afirmar la democracia racial / Yo soy el héroe / Solo Dios y yo sabemos como duele
lunes, junio 16, 2008
Amor en Otras Palabras – Rafael Bielsa
Con esas manos de acariciarte la espalda / llevare un fusil tal vez mañana, / con esta boca que no encuentran palabras / que te besa / llamo a gritos a mi gente / vivo a mi patria. / Con estas piernas las de irme temprano / marcharé si es debido a dar batalla, / y con los mismos ojos de mirar / apuntaré al corazón / al que me ataca. / Y este cuerpo que también es nuestro cuerpo / se pudrirá en la tierra, si me matan. / Así es cada hombre así lo hicieron / en la alegria y el dolor sobre la espalda. / Un grito y un silencio, un momento / para jugar en la vida a todo o nada. / Yo que hasta ayer dije amor / ahora hoy digo patria / que es como decir amor / amor en otras palabras.
Te desnudas Igual... - Jaime Sabines
Te desnudas igual que si estuvieras sola / y de pronto descubres que estás conmigo. / ¡Como te quiero entonces / entre las sábanas y el frió!
Te pones a flitrearme como a un desconocido / y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. / Pienso que soy tu esposo / y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa / de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo / y siento un escalofrío.)
Consejo que ya no es Necesario en Ninguna Parte del Mundo pero que en El Salvador... – Roque Dalton
No olvides nunca / que los menos fascistas / de entre los fascistas / también son / fascistas.
Che, Buenos Aires - Armando Tejada Gómez
Amanecí de niebla en los andenes. / Dicen que con la luna a las espaldas.
No sé en qué viento vine. Te traía / ese polvo tenaz, esa distancia / agreste y cereal como la tierra / donde recobras tu paloma diaria.
Toqué tu aroma gris. Crucé el tumulto / incorporándolo al sonido de mi sangre. / Empuñé el viejo amor. Entré a la lluvia / y me volví guitarra en tu regazo.
Dicen que desperté como naciendo / con todo el sol en vilo en las pestañas, / que salí a conocerte en las esquinas / donde ya eras leyenda, puro tango, / porque anduve de olvido y fui tu ausencia / durante mucho hueso y mucho llanto / y teníamos tanto que decirnos! / tanto país doliendo que contarnos!
Andabas multitud, cálido río / de muchedumbre mía y navegante, / pero te busqué el rostro donde sueñas / y me quedé en tus ojos a soñarte.
Te averigüé la vida y era urgente / compartir el insomnio en un estaño, / discutir ese asunto del otoño, / demorarme en tu vino mano a mano / hasta fundar esa alegría lenta / que arde en la sal más fuego de una lágrima / desde donde se crece a la ternura / porque uno es hombre así, che, Buenos Aires.
Se dio el amor. Andaba entre la gente / como una flor perdida entre los pájaros. / Lo vi cruzar crepúsculos y esquinas / llevándose la tarde de la mano. / Jugándose en las calles. Combatiendo / por el íntimo pan y el trecho de alba. / Todo el amor se dio incesantemente / y yo lo vi estallar en sudestada.
Después me preguntaste: ... qué hay del aire / y ese color Oeste del verano? / En qué cañaveral, aún gimiendo, / anda la suerte pobre de la Patria? / Qué árboles recuerdas? Qué camino / pisa la dura copla que me cantas? / Cómo quedó tu madre? Siempre cobre / bajo la luz enorme y camarada? / Se crece allá? Perdura lo profundo? / sigue subiendo el sol a nuestra causa? / Qué traes en los ojos? Cómo ejerces / tu oficio de badajo y de campana?-
Vos siempre de país...! / -Siempre andariego! / -Sacate el viento... / -La camisa agraria. / -Es hora que hagás sombra por Boedo / donde una luna bandoneón te aguarda...
Entonces, me quedé a contarte el viento / y a saberme tus vidas y milagros, / fundé la casa al sur con mi Gloriana, / un grillo Glorianita y otro Paula.
No sé por cuánto tiempo. No sabemos / qué tiempo de vivir es necesario / para serte guitarra, canto tuyo / crecido en el tumulto de tu canto.
De noche, suelo caminar tus lunas.
Dicen que ando de niebla...
No hagas caso.
domingo, junio 08, 2008
Me Gusta Llorar – Daniel Salzano
No me gustan los gritos / Ni los tipos que hablan por teléfono en el bar y se echan para atrás diciendo ¿me escuchás? / Me gustan las palabras / Me gustan los nombres:/ Ambrosio Olmos / Fino Pizarro / Osmar Maderna / Argentino Peñarol.
Otra cosa que me gusta es el corazón / El corazón de los elefantes mide cincuenta por cincuenta / el de los gorilas está rodeado por unos surcos que lo envuelven / como un matambre / son los famosos llamados de la selva / Me gusta mi corazón tal como lo radiografiaron / en el Hospital Italiano / en 1978 / parece el puño de un niño / enojado.
En una película / BODAS REALES / Fred Astaire / se levantaba se bañaba se secaba con la toalla / ponía un disco / empezaba a bailar / y cuando terminaba / ya sabía qué camisa / debía ponerse/ Fred Astaire es otro nombre / que me gusta mucho.
No he visto nada más hermoso que un niño dormido / No he visto nada más hermoso que KING KONG / la versión de 1933 / me gustaría encontrarlo alguna vez / y preguntarle si valió la pena amar hasta morir / Acabo de advertir que las películas que más me gustan son en blanco y negro : / El BUSCAVIDAS / EL HOMBRE QUE MATO A LIBERTY BALANCE / y una que vi en el salón de actos de Unione e Fratellanza: un padre y un hijo / robaban una bicicleta.
Me gusta llorar/ y las mujeres que lloran / Me enamoré de una lágrima propiamente dicha / asomada a los ojos de mi mujer.
¿Han escuchado alguna vez a Bix Beiderbecke? / Cuando Bix tocaba / las chicas comenzaban a bailar / y desaparecían en el aire / A veces me peino como él / y salgo a caminar con el diario enrollado debajo del brazo/ Así llevaba él la trompeta Me gusta / Beiderbecke.
Cada vez que veo una revista vieja le paso la mano por la tapa / En la del Rayo Rojo salía Colt Miller / en la del El Gráfico salía Pedro Salas / y en la de Radiolandia salía Amelia Bence / De grande me hubiera gustado ser como Armando Bó / y tener una novia como Gene Tierney / ¿Es verdad lo que andan diciendo por ahí Gene Tierney que te has muerto?
Odio subir escaleras / estar solo / y perder al ping pong.
Y ahora / hablemos de sexo / Hacer el amor contra la tapia del colegio de las hermanas / con la luna ahí nomás / eso me gustaba.
Me gustaría robar la foto de César Vallejo fumando en París que tiene la Biblioteca Nacional / Me gusta fumar / Me gusta París.
Hay veces que pienso en el pasado y no sé si me gusta o no me gusta / ¿A quién no le gusta tomarse un cafecito en la vereda del Sorocabana ? / El Sorocabana es un bar que me gusta mucho / Una vez estaba solo / en la vereda del bar / y empecé a llorar / Pero eso ya lo dije / me gusta llorar / y odio estar solo.
viernes, mayo 23, 2008
Flores en la Tumba de un Vasquito - Joaquín Sabina
Excepto las de la imaginación / había perdido todas las batallas. / Un domingo sin fútbol nos contó, / vencido, que tiraba la toalla / y nadie lo creyó
Pero, esta vez, no iba de farol; / al día siguiente se afanó una cuerda / y, en lugar de rezar una oración, / mandó al mundo a la mierda / y de un palo borracho se colgó.
Debía luca y media de alquiler, / dejó en herencia un verso de Neruda, / un tazón con barquitos de papel / flotando en el café / y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió / en un hueso de lujo para el perro / y en pagar al contado la mejor / corona que encontró… / para que hubiera flores en su entierro.
Veinte años atrás lo conocí / en Londres, conspirando contra Franco. / Era el rey del aceite de hachís / y le excitaba más robar un banco / que el mayo de París.
Por Florida lo vi la última vez, / con su traje anacrónico y marchito, / estudiando el menú de un cabaret, / “¡hay comida, mi plato favorito!” / gritó para joder.
Debía luca y media de alquiler, / una lágrima de Líli Marlen / flotando en el café / y una guitarra tísica y viuda.
Lo poco que tenía lo invirtió / en un hueso de lujo para el perro / y en pagar al contado la mejor / corona que encontró…/ para que hubiera flores en su entierro.
Parece que fue ayer cuando se fue / al barrio que hay detrás de las estrellas, / la muerte, que es celosa y es mujer, / se encaprichó con él / y lo llevó a dormir siempre con ella.
Segundo Informe Para Ausentes – Armando Tejada Gómez
Es increíble: he muerto / y ando por mi casa. / Vienen amigos. Beben / y, minuciosamente, / se acuerdan del pasado.
Me recuerdan: ¿te acuerdas / de aquello que cantabas? / -¿Cómo era esa del niño? / -¿La del laurel es tuya? / -Yo le oí esa canción / a la Mercedes Sosa. / Hablaba de la tierra... / (puta, si me acordara!) / Era una que decía / que el que no cambia todo / no cambia nada. / Hacé memoria. Dale! / (Puta, mi me acordara!)
Insepulto, le agrego / más brasas al asado. / Pienso en ustedes. / Echo más leña al fuego. / Digo: el humo bombero / me ha mojado esta lágrima. / Pienso a lo lejos. Sé / que no debo llorarlos. / Aunque esté muerto / y ande como Juan por su casa.
Cielo blanco – Hamlet Lima Quintana
No veo el cielo madre, sólo un pañuelo blanco / no sé si aquella noche yo te estaba pensando / o si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos /
pero entré en otra historia con el cielo cambiado.
No me duele la carne que se fue desgarrando / me duele haber perdido las alas de mi canto / las posibilidades de estar en el milagro / y recoger las flores que caen de tu llanto.
No quiero que me llores, mírame a tu costado / mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado / mi voz está en las voces de los "iluminados" / que caminan contigo por la ronda de Mayo.
No quiero que me llores ahora que te hablo / mi corazón te crece cuando extiendes las manos / y acaricias las cosas que siempre hemos amado / la libertad y el alma de todos los hermanos.
No sé si aquella noche amanecí llorando / o si alguna paloma se me murió de espanto / la vida que ha esperado tanto / es el cielo que crece sobre tu pañuelo blanco.
No quiero que me llores, mírame a tu costado / mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado / mi voz está en las voces de los "ilumunados" / que caminan contigo por la ronda de Mayo.
pero entré en otra historia con el cielo cambiado.
No me duele la carne que se fue desgarrando / me duele haber perdido las alas de mi canto / las posibilidades de estar en el milagro / y recoger las flores que caen de tu llanto.
No quiero que me llores, mírame a tu costado / mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado / mi voz está en las voces de los "iluminados" / que caminan contigo por la ronda de Mayo.
No quiero que me llores ahora que te hablo / mi corazón te crece cuando extiendes las manos / y acaricias las cosas que siempre hemos amado / la libertad y el alma de todos los hermanos.
No sé si aquella noche amanecí llorando / o si alguna paloma se me murió de espanto / la vida que ha esperado tanto / es el cielo que crece sobre tu pañuelo blanco.
No quiero que me llores, mírame a tu costado / mi sangre está en la sangre de un pueblo castigado / mi voz está en las voces de los "ilumunados" / que caminan contigo por la ronda de Mayo.
domingo, mayo 11, 2008
Fragmentos de un Decurso Amoroso – Sergio Cordero
No seré Dios / pero / he creado el amor / a tu imagen y semejanza
Recorriéndote – Gioconda Belli
Quiero morder tu carne, / salada y fuerte, / empezar por tus brazos hermosos / como ramas de ceibo, / seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños / ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza / hurgando la ternura, / ese pecho que suena a tambores y vida continuada. / Quedarme allí un rato largo / enredando mis manos / en ese bosquecito de arbustos que te crece / suave y negro bajo mi piel desnuda / seguir después hacia tu ombligo / hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo, / irte besando, mordiendo, / hasta llegar allí / a ese lugarcito / -apretado y secreto- / que se alegra ante mi presencia / que se adelanta a recibirme / y viene a mí / en toda su dureza de macho enardecido. / Bajar luego a tus piernas / firmes como tus convicciones guerrilleras, / esas piernas donde tu estatura se asienta / con las que vienes a mí / con las que me sostienes, / las que enredas en la noche entre las mías / blandas y femeninas. / Besar tus pies, amor, / que tanto tienen aun que recorrer sin mí / y volver a escalarte / hasta apretar tu boca con la mía, / hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento / hasta que entres en mí / con la fuerza de la marea / y me invadas con tu ir y venir / de mar furioso / y quedemos los dos tendidos y sudados / en la arena de las sábanas.
Juan López y John Ward – Jorge Luis Borges
Les tocó en suerte una época extraña. / El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heróico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. / López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote. / El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. / Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno,Abel. / Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. / El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
Pobrecito Tata Dios – Cuchi Leguizamón
Pobrecito Tata Dios / siempre solito y ausente / se moriría de aburrido / si no fuera por la gente. / Pobrecito Tata Dios / administrando perjuicios, / pobreza, muerte y olvido / la pucha con el oficio. / Pobrecito Tata Dios / ni siquiera cantar sabe / sin sentimiento ni sueño / no tiene Dios que lo ampare. / Pobrecito Tata Dios / cuándo aprenderá a ser gaucho / qué sabrá el pobre de amores / sin mujer y sin caballo. / Pobrecito Tata Dios / no le queda un solo amigo / siempre rodeado 'e adulones / que van a chuparle el vino
domingo, mayo 04, 2008
La Cultura y el Loco Amor – Roque Dalton
Yo te dije con toda seriedad / “qué largo camino anduve / para llegar hasta ti” / y tú me dijiste que ya parecía José Angel Buesa / y entonces me reí francamente / y te dije que los versos eran de Nicolás Guillén / y tú (que recién salías de tu clase de francés) / me contestaste que entonces era Nicolás Guillén / quién se parecía a José Angel Buesa / yo te dije que te excusaras inmediatamente con Nicolás Guillén y conmigo / y entonces me dijiste / que el verdadero culpable era yo / por llegar al José Angel Buesa esencial / a través de Nicolás Guillén / entonces yo te dije que la verdadera culpable eras tú / por ser tan puta / y ahí fue que me dijiste perdón / estaba equivocada / no es que te parezcas a José Angel Buesa / es que eres un José Angel Buesa.
Entonces yo saqué la pistola...
Entonces yo saqué la pistola...
Qué son Esas Palabras – Rafael Bielsa
Veinte años vivieron el uno junto al otro, / veinte años de cardo de cereal y de trilla, / la rueda del molino, acompasaba las horas / y el invierno dormía en la hiedra amarilla. / El cuidaba de todo, con prudencia callada, / lo mismo los ganados, que la cosecha fina, / ella cruzaba el patio, como rueda de espuela, / entre el pozo de agua, la mesa de harina. / En inviernos atroces, en veranos soleados, / durante veinte años, se hicieron compañía, / nunca se preguntó, si la había querido, / qué son esas palabras,/ estaba y la tenía. / El no necesitaba noción mas detallada, / que conocer su nombre, y el nombre lo sabía, / él la llamaba Carmen en la sombra y la tarde, / cuando la luz es lámpara de mecha tardía. / Veinte años vivieron el uno junto al otro, / sin ver apenas médico, peón, colono, artista, / el tren pasaba lejos como un cuento de infancia, / y él no se preguntaba si en verdad la quería. / Ella murió lustrando la vajilla de plata, / en el ancho silencio de la tarde vacía, / el aprendió de golpe, como caen las heladas, / que el amor es amor, aunque no se lo diga.
Tristeza de Amador - Daniel Salzano
Este poema está musicalizado por Jairo en su CD "Ferroviario" del 2004
Estaba Amador / pensando en nueve de cada diez estrellas / Mirando la luna, / ignorando que la luna lo miraba / Cuando supo por aquel viento que le paro / los pelos del almaQue había llegado la tristeza, / que había llegado la tristeza / la del pájaro enjaulado, / la patrona de los enanos, / la que nunca tuvo novio Que había llegado la tristeza, / la tristeza que nunca había conocido / Con sus labios filosos, / sus tules que flotaban / y un jazmín peludo entre los ojosAmador... vengo a buscarte / Amador... vengo a peinarte con sangre / Amador... vengo a medirte la sombra / Amador... a sentarme en tus rodillasVoy a clavarte cien gritos amador, / y no pidas una sola miel / de ahora en adelantePero al verla tan flaquita, / tan hermana de la muerte / Amador le paso un beso / por su pecho sin pechos / la palpó de pubis, la puso de espaldas al infierno / le apartó las golondrinas de la frente, / le dijo voy a meterme en tu corazón.Y la voz de amador se movía / con la ternura de la arena / y su cuerpo se movía / con el misterio de los navegantesHasta que la tristeza se durmió, / hasta que la tristeza se durmió / y amador velaba su sueño, / y la luna velaba por el de los amantesVoy a dormirme en tus brazos Amador / y quiero que me olvides / cuando te despiertes
Cacerola de Teflón - Ignacio Copani
No te oí en los días del silencio atronador. / No te oí junto a las madres del dolor, / no sonaste ni de lejos, por los chicos, por los / viejos olvidados.
No te oí. Puede ser que ya no estoy oyendo bien, / pero al borde de las rutas de Neuquén, / no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos / yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente, / que resiste comprender que hay tanta gente / que en sus pobres recipientes solo guarda una ilusión.
Cacerola de teflón, volvé al estante, / que la calle es de las ollas militantes / con valiente aroma de olla popular. / Cacerola de teflón, a los bazares, / o a sonar con los tambores militares / como tantas veces te escuché sonar.
No te oí cuando el ruido de las fábricas paró, / cuando abril su mar de lágrimas llenó. / No te oí con los parientes del diciembre / adolescente y asfixiado
No te oí. Puede ser que mis orejas oigan mal, / pero nunca te he sentido en la Rural, / reclamar por el jornal de los peones yerbateros, / por la rentabilidad de los obreros, / por el tiempo venidero, por que venga para todos.
No te oí ni te oiré porque no hay modo / de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón. / Cacerola de teflón, volvé al estante / de los muebles de las casas elegantes / que las cocineras te van a extrañar. / Cacerola de teflón, a los bazares / O a sonar en los conciertos liberales / Como tantas veces te escuché sonar.
No te oí en el puente de Kosteki y Santillán / No te oí por el ingenio en Tucumán / No te oí en los desalojos, ni en los barrios inundados de este lado. / No te oi en la esquina de Rosario que estalló / cuando el angel de la bici se cayó / y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.
Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo / por un joven sin trabajo, a la deriva. / Debe ser que desde arriba, desde los pisos más altos / no se ve nunca el espanto y las heridas.
Cacerola de teflón, volvé al estante / Yo me quedo en una marcha de estudiantes / donde vos nunca supiste resonar. / Cacerola de teflón, a los bazares / o a llenarte de los más ricos manjares / que en la calle no se suelen encontrar. / Cacerola de teflón andá a cagar
No te oí. Puede ser que ya no estoy oyendo bien, / pero al borde de las rutas de Neuquén, / no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos / yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente, / que resiste comprender que hay tanta gente / que en sus pobres recipientes solo guarda una ilusión.
Cacerola de teflón, volvé al estante, / que la calle es de las ollas militantes / con valiente aroma de olla popular. / Cacerola de teflón, a los bazares, / o a sonar con los tambores militares / como tantas veces te escuché sonar.
No te oí cuando el ruido de las fábricas paró, / cuando abril su mar de lágrimas llenó. / No te oí con los parientes del diciembre / adolescente y asfixiado
No te oí. Puede ser que mis orejas oigan mal, / pero nunca te he sentido en la Rural, / reclamar por el jornal de los peones yerbateros, / por la rentabilidad de los obreros, / por el tiempo venidero, por que venga para todos.
No te oí ni te oiré porque no hay modo / de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón. / Cacerola de teflón, volvé al estante / de los muebles de las casas elegantes / que las cocineras te van a extrañar. / Cacerola de teflón, a los bazares / O a sonar en los conciertos liberales / Como tantas veces te escuché sonar.
No te oí en el puente de Kosteki y Santillán / No te oí por el ingenio en Tucumán / No te oí en los desalojos, ni en los barrios inundados de este lado. / No te oi en la esquina de Rosario que estalló / cuando el angel de la bici se cayó / y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.
Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo / por un joven sin trabajo, a la deriva. / Debe ser que desde arriba, desde los pisos más altos / no se ve nunca el espanto y las heridas.
Cacerola de teflón, volvé al estante / Yo me quedo en una marcha de estudiantes / donde vos nunca supiste resonar. / Cacerola de teflón, a los bazares / o a llenarte de los más ricos manjares / que en la calle no se suelen encontrar. / Cacerola de teflón andá a cagar
domingo, abril 27, 2008
La Montonera - Joan Manuel Serrat
Este poema, escrito y musicalizado por el Nano, está dedicado a una amiga suya llamada Alicia, que militaba en Montoneros, y a quien Serrat conoció en el ’69 (una de las primeras veces que estuvo en Argentina) y a la que creyó, durante muchos años, asesinada por la Triple A.
Alicia salía por las noches pesadas de fines de los ‘60 y principios de los ’70, cuando el pueblo peronista clamaba por el regreso del Líder desde el exilio, a pintar «Luche y vuelve» en las paredes de Buenos Aires.
Es interesante la lectura que hace Serrat del fervor de aquella juventud y de cómo esas ganas genuinas de cambiar las cosas fueron usadas por sus dirigentes, incluido el viejo General (por aquellos años pasaron de ser una “juventud maravillosa” para ser “imberbes estúpidos” el 1º de mayo del ’74 cuando los echó de la Plaza de Mayo): Serrat cierra el poema con unos versos sacados de “El Cantar del Mio Cid”: “Qué buen vasallo sería /si buen señor tuviera”
Según se cuenta, Alicia sobrevivió a la Triple A y a la dictadura.
La canción nunca fue grabada comercialmente pero existen algunas versiones grabadas en forma clandestina (¡¡¡Yo la tengo, yo la tengo!!!)
Alicia salía por las noches pesadas de fines de los ‘60 y principios de los ’70, cuando el pueblo peronista clamaba por el regreso del Líder desde el exilio, a pintar «Luche y vuelve» en las paredes de Buenos Aires.
Es interesante la lectura que hace Serrat del fervor de aquella juventud y de cómo esas ganas genuinas de cambiar las cosas fueron usadas por sus dirigentes, incluido el viejo General (por aquellos años pasaron de ser una “juventud maravillosa” para ser “imberbes estúpidos” el 1º de mayo del ’74 cuando los echó de la Plaza de Mayo): Serrat cierra el poema con unos versos sacados de “El Cantar del Mio Cid”: “Qué buen vasallo sería /si buen señor tuviera”
Según se cuenta, Alicia sobrevivió a la Triple A y a la dictadura.
La canción nunca fue grabada comercialmente pero existen algunas versiones grabadas en forma clandestina (¡¡¡Yo la tengo, yo la tengo!!!)
Con esas manos de quererte tanto / pintaba en las paredes «Luche y Vuelve» / manchando de esperanzas y de cantos / las veredas de aquel sesenta y nueve... / Con esas manos de enjugar sudores, / con esas manos de parir ternura, / con esas manos que volvieron / la fe en la nueva primavera / bordaba la esperanza montonera.
Con esas manos que pintaban / la historia de celeste y blanco, / con esas manos de quererte tanto...
Cómo quie’ usted / que no ande de acá pa’ allá / cargando la primavera, / cayéndose y volviéndose a levantar / la montonera.
Qué buen vasallo sería / si buen señor tuviera.
Y cómo quie’ usted / que no ande de acá pa' allá / luchando la primavera, / cayéndose y volviéndose a levantar / la montonera.
Qué buen vasallo sería / si buen señor tuviera.
Con esas manos que pintaban / la historia de celeste y blanco, / con esas manos de quererte tanto...
Cómo quie’ usted / que no ande de acá pa’ allá / cargando la primavera, / cayéndose y volviéndose a levantar / la montonera.
Qué buen vasallo sería / si buen señor tuviera.
Y cómo quie’ usted / que no ande de acá pa' allá / luchando la primavera, / cayéndose y volviéndose a levantar / la montonera.
Qué buen vasallo sería / si buen señor tuviera.
sábado, abril 19, 2008
El Bienaventurado - Armando Tejada Gómez
Aquel hombre de enfrente, / simple de corazón, / agonizó sus años / corriendo a tres empleos. / Un día, simplemente, / su simple corazón / le estalló en una esquina / y despertó en el cielo.
Dios, bonachón y antiguo, / le dio la bienvenida, / palmeándolo y diciendo: / Qué cuenta de la vida?
Y aquel hombre de enfrente, / simple de corazón, / se quedó boquiabierto / y preguntó: qué vida?
Juan Panadero - Manuel J. Castilla
Cuenta el Cuchi Leguizamón "Mire, nosotros teníamos un amigo, don Juan Riera, quien era propietario de una panadería en la calle Lerma. Manuel (J. Castilla) todas las mañanas le compraba el pan calentito, pero una vez al Barbudo lo dejaron sin trabajo en el diario El Intransigente, entonces no fue más. Pero al poco tiempo Rierita comenzó a llevarle personalmente el pan de la mañana. Manuel le dijo que no lo aceptaba porque no podía pagarlo y ¿sabe qué le contestó Rierita? ‘Antes cuando usted podía, venía y me compraba el pan, pero ahora que no puede es mi obligación llevárselo todos los días’. Mire qué filosofía."
Qué lindo que yo me acuerde/ de Don Juan Riera cantando / que así le gustaba al hombre / lo nombren de vez en cuando
Qué lindo que yo me acuerde/ de Don Juan Riera cantando / que así le gustaba al hombre / lo nombren de vez en cuando
Panadero Don Juan Riera / con el lucero amasaba / y daba esa flor de trigo / como quien entrega el alma
Cómo le iban a robar / ni queriendo a Don Juan Riera / si a los pobres les dejaba / de noche la puerta abierta
A veces hacía jugando / un pan de palomas blancas. / Harina su corazón, / al cielo se le volaba
Por su amistad en el vino / sin voz queriendo cantaba / Y a su canción como al pan / la iban salando sus lagrimas
miércoles, abril 09, 2008
Helpless (And in My Mind I Still need a Place to Go) – José Eugenio Sánchez
sobre esta cama donde se acostó el mar / y se guardaron las cenizas de alejandría / y las hormigas almacenaron las provisiones durante el verano del holocausto / y la más despreciable hechicera escribió su recetario para exterminar el mal de amor
en la mismísima cama donde la maja y las venus posaron / donde juana la loca veló a felipe el hermoso por siete provincias / donde el espíritu santo fecundó a maría
aquí en la única cama traficada por fenicios / que sirvió de mapa para barbarroja / y fue alfombra mágica del príncipe isthar
en la auténtica cama donde parió la primera elefanta en cautiverio / donde charly parker tocó por última vez el saxofón y a una mujer al mismo tiempo / y –años antes- jesús meditó su discurso del monte de los olivos / es donde entiendo que cada cama es un país que no existe / si no es con tu presencia
en la mismísima cama donde la maja y las venus posaron / donde juana la loca veló a felipe el hermoso por siete provincias / donde el espíritu santo fecundó a maría
aquí en la única cama traficada por fenicios / que sirvió de mapa para barbarroja / y fue alfombra mágica del príncipe isthar
en la auténtica cama donde parió la primera elefanta en cautiverio / donde charly parker tocó por última vez el saxofón y a una mujer al mismo tiempo / y –años antes- jesús meditó su discurso del monte de los olivos / es donde entiendo que cada cama es un país que no existe / si no es con tu presencia
lunes, abril 07, 2008
El Sol de la Tarde - Constantino Kavafis
Este cuarto, qué bien lo conozco. / Ahora se alquila y también el de al lado / para oficinas comerciales. Toda la casa se convirtió / en oficinas de corredores, / de comerciantes, de compañías.
Ah, este cuarto, qué familiar me es.
Aquí cerca de la puerta estaba el canapé, / y delante de él una alfombra persa; / al lado la repisa con dos floreros amarillos. / A la derecha, no, enfrente, un armario con espejo. / En el centro la mesa donde escribía, / y las tres grandes sillas de mimbre. / Junto a la ventana estaba la cama / donde nos amamos tantas veces.
Aún deben estar en alguna parte esas pobres cosas.
Junto a la ventana estaba la cama; / el sol de la tarde llegaba hasta el medio.
...Las cuatro de la tarde, nos habíamos separado / sólo por una semana... Ay, / esa semana se volvió eterna.
Poesía Griega Moderna, 1997 Traducción de Horacio Castillo
Ah, este cuarto, qué familiar me es.
Aquí cerca de la puerta estaba el canapé, / y delante de él una alfombra persa; / al lado la repisa con dos floreros amarillos. / A la derecha, no, enfrente, un armario con espejo. / En el centro la mesa donde escribía, / y las tres grandes sillas de mimbre. / Junto a la ventana estaba la cama / donde nos amamos tantas veces.
Aún deben estar en alguna parte esas pobres cosas.
Junto a la ventana estaba la cama; / el sol de la tarde llegaba hasta el medio.
...Las cuatro de la tarde, nos habíamos separado / sólo por una semana... Ay, / esa semana se volvió eterna.
Poesía Griega Moderna, 1997 Traducción de Horacio Castillo
domingo, abril 06, 2008
No, No Siempre fui tan Feo - Roque Dalton
Lo que pasa es que tengo una fractura en la nariz / que me causó el tico Lizano con un ladrillo / porque yo decía que evidentemente era penalty / y él que no y que no y que no / nunca en mi vida le volveré a dar la espalda a un futbolista tico / el padre Achaerandio por poco se muere del susto / ya que al final había más sangre que en un altar azteca / y luego fue Quique Soler que me dio en el ojo derecho / la pedrada más exacta que cabe imaginarse / claro que se trataba de reproducir la toma de Okinawa / pero a mí me tocó ruptura de la retina / un mes de inmovilización absoluta (¡a los once años!) / visita al doctor Quevedo en Guatemala y al doctor / Bidford que usaba una peluca colorada / por eso es que en ocasiones bizqueo / y que al salir del cine parezco un drogadicto desvelado / la otra razón fue un botellazo de ron / que me lanzó el marido de María Elena / en realidad yo no tenía ninguna mala intención / pero cada marido es un mundo / y si pensamos que él creía que yo era un diplomático argentino / hay que dar gracias a Dios / la otra vez fue en Praga nunca se supo / me patearon cuatro delincuentes en un callejón oscuro / a dos cuadras del Ministerio de Defensa / a cuatro cuadras de las oficinas de la Seguridad / era víspera de la apertura del Congreso del Partido / por lo que alguien dijo que era una demostración contra el Congreso / (en el Hospital me encontré con otros dos delegados / que habían salido de sus respectivos asaltos / con más huesos rotos que nunca) / otro opinó que fue un asunto de la CIA para cobrarse mi escapatoria de la / cárcel / otros más que una muestra de racismo antilatinoamericano / y algunos que simplemente las universales ganas de robar / el camarada Sóbolev vino a preguntarme / si no era que yo le había tocado el culo a alguna señora acompañada / antes de protestar en el Ministerio del Interior / en nombre del Partido Soviético / finalmente no apareció ninguna pista / y hay que dar gracias a Dios nuevamente / por haber continuado como ofendido hasta el final / en una investigación en la tierra de Kafka / en todo caso (y para lo que me interesa sustentar aquí) / los resultados fueron / doble fractura del maxilar inferior / conmoción cerebral grave / un mes y medio de hospital y / dos meses más engullendo licuado hasta los bistecs / y la última vez fue en Cuba / fue cuando bajaba una ladera bajo la lluvia / con un hierro M-52 entre manos / en una de esas salió de no sé donde un toro / yo me enredé las canillas en la maleza y comencé a caer / el toro pasó de largo pero como era un gran huevón / no quiso volver para ensartarme / pero de todos modos no fue necesario porque / como les iba contando yo caí encima del hierro / que no supo hacer otra cosa que rebotar como una revolución en África / y me partió en tres pedazos el arco cigomático / (muy importante para la resolución estética de los pómulos)
Eso explica por lo menos en parte mi problema.
Eso explica por lo menos en parte mi problema.
sábado, abril 05, 2008
Sencillos Deseos - Gioconda Belli
Hoy quisiera tus dedos / escribiéndome historias en el pelo, / y quisiera besos en la espalda, / acurrucos, que me dijeras / las más grandes verdades / o las más grandes mentiras, / que me dijeras por ejemplo / que soy la mujer más linda, / que me querés mucho, / cosas así, tan sencillas, tan repetidas, / que me delinearas el rostro / y me quedaras viendo a los ojos / como si tu vida entera / dependiera de que los míos sonrieran / alborotando todas las gaviotas en la espuma. / Cosas quiero como que andes mi cuerpo / camino arbolado y oloroso, / que seas la primera lluvia del invierno / dejándote caer despacio / y luego en aguacero. / Cosas quiero, como una gran ola de ternura / deshaciéndome un ruido de caracol, / un cardumen de peces en la boca, / algo de eso frágil y desnudo, / como una flor a punto de entregarse / a la primera luz de la mañana, / o simplemente una semilla, un árbol, / un poco de hierba.
Jeremías - Jorge Fandermole
Jeremías,/ apretado de colores, sonreía; / desgajado de sollozos, / convirtiendo, trozo a trozo, / la tristeza en alegría. / Polvo y trapos, / él se desprende de su alma a manotazos... / Que se rían en las gradas / de su pena enmascarada, / que le devuelvan de su alma los pedazos. / Hubo un tiempo de cielos claros, / de vida que lo llevaba de la mano... / Y cobardeando, por lo bajo, / se arrancó el amor de cuajo / e hizo de su carpa / su cielo de payaso.
Madrugadas / son de lágrimas calientes en su almohada; / que cuando el público pide sonreir, / él llora y ríe / por su rosa de cachada. / Muy a prisa / buscó el vuelo que le devolvió la risa / de trapecio y pista en sombra / de mil niños que lo nombran, / de muerte que lo acaricia.
Silencio, / que envuelve gritos... / Y una niñá lo lloró / muy despacito... / Borró de miedo su intento / por volver a estar contento / y tener, del cielo azul, / un pedacito.
Este poema fue musicalizado por Juan Carlos Baglietto y está en su "Baglietto" de 1983
Señalada por el Indice del Sol - Rafael Bielsa
La recuerdo a mi madre algunas tardes / cuando cedo a la costumbre de la siesta / de chico era penado no dormirlas, / con terribles temporadas sin veredas. / La recuerdo a mi madre soberana, / sobre un inquieto trompo de polleras, / sonriente como bota que han lustrado, / victoriosa como trigo que verdea.
Se entendía con los gallos y la luna, / si quería que le dieran hora buena, / y para ella el día ya era viejo, / cuando el sol asomaba a sus tareas.
Era un garito oscuro la cocina, / y allí ganaba ella sus apuestas, / en un truco con naipes de lechuga, / o un billar culinario con ciruelas, / A los patios enormes de la infancia, / iba mi madre y allí dejaba huellas, / cada año hasta hoy las ha seguido, /el malvón para encontrar la primavera.
Ella hizo de la vida y sus suburbios, / una cuestión de amor y de pureza, / señalada por el índice del sol, / anda mi madre para que yo la vea.
Se entendía con los gallos y la luna, / si quería que le dieran hora buena, / y para ella el día ya era viejo, / cuando el sol asomaba a sus tareas.
Era un garito oscuro la cocina, / y allí ganaba ella sus apuestas, / en un truco con naipes de lechuga, / o un billar culinario con ciruelas, / A los patios enormes de la infancia, / iba mi madre y allí dejaba huellas, / cada año hasta hoy las ha seguido, /el malvón para encontrar la primavera.
Ella hizo de la vida y sus suburbios, / una cuestión de amor y de pureza, / señalada por el índice del sol, / anda mi madre para que yo la vea.
A Solas con Uno Mismo - Osvaldo Ardizzone
Cuando hayas perdido la sinceridad, / cuando te vuelvas convencional / y claudiques hasta tus más queridas convicciones. / Cuando te elabores los argumentos / para justificar tus miserias / y además las justifiques… / Cuando sacrifiques la amistad por el poder, / cuando festejes el humor de los mediocres / como la pobre copera lo hace con sus clientes. / Cuando te acostumbres a juzgar a los demás / por la calidad de la ropa que visten… / Cuando mires concuspicencia la mujer del amigo / que te tiende la mesa, el techo y hasta el lecho. / Cuando juzgues despreciativamente a un borracho, / cuando te erijas en juez / inflexible de una prostituta. / Cuando te sientas respetuoso de la Ley / nada más que por que pagas tus impuestos al día… / Cuando te inclines por lo que te conviene / y no por lo que realmente sientas. / Cuando después de tres días consecutivos / adviertas que ni una sola vez levantaste los ojos al cielo. / Cuando digas con la voz impostada del aforista / que deben existir los pobres y los ricos, / los trepadores y los fracasados, / los dirigentes y los dirigidos / y agregues por la misma impostada presuntuosidad / que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. / Cuando te refieras a la gente / y no te sientas incluido en ella. / Cuando pronuncies por primera vez / la palabra negro con asco, / cuando te sientas ufano y orgulloso de ser blanco, / cuando llegues a gerente / y además te sientas gerente, / cuando a fuerza de proclamar tu desprejuicio / desemboques sin escrúpulos en el crimen. / Cuando uses tus tarjetas en los velorios / para que nadie dude tu puntualidad… / Cuando entones canciones de protesta / porque está de gran moda cantarlas. / Cuando tus más queridos sueños literarios, / cuando la fresca espontaneidad de tu primer soneto / desemboca en la prosa gris y árida de un memorando ejecutivo. / Cuando asistas sin inmutarte a un desalojo. / Cuando proclames ante tus hijos tu brillante carrera de triunfador. / Cuando dejes de concurrir a los parques. / Cuando dejes de mirarle los ojos a las muchachas. / Cuando ya no te quede la posibilidad de un asombro, / ni un resto de candor ni una lágrima para una pena / ni el estremecimiento de un hermano / ni el valor para juzgarte en un gesto. / Cuando pierdas la facultad de arrepentirte, / Cuando seas incapaz de perdonar. / Cuando te sientas vacío para querer. / Cuando maquines por primera vez… / Entonces ¿de que te servirá el poder?, / ¿de que el dinero? / ¿de qué los amoríos fáciles? / ¿de que las frases huecas, de que tu vida? / Por que entonces con solo mirarte al espejo / Comprobarías que te has transformado en lo que se dice comúnmente ¡una mierda!
viernes, agosto 10, 2007
El Hombre y el Caballo - Nikíforos Vretakos
Tenía un caballo. Fue a la guerra. / No habían pasado dos meses cuando regresó / con un pie amputado. Al verlo / su caballo relinchó. / Pocos días después, se lo requisaron.
Nunca volvió.
Y desde entonces, cuando quería /recordar algo inolvidable / de su vida, algo hermoso / —la Virgen, Cristo o el sol por ejemplo— / recordaba aquel relincho.
Poesía Griega Moderna, 1997 - Traducción de Horacio Castillo
Nunca volvió.
Y desde entonces, cuando quería /recordar algo inolvidable / de su vida, algo hermoso / —la Virgen, Cristo o el sol por ejemplo— / recordaba aquel relincho.
Poesía Griega Moderna, 1997 - Traducción de Horacio Castillo
viernes, julio 13, 2007
El Angel de la Bicicleta - Luis Gurevich
"El ángel de la bicicleta" cuenta la historia de Claudio "Pocho" Lepratti. Claudio tenía 35 años y vivía en el barrio Ludueña, (ciudad de Rosario, Argentina) sirviendo a la gente como integrante de la comunidad salesiana. Trabajaba en una escuelita de bajos recursos, colaborando con un comedor infantil. Se movilizaba en su bicicleta y siempre estaba dispuesto a ayudar a su prójimo. Según cuenta el padre Nestor Gastaldi: "Pocho era un pacífico, comprometido con el barrio. El sueldo que sacaba en la escuela lo ponía a disponibilidad de la gente de la villa que lo necesitaba". En diciembre del 2001, en medio de la aguda crisis sociopolítica que vivía la Argentina, fue asesinado de un balazo en la garganta, mientras le pedía a la policía que no disparase contra el comedor donde él colaboraba, ya que adentro había chicos comiendo. Después de aquel asesinato, por las calles de Rosario aparecieron graffitis en los que se ve una bicicleta alada, recordando a Claudio.
León Gieco le puso música, y, como canción, esta en su "Por favor, perdón y gracias"
León Gieco le puso música, y, como canción, esta en su "Por favor, perdón y gracias"
Cambiamos ojos / por cielo. / Sus palabras tan dulces, tan claras / cambiamos por truenos. /Sacamos cuerpo, / pusimos alas. / Y ahora vemos una bicicleta alada que viaja / por las esquinas del barrio, / por calles, / por las paredes de baños / y cárceles.
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
Cambiamos fe / por lágrimas. / Con qué libro se educó esta bestia / con saña y sin alma? /Dejamos ir / a un ángel, / y nos queda esta mierda que nos mata sin importarle / de dónde venimos, / qué hacemos, / qué pensamos, / si somos obreros, curas / o médicos
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
Cambiamos buenas / por malas. / Y al ángel de la bicicleta / lo hicimos de lata. / Felicidad por llanto. / Ni la vida ni la muerte se rinden / con sus cunas y sus cruces. / Voy a cubrir / tu lucha / más que con flores. / Voy a cuidar / de tu bondad / más que con plegarias.
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
Cambiamos fe / por lágrimas. / Con qué libro se educó esta bestia / con saña y sin alma? /Dejamos ir / a un ángel, / y nos queda esta mierda que nos mata sin importarle / de dónde venimos, / qué hacemos, / qué pensamos, / si somos obreros, curas / o médicos
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
Cambiamos buenas / por malas. / Y al ángel de la bicicleta / lo hicimos de lata. / Felicidad por llanto. / Ni la vida ni la muerte se rinden / con sus cunas y sus cruces. / Voy a cubrir / tu lucha / más que con flores. / Voy a cuidar / de tu bondad / más que con plegarias.
¡Bajen las armas / que aquí solo hay pibes comiendo!
jueves, marzo 01, 2007
Pensándolo Bien ... - Jaime Sabines
Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar, / que alrededor de los 50's son muy peligrosos la grasa / y el cigarro, / que hay que conservar la figura / y dar la batalla al tiempo, a la vejez.
Expertos bien intencionados y médicos amigos / me recomiendan dietas y sistemas / para prolongar la vida unos años más. / Lo agradezco de todo corazón / pero me río de tan vanas recetas y tan escaso afán. / La muerte también rie de todas esas cosas.
La única recomendación que considero seriamente / Es la de llevar una mujer joven a la cama / Porque a estas alturas, la juventud / Solo puede llegarme por contagio.
La única recomendación que considero seriamente / Es la de llevar una mujer joven a la cama / Porque a estas alturas, la juventud / Solo puede llegarme por contagio.
domingo, enero 14, 2007
La Casa por la Ventana - Joaquín Sabina
Quemaron todas las naves / para iniciar una nueva vida, / pagaron cara la llave / falsa de la tierra prometida. / Pero, en lugar del Caribe, / con su bachata, con sus palmeras, / la madre patria recibe / al inmigrante por peteneras.
Y no es bona Barcelona / cuando la bolsa, primo, no sona / y gana el cholo en Madrid / menos que un perro sin pedigrí, / y el mestizo por Sevilla, /va dando cantes por pesadillas, / y, si dos vascos atracan / a un farmacéutico en Vigo / jura el testigo que eran sudacas.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / marcándose un agarrado /en El Café del Mercado / que no es lo mismo que el Tropicana.
Se matan haciendo camas, / vendiendo besos, lustrando suelos, / si pica el hambre en la rama / la tortolita levanta el vuelo.
Y, en plazoletas y cines, / por un jergón y un plato de sopa, / con una alfombra y un Kleenex / le sacan brillo al culo de Europa.
Y, el cuerpo de policía / viene con leyes de extranjería / y, al moro de la patera, / le corta el rollo una patrullera, / y, al mulato sabrosón, / le dan en toda la inquisición, / y, al gitanito, la ola / malaje y paya le quema / el tejadillo de la chabola.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / chilabas y desayuno / de kifi con té moruno / y escriben cartas a la sultana.
Y cada fin de semana / con sus caderas dominicanas, / compadre, una guarachita, / candomde, samba o rumbita… / ¿o es que Usted nunca estuvo en la Habana?
Y el coreano currela / vendiendo lollos de plimavela, / y, en bares porno el paquete / de guineano cuesta un billete, / y, al almacén del judío, / van seis niñatos buscando lío / ,y el ingeniero polaco / que vino huyendo del frío / ya es mayordomo del tío del saco.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / y, mientras planchan un traje, / su corazón de viaje / se va cantando La Varsoviana.
Y cada fin de semana / queda el negritocon la ucraniana, / y bailan polca y pasito, / y soplan vodka y mojito / y vuelven trompas por la mañana.
Y no es bona Barcelona / cuando la bolsa, primo, no sona / y gana el cholo en Madrid / menos que un perro sin pedigrí, / y el mestizo por Sevilla, /va dando cantes por pesadillas, / y, si dos vascos atracan / a un farmacéutico en Vigo / jura el testigo que eran sudacas.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / marcándose un agarrado /en El Café del Mercado / que no es lo mismo que el Tropicana.
Se matan haciendo camas, / vendiendo besos, lustrando suelos, / si pica el hambre en la rama / la tortolita levanta el vuelo.
Y, en plazoletas y cines, / por un jergón y un plato de sopa, / con una alfombra y un Kleenex / le sacan brillo al culo de Europa.
Y, el cuerpo de policía / viene con leyes de extranjería / y, al moro de la patera, / le corta el rollo una patrullera, / y, al mulato sabrosón, / le dan en toda la inquisición, / y, al gitanito, la ola / malaje y paya le quema / el tejadillo de la chabola.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / chilabas y desayuno / de kifi con té moruno / y escriben cartas a la sultana.
Y cada fin de semana / con sus caderas dominicanas, / compadre, una guarachita, / candomde, samba o rumbita… / ¿o es que Usted nunca estuvo en la Habana?
Y el coreano currela / vendiendo lollos de plimavela, / y, en bares porno el paquete / de guineano cuesta un billete, / y, al almacén del judío, / van seis niñatos buscando lío / ,y el ingeniero polaco / que vino huyendo del frío / ya es mayordomo del tío del saco.
Y cada fin de semana / tiran la casa por la ventana / y, mientras planchan un traje, / su corazón de viaje / se va cantando La Varsoviana.
Y cada fin de semana / queda el negritocon la ucraniana, / y bailan polca y pasito, / y soplan vodka y mojito / y vuelven trompas por la mañana.
martes, octubre 10, 2006
Epitafio para Joaquín Pasos - Ernesto Cardenal
Aquí pasaba a pie por estas calles, / sin empleo ni puesto y sin un peso. / Sólo poetas, putas y picados / conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero. / Estuvo preso. / Ahora está muerto. / No tiene ningún monumento...
Nunca estuvo en el extranjero. / Estuvo preso. / Ahora está muerto. / No tiene ningún monumento...
Pero / recordadle cuando tengáis puentes de concreto, / grandes turbinas, tractores, plateados graneros, / buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo, / en el que un día se escribirán los tratados de comercio, / la Constitución, las cartas de amor, / y los decretos.
viernes, octubre 06, 2006
El Torturado - Sara Zapata Valeije de García Facino
Me ataron a una mesa / me quemaron los pechos con cigarrillos / me secaron los testículos con la picana / me mataron el feto a patadas / me violaron / me vejaron / me empalaron / me arrancaron las uñas, los ojos, la lengua / me cortaron la nariz, las orejas, los pechos / me cercenaron el pene, las manos / me asfixiaron como a un perro / me encerraron en una mazmorra hasta la muerte / mataron a mi hijito delante de mí / me hicieron morir de hambre / me hicieron morir de sed / me estiraron en el potro / me descuartizaron con cuatro caballos / me ataron a un poste y me quemaron vivo / me ataron a una parrilla y me asaron a fuego lento. / me arrojaron a los leones / me clavaron en una cruz /¡quiero morir de una vez / quiero morir / para no contar esta historia / por los siglos de los siglos!
martes, octubre 03, 2006
Golja - Jorge Accame
Y quizá yo solo / sé todavía que vivió.(Giuseppe Ungaretti)
Lo conocí / en una pensión de Italia. / Ocupaba la pieza contigua.
Me pidió fósforos una noche / y yo temí por su piel de petróleo
Un café y dijo que se llamaba Samad / venía de los rascacielos que brotaron hace poco / en la antigua Persia
Otro día me presentó a la mujer / que habitaba en silencio tras un velo / y bajaba los suaves párpados / hacia la tierra
Compartí en su cuarto / una comida con aroma a limón y a muerte
Y sólo conservo de los turbios susurros / de su lengua / una palabra: Golja, que significa flores
Golja golja repetía y señalaba / el verano derramado sobre los campos de Urbino / y yo decía golja golja golja / y reíamos los dos como idiotas / creyendo que por fin hablábamos de lo mismo
Ese otoño su ayatolah lo llamó para la guerra / y regresó al Irán
Le escribí / de derecha a izquierda / de abajo hacia arriba / a la dirección que me había dejado / pero no respondió
Todos los años / cuando llega el verano / y los campos resplandecen / presiento que nunca existió un lugar / donde pudiéramos encontrarnos.
lunes, octubre 02, 2006
Eso Me Mata - Daniel Salzano
Eso me mata
De todos los mozos / del Sorocabana / el que mejor hacía los licuados / era el primero de la izquierda / un tipo con uñas de guitarrista / que pelaba las bananas / como si estuviera trasplantando un corazón.
Únicamente observando / muy atentamente / podías advertir que ponía la misma cantidad de hielo picado / y azúcar / que todos los demás / pero que tenía una técnica distinta / para pulsar el arranque: / en lugar de llevar el botón / del 0 al 1 / y del 1 al 2 / lo colocaba de un saque / en un punto que directamente no existía / una especie de 1,781226/ que mantenía con la mandíbula tensa / y el brazo flexionado / como si llevara un revólver en la axila.
Todo esto lo veía / con la punta de los pies / apoyados en el estribo de la barra / asomado a la altura del metal / del mostrador.
Con el mismo hielo / y la misma leche / con que los demás sacaban un vaso / él sacaba un vaso y medio / lo acomodaba sobre una servilleta de papel / y te decía / servido caballero / Eso me mataba.
Hay una etapa en la vida de los hombres / en la que uno no sabe / ni qué hacer/ ni qué decir/ Bueno /en esa etapa / es muy importante / que te digan caballero.
Hay tipos que comprenden todo / aunque su único trabajo / sea licuar bananas / con leche / Hay tipos / en cambio / que nunca comprenden nada.
Muchas veces / al comenzar a escribir una crónica / pienso que puede haber un chico / observándome / con la punta de los pies / apoyados en el estribo del estaño / Siempre y cuando consiga llegar / y mantenerme / en el 1,781226 / no hay ninguna diferencia / entre escribir una buena crónica / y preparar un buen licuado.
Ese momento de la profesión / es el que verdaderamente me mata / caballeros.
De todos los mozos / del Sorocabana / el que mejor hacía los licuados / era el primero de la izquierda / un tipo con uñas de guitarrista / que pelaba las bananas / como si estuviera trasplantando un corazón.
Únicamente observando / muy atentamente / podías advertir que ponía la misma cantidad de hielo picado / y azúcar / que todos los demás / pero que tenía una técnica distinta / para pulsar el arranque: / en lugar de llevar el botón / del 0 al 1 / y del 1 al 2 / lo colocaba de un saque / en un punto que directamente no existía / una especie de 1,781226/ que mantenía con la mandíbula tensa / y el brazo flexionado / como si llevara un revólver en la axila.
Todo esto lo veía / con la punta de los pies / apoyados en el estribo de la barra / asomado a la altura del metal / del mostrador.
Con el mismo hielo / y la misma leche / con que los demás sacaban un vaso / él sacaba un vaso y medio / lo acomodaba sobre una servilleta de papel / y te decía / servido caballero / Eso me mataba.
Hay una etapa en la vida de los hombres / en la que uno no sabe / ni qué hacer/ ni qué decir/ Bueno /en esa etapa / es muy importante / que te digan caballero.
Hay tipos que comprenden todo / aunque su único trabajo / sea licuar bananas / con leche / Hay tipos / en cambio / que nunca comprenden nada.
Muchas veces / al comenzar a escribir una crónica / pienso que puede haber un chico / observándome / con la punta de los pies / apoyados en el estribo del estaño / Siempre y cuando consiga llegar / y mantenerme / en el 1,781226 / no hay ninguna diferencia / entre escribir una buena crónica / y preparar un buen licuado.
Ese momento de la profesión / es el que verdaderamente me mata / caballeros.
domingo, octubre 01, 2006
Junio - Jorge Fandermole
A Darío Santillán y Maximiliano Kosteki in memoriam.
A todos los que nos dignifican con su lucha.
Lo que va a pasar hoy pasó hace tanto / me desperté diciendo esta mañana, / no vi las predicciones del espanto / que le arrancaba al sueño mi palabra. / En este invierno que pega tan duro / está lejos tu boca que me ama / y se me desdibuja en el futuro, / y junio me arde rojo aquí en la espalda. / En este invierno atroz no hay escenario / más duro que esta calle de llovizna; / cada uno sigue en ella su calvario / pero la cruz de todos es la misma.
Salí con las razones de la fiebre / y una tristeza absurda como el hambre, / y cuando en el corazón la sangre hierve / es de esperar que se derrame sangre. / Me llamo con el nombre que me dieron, / el que tomó la crónica del día; / soy uno de los dos que ya partieron, / los dos en un montón que resistían.
Hermano en la delgada línea roja / que te me fuiste dos minutos antes / con la indiscreta muerte que en tu boca / entraba en cada casa con tu imagen. / Yo estaba junto a vos sobre tu grito / besándote feroz la indigna muerte / mientras te ibas volando al infinito / fulgor de la mañana indiferente...
Yo sé que el corazón que está latiendo / en cada uno es una senda pedregosa, / cuando en el suelo sucio me estoy yendo, / ajeno y solo de todas las cosas. / Si yo salí por mí y salí por todos / cómo es que ahora no hay nadie aquí a mi lado / que me retenga la luz en los ojos, / que contenga este río colorado.
El corazón del hombre es una senda / más áspera que la piedra desnuda; / mi extenso corazón es una ofrenda / que pierde sangre en esta calle cruda. / Yo tengo un nombre rojo de piquetey un apellido muerto de veinte años, / y encima las miradas insolentes / de los perros oscuros del cadalso.
Yo no llevaba un arma entre las manos / sino en el franco pecho dolorido, / y el pecho es lo que me vieron armado / y en el corazón todos los peligros. / La mano que me mata no me llega / ni al límite más bajo de mi hombría / aunque me arrastren rojo en las veredas / con una flor abierta a sangre fría.
Hoy necesito un canto piquetero / que me devuelva la voz silenciada, / que me abra por la noche algún sendero / pa' que vuelva mi vida enamorada...
Salí con las razones de la fiebre / y una tristeza absurda como el hambre, / y cuando en el corazón la sangre hierve / es de esperar que se derrame sangre. / Me llamo con el nombre que me dieron, / el que tomó la crónica del día; / soy uno de los dos que ya partieron, / los dos en un montón que resistían.
Hermano en la delgada línea roja / que te me fuiste dos minutos antes / con la indiscreta muerte que en tu boca / entraba en cada casa con tu imagen. / Yo estaba junto a vos sobre tu grito / besándote feroz la indigna muerte / mientras te ibas volando al infinito / fulgor de la mañana indiferente...
Yo sé que el corazón que está latiendo / en cada uno es una senda pedregosa, / cuando en el suelo sucio me estoy yendo, / ajeno y solo de todas las cosas. / Si yo salí por mí y salí por todos / cómo es que ahora no hay nadie aquí a mi lado / que me retenga la luz en los ojos, / que contenga este río colorado.
El corazón del hombre es una senda / más áspera que la piedra desnuda; / mi extenso corazón es una ofrenda / que pierde sangre en esta calle cruda. / Yo tengo un nombre rojo de piquetey un apellido muerto de veinte años, / y encima las miradas insolentes / de los perros oscuros del cadalso.
Yo no llevaba un arma entre las manos / sino en el franco pecho dolorido, / y el pecho es lo que me vieron armado / y en el corazón todos los peligros. / La mano que me mata no me llega / ni al límite más bajo de mi hombría / aunque me arrastren rojo en las veredas / con una flor abierta a sangre fría.
Hoy necesito un canto piquetero / que me devuelva la voz silenciada, / que me abra por la noche algún sendero / pa' que vuelva mi vida enamorada...
lunes, septiembre 18, 2006
Es Olvido - Nicanor Parra
Juro que no recuerdo ni su nombre / Más moriré llamándola María / No por simple capricho de poeta: / Por su aspecto de plaza de provincia. / ¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros, / Ella una joven pálida y sombría. / Al volver una tarde del Liceo / Supe de la su muerte inmerecida, / Nueva que me causó tal desengaño / Que derramé una lágrima al oírla. / Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! / Y eso que soy persona de energía. / Si he de conceder crédito a lo dicho / Por la gente que trajo la noticia / Debo creer, sin vacilar un punto, / Que murió con mi nombre en las pupilas. / Hecho que me sorprende, porque nunca / Fue para mí otra cosa que una amiga. / Nunca tuve con ella más que simples / Relaciones de estricta cortesía, / Nada más que palabras y palabras / Y una que otra mención de golondrinas. / La conocí en mi pueblo (de mi pueblo / sólo queda un puñado de cenizas), /Pero jamás ví en ella otro destino / Que el de una joven triste y pensativa. /Tanto fue así que hasta llegue a tratarla / Con el celeste nombre de María, / Circunstancia que prueba claramente / La exactitud central de mi doctrina. / Puede ser que una vez la haya besado, / ¡Quién es el que no besa a sus amigas! / Pero tened presente que lo hice / Sin darme cuenta bien de lo que hacía. / No negaré, eso sí, que me gustaba / Su inmaterial y vaga compañía /Que era como el espíritu sereno / Que a las flores domésticas anima. / Yo no puedo ocultar de ningún modo / La importancia que tuvo su sonrisa / Ni desvirtuar el favorable influjo / Que hasta en las mismas piedras ejercía. / Agreguemos, aún, que de la noche / Fueron sus ojos fuente fidedigna. / Más, a pesar de todo, es necesario / Que comprendan que yo no la quería /Sino con esa vaga sentimiento / Con que a un pariente enfermo se designa. / Sin embargo, sucede, sin embargo, / Lo que a esta fecha aún me maravilla, / Ese inaudito y singular ejemplo / De morir con mi nombre en las pupilas, / Ella, múltiple rosa inmaculada, / Ella que era una lámpara legítima. / Tiene razón, mucha razón, la gente /Que se pasa quejando noche y día / De que el mundo traidor en que vivimos /Vale menos que rueda detenida: / Mucho más honorable es una tumba, / Vale más una hoja enmohecida. / Nada es verdad, aquí nada perdura, / Ni el color del cristal con que se mira. / Hoy es un día azul de primavera, / Creo que moriré de poesía, / De esa famosa joven melancólica /No recuerdo ni el nombre que tenía. / Sólo sé que pasó por este mundo /Como una paloma fugitiva: / La olvide sin quererlo, lentamente, / Como todas las cosas de la vida.
domingo, agosto 20, 2006
Aclaración Preliminar - Eduardo Llanos
Si ser poeta significa poner cara de ensueño, / perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso, / inflingirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga / de quien deseamos no precisamente sus ojos; / si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa, / tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía / y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz / sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho; / si ser poeta significa arrogarse una misión superior, / mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece, coludirse con los jurados en cada concurso, / suplicar la inclusión revistas y antologías del momento, / entonces, entonces, no quiero ser poeta.
Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, / contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, / escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, / no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; / si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo / y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, / entonces, bueno, podría ser poeta / y agregar algún suspiro a esta neblina.
Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, / contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, / escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, / no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; / si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo / y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, / entonces, bueno, podría ser poeta / y agregar algún suspiro a esta neblina.
viernes, agosto 11, 2006
El amante de las Flores - Charles Bukowsky
En las montañas de Valkeri / entre los pavorreales que se pavonean / encontré una flor / tan grande como mi cabeza / y cuando me estiré / para olerla / perdí el lóbulo de la oreja / parte de la nariz / un ojo / y la mitad de la cajetilla / de cigarrillos / regresé / al siguiente día / con la intención de cortar / aquella maldita cosa / pero la encontré / tan hermosa
que mejor / maté un / pavorreal.
que mejor / maté un / pavorreal.
Píntame Angelitos Negros – Andrés Eloy Blanco
¡Ah mundo! La Negra Juana, / ¡la mano que le pasó! / se le murió su negrito, / sí señor.
Ay, compadrito del alma, / ¡tan sano que estaba el negro! / yo no le acataba el pliegue, / yo no le miraba el hueso, / como yo me enflaquecía, / lo medía con mi cuerpo, / se me iba poniendo flaco / como yo me iba poniendo.Se me murió mi negrito; / Dios lo tendría dispuesto; / ya lo tendrá colocao / como angelito del cielo.
Desengáñese, comadre, /que no hay angelitos negros. /Pintor de Santos de alcoba, / pintor sin tierra en el pecho, / que cuando pintas tus santos / no te acuerdas de tu pueblo, / que cuando pintas tus Vírgenes / pintas angelitos bellos, / pero nunca te acordaste / de pintar un ángel negro.
Pintor nacido en mi tierra, / con el pincel extranjero, / pintor que sigues el rumbo / de tanto pintores viejos / aunque la Virgen sea blanca, / píntame angelitos negros.
No hay un pintor que pintara / angelitos de mi pueblo. / Yo quiero angelitos blancos / con angelitos morenos. / Angel de buena familia / no basta para mi cielo.
Si queda un pintor de santos, / si queda un pintor de cielos, / que haga el cielo de mi tierra, / con los tonos de mi pueblo, / con su ángel de perla fina, / con su ángel de medio pelo, / con sus ángeles catires, / con sus ángeles morenos, / con sus angelitos blancos, / con sus angelitos indios, / con sus angelitos negros, / que vayan comiendo mangos / por las barriadas del cielo.
Si al cielo voy algún día, / tengo que hallarte en el cielo, / angelitico del diablo, / serafín cucurusero.
Si sabes pintar tu tierra, / así has de pintar tu cielo, / con su sol que tuesta blancos, / con su sol que suda negros, / porque para eso lo tienes / calientitos y de los buenos.
Aunque / No hay una iglesia de rumbo, / no hay una iglesia de pueblo, / donde hayan dejado entrar / al cuadro angelitos negros / y entonces ¿Adónde van, / angelitos de mi pueblo, / zamuritos de Guaribe, / torditos de Barlovento ?
Pintor que pintas tu tierra, / si quieres pintar tu cielo, / cuando pintes angelitos / acuérdate de tu pueblo / y al lado del ángel rubio / y junto al ángel trigueño, / aunque la Virgen sea blanca, / píntame angelitos negros.
domingo, agosto 06, 2006
Soneto a Cristo Crucificado - Anónimo
No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido, / ni me mueve el infierno tan temido / para dejar por eso de ofenderte.
¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte / clavado en una cruz y escarnecido; / muéveme ver tu cuerpo tan herido; / muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera / que aunque no hubiera cielo, yo te amara, / y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, / pues aunque lo que espero no esperara, / lo mismo que te quiero te quisiera.
El Papalote - Silvio Rodríguez
Será por tu vivienda / hecha de ruinas / y de misterios, / porque partías la roca / para ganarte un par de medios, / o por tus tirapiedras, / los mas famosos de la loma, / de la mejor horqueta / de la guayaba, / y duras gomas.
Será por todo esto / que mi memoria / se empina a ratos, / como tus papalotes, / los invencibles, / los más baratos. / Y te levanta en peso / Narciso “El Mocho” / para ponerte / entre los elegidos, / los que no caben / en la muerte.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Una vez de tus manos / un coronel salió brillando. / Qué pájaro perfecto, / cuántos colores, / qué lindo canto. / Ninguno de nosotros / iba a volarlo, / ya se sabía, /era un encargo caro / del que mandaba, / el que tenías.
Llevabas en el puño / aquel dinero / de la tristeza, / dinero de aguardiente, / del sol de Cuba, / de la cerveza; / y te seguimos todos / a celebrarlo / sucios y locos. / Para ti “Carta Oro” / y caramelos / para nosotros.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Una noche respeto / bajó y te puso / bella corona. / Respeto de mortales / que muerto al fin / te hizo persona. / Pobre del que pensó /pobre de toda, / aquella gente, / que el día mas importante / de tu existencia /fue el de tu muerte.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Será por todo esto / que mi memoria / se empina a ratos, / como tus papalotes, / los invencibles, / los más baratos. / Y te levanta en peso / Narciso “El Mocho” / para ponerte / entre los elegidos, / los que no caben / en la muerte.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Una vez de tus manos / un coronel salió brillando. / Qué pájaro perfecto, / cuántos colores, / qué lindo canto. / Ninguno de nosotros / iba a volarlo, / ya se sabía, /era un encargo caro / del que mandaba, / el que tenías.
Llevabas en el puño / aquel dinero / de la tristeza, / dinero de aguardiente, / del sol de Cuba, / de la cerveza; / y te seguimos todos / a celebrarlo / sucios y locos. / Para ti “Carta Oro” / y caramelos / para nosotros.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Una noche respeto / bajó y te puso / bella corona. / Respeto de mortales / que muerto al fin / te hizo persona. / Pobre del que pensó /pobre de toda, / aquella gente, / que el día mas importante / de tu existencia /fue el de tu muerte.
El papalote cae, cae, cae, cae, cae / el papalote cae, cae, cae, cae, cae / se va a bolina la imaginación / buena cuchilla lo picó
Un Mundo Raro - José Alfredo Jiménez
Cuando te hablen de amor y de ilusiones / y te ofrezcan un sol y un cielo entero / si te acuerdas de mi, no me menciones / porque vas a sentir amor del bueno
Y si quieren saber de tu pasado / es preciso decir una mentira / di que vienes de allá, de un mundo raro / que no sabes llorar / que no entiendes de amor / y que nunca has amado
Porque yo adonde voy / hablaré de tu amor / como un sueño dorado / y olvidando el rencor / no diré que tu adiós me volvió desgraciado
Y si quieren saber de mi pasado / es preciso decir otra mentira / les diré que llegue de un mundo raro / que no se del dolor / que triunfe en el amor / y que nunca he llorado
La Poesía es un Arma Cargada de Futuro - Gabriel Celaya
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, / más se palpita y se sigue más acá de la conciencia, / fieramente existiendo, ciegamente afirmando, / como un pulso que golpea las tinieblas, / que golpea las tinieblas.
Poesía para el pobre, poesía necesaria / como el pan de cada día, / como el aire que / exigimos trece veces por minuto, / para ser y en tanto somos, dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. / Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentiendes y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido, / partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mi a cuantos sufren, / y canto respirando. / Canto y canto y cantando más allá de mis penas, / de mis penas personales, me ensancho, me ensancho.
No es una poesía gota a gota pensada / no es un bello producto, no es un fruto perfecto, / es lo más necesario, lo que no tiene nombre, / son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas sí nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno, / estamos tocando el fondo, seguimos tocando el fondo.
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