Se vendió la casa de mi abuela
en donde se crio mi padre,
el último de sus hijos.
Anoche quise escribir un poema
que hablara de esa casa y los recuerdos,
pero sólo logré unos versos:
Se vendió la casa de mi abuela
en donde se crio mi padre,
que era el último de tres hijos.
Recordé que una vez
escondí un anillo entre unas piedras
como un tesoro,
un talismán,
un indicio de mi vida.
Entonces,
escribo:
Se vendió la casa de mi abuela
en donde se crio mi padre,
que era el último de sus hijos.
Ahora,
¿quién encontrará
ese anillo que escondí
para certificar mi existencia?




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